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    SANTIAGO (Sputnik) — La diputada del Partido Humanista de Chile (izquierda), Pamela Jiles, afirmó en 2019 en una entrevista a un medio local que sus compañeros del hemiciclo "matarían a su abuelita" por un espacio en la televisión. Y si bien aún no se reporta ningún caso de este tipo, la realidad no dista mucho de la ficción.

    En octubre de 2019 se produjo un estallido social cuya consigna fue Chile despertó. Este movimiento generó cambios políticos, sociales e ideológicos en el país. Tantos, que en octubre de este año los chilenos votarán para cambiar su Constitución política a través de un plebiscito.

    Pero también cambiaron algunas cosas más banales, como la televisión.

    La televisión dio un giro en 180 grados desde octubre, especialmente los matinales. Estos son los programas más vistos de la televisión chilena, que concentran a los presentadores mejor pagados del medio y que, hasta septiembre de 2019, se dedicaban a jugar, entretener y cubrir contenido de farándula. Hoy, tienen entre cuatro y seis parlamentarios invitados por día, conversando de actualidad.

    Por un lado, esto se destacó como un beneficio. Se valoró que el chileno común ahora se preocupe por temas políticos luego de décadas de indiferencia (en la pasada elección presidencial de 2017 votó menos de la mitad de la gente con derecho a sufragio). Pero, por el otro lado, se comenzó a cuestionar que los parlamentarios y los alcaldes vayan todos los días a la televisión y usen la pantalla casi como una campaña electoral.

    Faltando al trabajo

    La tasa de desempleo en Chile durante la pandemia del COVID-19 llegó a 12,2%, una cifra que no era tan alta desde la recesión mundial de 2009. En estos tiempos en que todos los chilenos cuidan su trabajo y que la más mínima inasistencia les significaría un problema con su empleador, se produjo un fenómeno bastante particular en el Congreso: los parlamentarios estaban faltando a legislar para ir a la televisión.

    El 2 de julio, cuando se discutía un importante proyecto sobre suspensión de cobros para los estudiantes universitarios que no podían pagar debido a la crisis sanitaria, el presidente de la Cámara de Diputados, Diego Paulsen, le dio la palabra al diputado del partido Unión Demócrata Independiente (derecha), Guillermo Ramírez, quien estaba a cargo de presentarlo.

    Nadie respondió. Se produjo un silencio muy incómodo durante varios segundos, hasta que un compañero de su coalición se ofreció para la presentación. Finalmente, y ante el desconcierto de todos, se supo que Ramírez estaba conversando a esa misma hora con el matinal del canal Chilevisión.

    El incidente no fue aislado y se ha repetido en varias oportunidades con otros parlamentarios. Afortunadamente para ellos, ninguna ley les prohíbe faltar a su trabajo, y sólo arriesgan ser regañados por la Comisión de Ética de la misma Cámara.

    Candidaturas y alcaldes

    El político chileno encontró en los matinales un nicho que no quiere soltar. Son programas en que pueden decir lo que piensan, pero de manera amena y distendida, a diferencia de los antiguos programas de política dura, que sólo veía la elite del país.

    Acá pueden bromear, hablarle al chileno común que no consume noticias políticas y mostrarse cercanos a los ciudadanos. Y eso lo saben perfectamente políticos como el alcalde de la comuna de Las Condes (zona este de Santiago), Joaquín Lavín, del partido Unión Demócrata Independiente.

    Según un estudio realizado por el medio El Mercurio, Lavín es por lejos el alcalde con más apariciones en los matinales, lo que lo ha ayudado a mantenerse hace meses como la figura política mejor evaluada del país según todas las encuestas de opinión, y como la principal carta del oficialismo para suceder al presidente Sebastián Piñera en 2022.

    Algo similar ocurre con el alcalde de la comuna de Recoleta (zona norte de Santiago), Daniel Jadue, del Partido Comunista, quien también tiene múltiples apariciones en este tipo de programas. Jadue es actualmente el político de oposición mejor ubicado para las próximas presidenciales.

    En el caso de los alcaldes, la Contraloría General de la República emitió un oficio asegurando que su aparición recurrente en los matinales "frivoliza su función pública y los puede distraer de sus funciones". Esto también fue sólo un regaño, ya que no hay sanción para ellos.

    El 21 de julio, el matinal de Chilevisión alcanzó un pico de 17 puntos de rating cuando se hablaba de política con varios parlamentarios y políticos invitados. Esos 17 puntos equivalen a unas 131 mil personas viendo la televisión, y sus respectivos comerciales. ¿Políticos usando a la TV o viceversa?

    Etiquetas:
    Chile, políticos
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