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    La posibilidad de enjuiciar a los expresidentes ha causado revuelo al interior de Morena, pues no todos parecen estar de acuerdo con la posibilidad de solicitar un juicio y, por el contrario, quieren que se realice una ley de amnistía para que no sean procesados. Sputnik les explica la contradicción al interior del partido gobernante.

    En el marco de la discusión sobre el juicio a los expresidentes, diputados de la fracción parlamentaria del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) presentaron una iniciativa para solicitar amnistía a los últimos cinco presidentes de México, desde Carlos Salinas de Gortari hasta Enrique Peña Nieto, pero acotaron que es una decisión que deberá someterse a consulta popular.

    De forma paralela, militantes de Morena recolectaron más de 2,5 millones de firmas para solicitar al Instituto Nacional Electoral (INE) la realización de una consulta ciudadana en los comicios electorales del próximo año para someter a votación la posibilidad de enjuiciar a los exmandatarios que hayan cometido delitos durante sus mandatos.

    En un primer momento, ambas propuestas parecen discordantes entre sí e incluso revelarían quiebres ideológicos al interior del grupo parlamentario de Morena; sin embargo, para Citlalli Hernández Mora, senadora con licencia, la disparidad de las iniciativas corresponden a las diversas posturas políticas que componen al partido.

    Por otra parte, señala que la recolección de alrededor de 2,5 millones de firmas demuestra el sentir social de lo que se desea en términos de exigencia de justicia.

    "Entonces, me parece que el pueblo de México merece justicia desde muchos ámbitos, desde muchos sectores que han sido agraviados por los expresidentes. Me queda claro que es una propuesta que ha presentado un grupo de diputados a título personal y que no es una postura del grupo parlamentario de Morena en su conjunto", aclaró Hernández.

    Sobre esto, Leonardo Curzio, analista político, considera que solicitar amnistía para los exmandatarios "es un despropósito, es una incoherencia y es un acto políticamente desubicado" por factores diversos. El primero es que una amnistía solo es posible cuando ya se han levantado cargos —en este caso contra los expresidentes—, pero al no suceder esto aún sería innecesario. Y segundo, porque contraviene a las propuestas de su propio partido en lo que respecta al tema.

    Amnistía para los expresidentes: ¿una estrategia o un despropósito?

    La iniciativa, firmada por el vicecoordinador de los diputados de Morena, Pablo Gómez, y acompañada por otros legisladores, se plantea si el pueblo de México puede olvidar las ofensas del pasado. Por lo que, en la redacción de la propuesta señalan otro modelo de pregunta que podría incluir la consulta ciudadana donde se someta a votación el hecho de enjuiciar a los exmandatarios.

    "La cuestión es: ¿qué ofensas del pasado puede olvidar el pueblo de México? Más directamente: ¿está dispuesto el pueblo de México a perdonar a los expresidentes los delitos en los que pudieron incurrir durante su mandato? Es nuestro deber preguntar", se lee en la propuesta suscrita por un grupo de diputados.

    Al respecto, Ibrahim Lira, maestro en comunicación política por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), indica que la iniciativa del legislador Pablo Gómez no necesariamente está en contra de las solicitudes que han hecho, tanto el presidente Andrés Manuel López Obrador como parte de la militancia de Morena, sino que más bien pone en la mesa una nueva pregunta que pudiera orientar la opinión pública hacia una respuesta que exhorte a no perdonar a los expresidentes.

    "Pareciese en el papel que sí hay una fracción de Morena que dice no estoy a favor del juicio a expresidentes y por eso voy a hacer esta consulta; pero en el fondo, creo que todo va hacia el mismo lado, es parte de una estrategia, más allá de una división como podría observarse en un primer plano", explicó.

    En este sentido, cabe recordar que la pregunta que envió López Obrador al Senado es: "¿Está de acuerdo o no con que las autoridades competentes, de acuerdo a las leyes y procedimientos aplicables, investiguen y en su caso sancionen la presunta comisión de delitos por parte de los ex presidentes, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto; antes, durante y después de sus respectivas gestiones?".

    Por el contrario, el cuestionamiento propuesto por Gómez está orientado a solicitar el perdón de los ciudadanos.

    "La segunda pregunta se me hace mucho más tendenciosa, si queda de esta manera, dice: ¿está de acuerdo el pueblo de México a perdonar a los expresidentes los delitos...? Entonces, desde ahí la pregunta está formulada para que la gente, la mayoría supongo, con un uso de razón de estás dispuesta a perdonar a delincuentes, pues no. Está formulada la pregunta ni siquiera para cuestionarse, sino para que sea una tendencia hacia el no", apunta Lira.

    De este modo, el analista en comunicación política sugiere que al abordar el tema del juicio a los expresidentes por distintos frentes —presidencia, participación ciudadana y propuestas legislativas—, la iniciativa suscrita por el legislador Pablo Gómez abona a la misma causa: el respaldo simbólico a la llamada Cuarta Transformación.

    "Creo que es una estrategia de confirmación de manera simbólica, en el hecho de que si no es posible que las autoridades competentes —el sistema judicial— puedan sancionar por delitos a los expresidentes, al menos quede claro en el imaginario popular que el pueblo no está dispuesto a perdonar, que el pueblo está apoyando esta transformación porque no está dispuesto a perdonar", expresó Lira.

    Pablo Gómez: ¿un militante de izquierda?

    Pablo Gómez Álvarez, actual vicecoordinador del grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados, es un controvertido personaje de la vida política de México con casi 60 años de trayectoria. Desde 1963 empezó a participar en el extinto Partido Comunista Mexicano (PCM) e incluso formó parte de la Juventud Comunista.

    En 1968, a sus 22 años participó activamente en el movimiento estudiantil que unió a diversos centros educativos del país. El 2 de octubre fue detenido por fuerzas federales y pasó dos años en la prisión del Palacio de Lecumberri. Al salir, se reincorporó a la vida escolar en la UNAM, donde se graduó como licenciado en economía.

    De forma paralela, continuó con su militancia política al interior del PCM, lo que le sirvió para que en 1979 pudiera llegar a ser diputado por la vía plurinominal. Posteriormente, participaría en la fundación del Partido Socialista Unificado de México (PSUM), en 1981, y del Partido de la Revolución Democrática (PRD), en 1989.

    Por lo que, desde 1979, cuando fue legislador por primera vez, Gómez no ha dejado de figurar en la vida legislativa del país. A lo largo del tiempo, ha fungido varias veces como diputado federal, ha ocupado cargos al interior de los partidos políticos en los que ha militado y ha sido Senador de la República por el PRD.

    En estricto sentido, Gómez podría considerarse un personaje con claras filiaciones de izquierda, a pesar de que su propuesta de solicitar amnistía a los expresidentes parezca contradecir a la iniciativa de su actual partido —Morena—, pero en su historial también aparecen hechos que ponen en entredicho sus intenciones políticas.

    En 2006, cuando Pablo Gómez era coordinador de la fracción parlamentaria del PRD, los legisladores perredistas aprobaron la reforma a la Ley Federal de Radio y Televisión —conocida como Ley Televisa—, en la que se le ampliaba la concesión del espectro digital al duopolio mediático —compuesto por Grupo Televisa y TV Azteca—.

    A pesar de las críticas de López Obrador, entonces candidato a la presidencia por el PRD, la ley también sería ratificada por el Senado en un tiempo récord —en siete minutos—. En respuesta, Gómez se limitó a decir: "No me di cuenta de que el refrendo de las concesiones, con el cambio de la tecnología, implicaba ampliar las concesiones a quienes ya tienen concesión".

    Sin embargo, la actuación de Pablo Gómez en 2006 en torno a la Ley Televisa podría servir como referente para explicar las razones por las cuales ahora aboga por una amnistía a los expresidentes; esto, pese a que él insiste en que su propuesta está orientada a resolver el tema de no olvidar los delitos cometidos —en este caso por los expresidentes— a través del dictado popular.

    "En el momento en el cual, en este país se discutió la famosa Ley Televisa, allá en el 2005-2006, el que excusó de lectura para que avanzara la Ley Televisa fue el diputado Pablo Gómez (…) Entonces, me parece delirante, más que un problema de corrientes al interior del partido, me parece absolutamente incoherente", sentenció Curzio.

    Etiquetas:
    Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto, consulta popular, Morena, México
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