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    Con 80 años cumplidos y aproximadamente la misma cantidad de libros publicados, Luis Britto García es uno de los intelectuales venezolanos y latinoamericanos más prolíficos e importantes.

    Fue postulado este año al Premio Nobel de Literatura y recibió de manos del ministro de Cultura del país suramericano, Ernesto Villegas, el premio Aquiles Nazoa y un certificado como portador patrimonial de la cultura venezolana.

    Uno de sus más recientes publicaciones, El verdadero venezolano, ha sido reseñado como "un mapa distinto, real, profundo y para muchos desconocidos de las necesidades, las creencias, los valores, las motivaciones, las actitudes y las conductas de los verdaderos venezolanos y venezolanas; de las crisis históricas que han configurado su ser colectivo y sus formas de organizarse, crear y convivir".

    En el tramo final de un año que ha traído una reconfiguración de las dinámicas sociales, culturales y económicas de sociedades enteras, Sputnik conversa con este intelectual venezolano para hacer un balance sobre los aprendizajes y errores, y así dilucidar cuál será la verdadera naturaleza de la nueva normalidad del mundo postpandemia.

    — ¿Qué representa simbólica y materialmente, para la humanidad, la propagación de un virus con tal índice de contagio?

    — Ante todo, una confrontación con la idea de la muerte, reflexión que siempre tendemos a postergar. Luego, la necesidad de la revisión de sistemas sociales para los cuales la muerte y el sufrimiento de sus integrantes no importa mientras no tengan con qué costear un tratamiento, vale decir, en los cuales la vida es menos importante que los dividendos. 

    Lo que hay que contagiar es un replanteamiento de los valores que rigen los sistemas sociales, económicos, políticos y culturales. En la vida de los individuos acontece la llamada crisis de la edad madura, en la cual el sujeto reflexiona sobre la brevedad de la existencia y suele cambiar drásticamente de valores, objetivos y prácticas.

    El momento es propicio para que la humanidad entre colectivamente en la madurez, reflexione sobre lo que está haciendo y decida si va a dedicarse a lo mismo el resto de su existencia, que podría ser bien breve si no cambia de rumbo.

    — Los venezolanos son reconocidos por su resiliencia o capacidad de adaptación ante nuevas circunstancias. En estos tiempos de cuarentena para la contención de la pandemia de COVID-19, ¿qué ha observado de las acciones emprendidas por el Gobierno de Venezuela y de la respuesta de los venezolanos y venezolanas a la situación de pandemia global?

    — La respuesta del Gobierno nacional ha sido ejemplar y ejemplarizante. Declarar desde el primer momento la cuarentena, teniendo en cuenta las vidas por salvar antes que las posibles pérdidas económicas. Movilizar todos sus recursos sanitarios, incluso improvisar hospitales con gran capacidad en espacios como el Poliedro, recibir a numerosos migrantes que regresan a pesar del riesgo de que vuelvan contaminados, impartir tratamientos gratuitamente. 

    La respuesta del pueblo ha sido también ejemplar. Creo que ha habido un buen nivel de cumplimiento con la cuarentena, a pesar de la difícil situación económica y de que mucha gente no tiene más alternativa que salir a la calle para ganarse la vida. Se puede hacer educación a distancia y administración a distancia, pero no agricultura a control remoto ni transporte de alimentos o albañilería por internet. 

    El resultado de esta acción conjunta de pueblo y gobierno es que tenemos el menor porcentaje de contagios y defunciones en América Latina. Ojalá siga así hasta el fin de la pandemia.

    — ¿Cómo observa el surgimiento de tratamientos alternativos, desde distintas disciplinas de la medicina natural, para el COVID-19, fuera del protocolo definido por la OMS?

    — Pues bien, esa es materia que dejo respetuosamente a los especialistas. Carezco de conocimientos para saber si determinado tratamiento alternativo es eficaz o no, cosa que sólo se podría determinar tras un largo período de investigación y experimentación, siguiendo los principios de la medicina científica esbozados por Claude Bernard.

    Entre los mismos científicos hay desacuerdos sobre cuál tratamiento es eficaz y cuáles medidas profilácticas sirven o no, acerca de si la mascarilla previene o no el contagio. Sin embargo, creo que el mejor tratamiento alternativo es una alimentación sana y un estilo de vida saludable, que favorezcan la inmunidad general. En las terribles condiciones de bloqueo que padecemos este tratamiento es bastante difícil.

    — Muchos y muchas han hecho aportes en relación a cómo será la nueva normalidad tras la pandemia. La gripe H1N1 duró 16 meses para su propagación y contención. En el caso del COVID-19, por su alta incidencia de contagio, estos tiempos de cuarentena podrían ser mayores. El filósofo chileno Gastón Soublette se ha referido al virus social de la modernidad previo al virus biológico, el muy mediático filósofo Byung-Chul Han, dibuja un mundo de mayor control sobre la humanidad por un capitalismo más robusto, el politólogo argentino Atilio Borón perfila una salida intermedia entre la visión de Byung-Chul Han y Slavoj Zizek que proyecta la reinvención del comunismo, sostiene que hay más posibilidades de que una nueva conciencia emerja y por tanto nuevas formas de organización que confronten al capitalismo. ¿Cómo vislumbra este nuevo orden Luís Britto García?

    — Depende de lo que la humanidad haga o deje de hacer. La pandemia estalla en medio de la más grave crisis del capitalismo desde 1929, y en parte enmascara muchos de sus resultados y contribuye a agravar otros. Las crisis económicas tienen dos efectos: aumentan la pauperización de las masas, y favorecen la concentración del capital en un número cada vez menor de manos. Si los trabajadores se organizan y toman conciencia de su situación, ello puede favorecer una salida revolucionaria.

    Si no entienden lo que pasa, su descontento es aprovechado por líderes que lo canalizan hacia el odio étnico o nacional, y tenemos así fascismos o gobiernos neoliberales autoritarios, xenofobia, campos de concentración y genocidios. El virus no nos va a traer la utopía: tenemos que ganárnosla.

    — Las visiones más propagadas por los medios son aquellas que avalan la consolidación del modelo de vida capitalista, tras los efectos de la actual pandemia, como única posibilidad para la humanidad. ¿Qué opina usted de esta tendencia en la opinión pública mundial? 

    — Evidentemente esas visiones son propagadas por los mismos medios que avalan la consolidación del modelo capitalista. Es una tendencia de opinión de los medios, no necesariamente de la humanidad. A pesar de ella, en plena pandemia vemos fortísimas movilizaciones de masas radicales en Bolivia, en Chile, en Colombia, en Ecuador, en Estados Unidos, y no precisamente dirigidas a consolidar el modelo imperante, sino contra él. 

    — El filósofo boliviano Rafael Bautista Segales afirma que los términos 'progreso', 'desarrollo', 'futuro' esconden una espiritualidad y religiosidad impuesta por el capitalismo, aprovechándose de que la espiritualidad es una creación humana, que define su orden social. Por eso argumenta que es fundamental la creación de una nueva espiritualidad que dé lugar a una nueva humanidad. ¿Qué opina usted de esta afirmación?

    — Esas palabras han sido confiscadas por el capitalismo para darles el sentido que este prefiere. Para el capitalista, progreso es vivir de una manera cada vez más complicada, sin que importe el costo humano y ecológico de esas complejidades. Desarrollo es para los empresarios llevar al máximo la explotación de los recursos naturales y de los seres humanos, haciendo caso omiso del daño para unos y otros. Futuro es progresar y desarrollarse de acuerdo con tales políticas nefastas.

    Hasta ahora muchas de las llamadas espiritualidades han sido invención de la clase dominante para mantener pasivas y obedientes a las clases dominadas. Al hablar de espiritualidad y religiosidad impuestas por el capitalismo, es mejor hablar de ideología, de falsa conciencia. Desarmar las ideologías es una de las condiciones de toda revolución.

    — ¿Qué aportes puede hacer Nuestra América, pero en especial los venezolanos y venezolanas, al surgimiento de una nueva espiritualidad que salve a la humanidad de su desplome?

    Nuestro ejemplo es el de un pueblo que protagonizó en 1989 la primera sublevación a escala nacional contra la aplicación de un Paquete Neoliberal; que fue masacrado y que sin embargo encontró el camino para intentar una vía revolucionaria a través de la democracia y la ha mantenido durante dos décadas a pesar de todos los esfuerzos de la oposición interna y del imperialismo.

    Ello en medio de errores y retrocesos, pero me parece notable que durante lo que es ya la quinta parte de este siglo, un país en vías de desarrollo asediado, bloqueado y asaltado haya logrado mantener una experiencia socialista dentro de las vías legales y con el consenso de las mayorías y lograr el mayor nivel de igualdad de la América Latina capitalista. Que sirvan de ejemplo nuestros logros, y también nuestros errores, para no repetirlos.

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