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    TEL AVIV (Sputnik) — Las continuas manifestaciones, desafiando el confinamiento, y el último sondeo en intención de voto indican que los israelíes quieren "cualquier cosa menos Bibi" ("Bibi" es el apelativo, cariñoso y no cariñoso, de Netanyahu).

    La falta de confianza en cualquier gobierno tiene diversas manifestaciones:

    • las protestas callejeras (muchas en Israel);
    • el irrespeto a la normativa (el desafío a las regulaciones del coronavirus están demostrando esto también);
    • y números: según el último sondeo de intención de voto realizado por el instituto Midgam el partido Likud del primer ministro, Benjamin Netanyahu, alcanzaría los 26 escaños en el Parlamento, y el partido Yamina (Derecha en hebreo) de Naftali Bennett acumularía 23.

    Esto quiere decir que el antiguo aliado del primer ministro y ahora firme opositor Bennett es la estrella emergente de la derecha y eso tiene diversas implicaciones.

    "Si Netanyahu quisiera tener una victoria impresionante es solo con una alianza con Bennett, pero todo el mundo sabe que ambos tienen problemas personales y políticos y que están enfrentados", explicó a Sputnik Rajel Leghziel, analista política.

    "Ahora que Bennett está en la oposición se da la libertad de criticar muy abiertamente el manejo de la crisis del coronavirus, y eso le da más partidarios", agregó.

    El problema personal pertenece al ámbito del chisme y no se sabe con exactitud quién ofendió a quién, pero sí se sospecha que la esposa de Netanyahu, Sara, es parte implicada en la animadversión de ambos políticos, que en el pasado militaban en el mismo partido, Bennett a las órdenes de Netanyahu.

    (El rumor que más circula dice que cuando Bennett fue el jefe de personal de Netanyahu, el primero le dijo a la esposa del mandatario en más de una ocasión: "trabajo para él, no para ti", y ella se vengó provocando su expulsión del círculo).

    Pero el resurgir actual del líder de Yamina en realidad no parece tener que ver con sus acciones sino más bien con el hecho de que no apoya a Netanyahu.

    El fenómeno antinetanyahu

    El coordinador del coronavirus nombrado por el Gobierno, Ronni Gamzu, es otra ilustración de este fenómeno: nombrado por Netanyahu y tras no lograr resultados positivos, Gamzu empezó a ganarse el desfavor del público. Sin embargo, hace unos días, en un cruce de acusaciones Netanyahu lo hirió (metafóricamente) y el resultado fue que Gamzu recuperó el crédito frente a la ciudadanía, lo que parece reforzar la idea de que, si el gobierno está en su contra, el público está a su favor.

    Los ultraortodoxos siguen siendo la clave

    El Gobierno de coalición presente, el Likud junto a Azul y Blanco, de centro y liderado por el exmilitar Benny Gantz, forman un gobierno de rotación desde el pasado mes de mayo.

    "Las dos opciones de Azul y Blanco son o mantenerse en el gobierno y manejar como puedan la situación o romper la baraja y salir del gobierno, de modo que vayamos de nuevo a elecciones", describió Leghziel. Y agregó: "El problema es que las encuestas muestran que Azul y Blanco apenas llegan a 9 asientos. La gente de la izquierda que los votó están muy molestos, principalmente porque no se oponen al doble rasero del Gobierno con respecto a los manifestantes antiNetanyahu y al comportamiento de los ultraortodoxos".

    La normativa del nuevo confinamiento, al que está sometido Israel desde el 25 de septiembre, está encontrándose con el desafío de manifestaciones semanales contra Netanyahu y aglomeraciones de ultraortodoxos, que celebran las Fiestas altas del judaísmo desde el comienzo del cierre (Rosh hashana, el año nuevo judío fue el 25 de septiembre, y las fiestas terminan este fin de semana, el 10 de octubre).

    La Policía actúa de maneras diferentes frente ambos desafíos: "Las autoridades cierran los ojos frente a las aglomeraciones de ultraortodoxos y son violentas con los laicos que se manifiestan contra Netanyahu, parece una conspiración, pero no lo es, es estrategia política", señaló la analista.

    "Si los ultraortodoxos se salen de la coalición y Netanyahu se queda sin socios, se cae el Gobierno", agregó Leghziel.

    De lo político a lo personal

    La oposición política a Netanyahu está muy influida por su situación personal, ya que está siendo investigado por tres casos de corrupción. "Y el propio Nentayahu ha hecho de su discurso político un discurso personal", explicó la analista. Y, seguramente, él mismo se pregunta, por qué dimitir, como le exigen los manifestantes cada semana frente a su casa en la calle Balfour de Jerusalén, si ha sido votado una y otra vez por el pueblo.

    "Pero parece que algo está cambiando: la base política de Bibi está en la periferia, y ahora incluso en la periferia se manifiestan contra él", aseguró Legzhiel.

    Entre los votantes que se identifican como de centro izquierda, un gran porcentaje declara no saber a quién votar, en caso de que hubiera elecciones anticipadas como pide un 49% de israelíes, según el instituto Migdam. Pero parece que la tendencia apunta a que toda esa gente votará a quien ponga fin al Gobierno de Netanyahu.

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    protestas, política, Benjamín Netanyahu, Israel
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