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    Hace dos años, en Venezuela, dos mujeres se reunieron para iniciar un viaje de sanación. Lo que comenzó como una lectura del libro 'Mujeres que corren con los lobos', de la cuentista, narradora y psicóloga junguiana Clarissa Pinkola Estés, con el tiempo, fue convocando a más personas que luego resultaron cientos dentro de Venezuela y fuera de ella.

    Ahora, más de 1.000 mujeres en 22 países del mundo mantienen un vínculo con la lectura a través de "un círculo de voces que las hermanan".

    Al inicio de la décima lectura, dedicada al primer libro que las convocó, dialogamos con la investigadora en opinión pública Jacqueline Montes y la socióloga Yekuana Rodríguez sobre esta creciente comunidad donde "las mujeres no compiten, se acompañan, pueden sanar y crear justicia para todas y todos".

    Un organismo vivo que trasciende fronteras e ideologías

    "Hoy en día nosotras decimos que promovemos la resiliencia, la sororidad y el empoderamiento, y lo resumiría en eso exactamente: promovemos la paz porque conocimos la guerra entre mujeres; impulsamos, defendemos la sororidad porque sabemos lo que es la competencia entre mujeres; fomentamos la resiliencia porque todas nos hemos sentido vulnerables y hemos sido capaces de salir adelante y definitivamente promovemos el empoderamiento porque conocemos de cerca lo que son las distintas formas de dependencia", explica Jacqueline Montes, una de las pioneras de la iniciativa. 
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    Публикация от Mujeres que leen juntas (@mujeresqueleenjuntas)

    Este "ejercicio de autodefensa y sanación de desencantos del amor romántico, ejercicio solidario, sororo y resiliente", tal y como lo define Yekuana Rodríguez, pone a la literatura como un eje aglutinador que se práctica a través del consenso colectivo.

    "La organización ha sido fluida, sistemática y flexible. No guiamos por nuestros principios y valores para proponer libros, que luego sometemos a votación general. En oportunidades encontramos libros que consideramos cruciales y también los proponemos e impulsamos, el colectivo nos ha acompañado", puntualiza Rodriguez. 

    Lo que más sorprende a esta comunicadora social es que la forma en que ha tomado forma la experiencia. 

    "La red es un organismo que crece y se mueve, diverso y muy rico. Que trasciende fronteras, idiomas, ideologías, y precisamente nos integra en la diversidad", señala. 

    Pero crecer, requiere incorporar más voluntades para sostener la operatividad. Actualmente la red se apalanca, según lo explica Montes, en el "trabajo amoroso" de un equipo de seis administradoras, que junto a sus dos fundadoras, se encuentran repartidas en cuatro países: Venezuela (Oneida, Anna, Lucía), República Dominicana (Andreína), Argentina (Virginia) y Perú (Geraldine), quienes originalmente fueron lectoras del espacio. 

    La red social Instagram @mujeresqueleenjuntas, ha sido la plataforma tecnológica para compartir información y dar puerta franca a las mujeres que se quieran unir.

    "Existe un día de la semana en el cual las voluntarias que quieran leer para las demás participantes se apuntan, existe un grupo de administradoras que día a día se encarga de contactar de manera individual a cada una de las voluntarias, de dar las instrucciones, de recibir las lecturas que ellas hacen y de distribuirlas a la comunidad. Dentro de las tareas que cumplimos está todo lo que tiene que ver con la administración de la comunidad, aclaratoria de dudas por vía privada a aquellas integrantes que así lo requieran, organización de las voluntarias para leer, acompañamiento de estas lecturas, distribución de las lecturas diarias, las cuales son cuatro, en formatos muy pequeños, que le permiten a las mujeres que participan de la red, poder dedicar al menos media hora de su día para avanzar en compañía de otras en la lectura de un libro", comenta Montes.

    Para las fundadoras y el resto de administradoras de la red, el uso de las redes sociales plantea enormes beneficios, pero también genera desafíos.

    "Si algo hemos cuidado con mucho celo es que nuestro espacio sea un lugar seguro para cada mujer que entra, nos debemos a cada mujer que nos da la confianza de entrar a su vida y a su corazón para hacerle compañía, por tanto no publicamos vínculos en ningún lado pues no está permitida la participación anónima", recalcan.

    Literatura para construir las tres autonomías

    La agenda de trabajo de la iniciativa Mujeres que leen juntas busca promover el desarrollo integral de la mujer a través de lo que denominan "las tres autonomías": la emocional, la financiera y aquella que brinda soberanía sobre el propio cuerpo. Las lecturas que se escogen y se votan, apunta a esa dirección.

    "Es lo que ofrece la red, ofrece lecturas vinculadas a esos principios que permiten incorporar un conocimiento nuevo que nos permita desarrollar, que nos permita abrir los ojos, cuestionar nuestras creencias vinculadas a cualquiera de esas autonomías y por supuesto la idea es cuestionar creencias, transformar patrones, construir nuevas formas de relacionamiento entre mujeres (…) son lecturas que tienen que ver con un tema de trabajo personal, individual, no somos un grupo de terapia, no sustituimos el acompañamiento profesional, somos un grupo de mujeres organizadas en torno a unos principios comunes y un objetivo, y que usamos la lectura como vehículo, como punto de encuentro y de reconocimiento", aclara Montes.  
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    Volver al origen y soñar el futuro

    Montes y Rodríguez se preparan en los próximos días a volver sobre el libro que dio origen a este viaje de "autodescubrimiento". Lo consideran un retorno para agradecer un lugar que "les salvó la vida". 

    "Cuando empezamos esta aventura, ofrecer y compartir esa medicina o ese ese sendero con otras mujeres a las que quizá le haga bien y que sea nuevamente un inicio para muchas, creo que eso para nosotras es un inicio en un nivel distinto, con un nivel de conciencia diferente, con mucha mayor madurez y muchísima más claridad, es un repaso y es un recomienzo", reflexiona Montes.

    El horizonte luce prometedor, ante el cúmulo de voluntades que se suman a diario. El objetivo es lograr construir en dos años más, una "gran red con embajadoras en todo el mundo, con muchísimos más grupos, más espacios de lectura, como una red inmensa, como una gran red social de mujeres que valoran, buscan y usan el conocimiento, el conocimiento para construir y lo comparten", puntualizan las fundadoras.  

    Sin embargo, a juicio de Montes, el mayor de los logros de la red, del esfuerzo de lectura y reflexión colectiva, es servir de "vacuna" a la ignorancia, el dogmatismo y el fanatismo e impactar positivamente "más allá del espacio virtual", tener "bibliotecas alrededor del mundo" que promueva estas temáticas, comenta a Sputnik.   

    "Entre menos ignorantes seamos, más protegidos vamos a estar, más protegidas y protegidos vamos a estar contra los males de la ignorancia, racismo, violencia, xenofobia, aporofobia, todos esos males que podamos listar se combaten con conocimiento y bueno esa es nuestra arma, nuestros libros y la lectura compartida. Creo que el conocimiento y las mujeres juntas y organizadas son dos ingredientes, no solo la lectura, es la lectura compartida, es el conocimiento compartido que además es eso consciencia. La palabra conciencia viene del latín y quiere decir eso, conocimiento compartido, entonces sí, no solo sube las defensas creo que es una vacuna contra los virus de la ignorancia y sus males", concluye. 

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    ​LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Etiquetas:
    lectura, Venezuela
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