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    SAN SALVADOR (Sputnik) — La desesperación de los salvadoreños sorprendidos por la pandemia lejos de casa es tal, que algunos decidieron regresar por sus medios, desandando los pasos de muchos compatriotas que persiguen un sueño en peligrosas caravanas.

    La historia de Camilo Velis es, sin duda, una rareza en esta tierra de emigrantes: mientras miles de centroamericanos se juegan la vida anualmente para llegar a Estados Unidos, este joven dejó el país norteamericano y recorrió más de 5.000 kilómetros por carretera para volver a El Salvador.

    Velis le relató al Diario de Hoy su atípica aventura, que puso de relieve la gestión gubernamental para el retorno de los miles de salvadoreños varados en el extranjero por la irrupción del COVID-19, un derecho que enfrentó a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de su país.

    Sin hoja de ruta ni más fijación que enfilar al sur, Velis cargó con su mochila, y sin despedirse de sus parientes en "los Estados" ni avisar a sus padres en El Salvador, tomó un vuelo a México y de ahí siguió por caminos y carreteras, en una travesía siempre peligrosa, sin importar la dirección.

    Velis llegó a Nevada, EEUU, con la idea de pasar tres semanas con su abuela, y al final estuvo 103 días lejos de casa.

    La esperanza inicial de que todo acabaría pronto se esfumó a medida que pasaban las jornadas, y de San Salvador solo llegaban ecos de las broncas políticas.

    En abril, varias semanas después de que el presidente Nayib Bukele ordenara el cierre de fronteras, el joven de 28 años logró ponerse en contacto con el consulado más cercano, y ahí supo que por su edad no sería de las personas priorizadas para ser repatriado en un eventual vuelo humanitario.

    "Me dijeron que sería de los últimos porque era joven y no era prioridad", evoca el joven, que solo recibió del Consulado, y tras mucha insistencia, una bolsa de alimentos y una tarjeta de compras de supermercado por valor de 25 dólares.

    Una caravana en sentido contrario

    Una publicación en redes sociales le dio la luz a Velis: un grupo de salvadoreños varados en México planificaban una especie de caravana en sentido contrario, con punto de reunión en Tapachula, cerca de la frontera con Guatemala.

    "Entre nosotros nos ayudábamos. Compartimos alimentos y comida", contó el viajero al Diario de Hoy, sintiéndose afortunado porque al menos él estuvo junto a su familia, con un techo y comida, pero en el trayecto constató que la inmensa mayoría no corrió su misma suerte.

    Migrantes en México (archivo)
    © REUTERS / Veronica Cardenas
    Al divisar tierra salvadoreña se sintió en casa, pero aún faltaba mucho para estar con los suyos: en el cruce fronterizo fue examinado junto a sus compañeros de travesía, y sometido a una cuarentena estricta en un centro de contención, donde los días se hacían más y más largos.

    Luego de nueve días de confinamiento, las autoridades salvadoreñas le dieron la opción de pasar el resto de la cuarentena en su casa, y no lo pensó dos veces, hogar, dulce hogar.

    Más varados retornan

    Según el Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador, desde el 1 de mayo hasta la fecha retornaron al país más de 3.500 personas que quedaron varadas en el extranjero tras el cierre de las fronteras terrestres y del Aeropuerto Internacional San Óscar Arnulfo Romero.

    El plan de repatriación propició el retorno salvadoreños ciudadanos desde Argentina, Uruguay, Chile, Paraguay, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Belice, Panamá, República Dominicana, Jamaica, Perú, EEUU, México, Colombia, Canadá, Barbados, Brasil, Bahamas, Cuba, Costa Rica, Ecuador, Australia y España.

    Todos son sometidos a pruebas para detectar el coronavirus, y luego trasladados a los referidos centros de contención para pasar una cuarentena que atajar cualquier síntoma del COVID-19.

    El psicólogo y economista Héctor Pacheco es uno de los que pudo volver a casa, después de cuatro meses, durante los que tuvo mucho tiempo para reflexionar sobre la situación, y está convencido de que todo pudo ser manejado un poco mejor.

    "La improvisación y la toma de decisiones de manera arbitraria nos mantuvieron a miles de salvadoreños innecesariamente fuera de nuestro hogar", señaló Pacheco en su columna para el diario digital El Faro, en la que destacó el apoyo espontáneo que nació entre los varados.

    No obstante, del trago amargo rescata la organización entre personas de toda procedencia, edad, estatus económico e incluso ideología, que devino en una red de ayuda para miles de personas, y presionó a las autoridades para destrabar el regreso al país, un derecho consagrado por la Constitución. 

    Etiquetas:
    El Salvador, Centroamérica, migrantes
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