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    SANTIAGO (Sputnik) — Desde el retorno a la democracia en 1990, en la política chilena existe una máxima implícita: la coalición oficialista no critica a su propio Gobierno. Al menos, no en público.

    Los parlamentarios del Congreso chileno, como regla general, han votado disciplinadamente y de manera alineada los proyectos de ley impulsados por el Ejecutivo, ya sean gobiernos de derecha o de centroizquierda. Los que no lo hacían eran catalogados como "díscolos" y sufrían un hostigamiento que muchas veces, los llevaba a renunciar a sus partidos políticos o coaliciones.

    Pero todo eso parece haber cambiado en las últimas semanas. Los principales líderes de la coalición oficialista Chile Vamos, a la que pertenece el presidente, Sebastián Piñera, comenzaron a aparecer en televisión y en los medios criticando públicamente al Gobierno por su rol durante la pandemia del coronavirus, acusando que la ciudadanía no ha recibido un apoyo económico contundente para poder sortear la crisis.

    La tensión entre los partidos políticos y el Gobierno hizo explosión el 8 de julio. Ese día se votó en la Cámara de Diputados una reforma impulsada por la oposición que permite a los trabajadores retirar el 10% de su fondo de pensiones para poder enfrentar la crisis. Piñera, que no está de acuerdo con la aprobación de la iniciativa, desplegó un enorme contingente de ministros y negociadores en el Congreso para evitar su aprobación.

    Para sorpresa de muchos, las gestiones fracasaron rotundamente. Trece diputados de su coalición votaron a favor junto a la oposición, 30 se abstuvieron y solo 25 se alinearon con la postura de Piñera y rechazaron, dejando en muy mal pie al liderazgo del Ejecutivo y azuzando un incendio en la derecha que el mandatario está lejos de controlar.

    La foto y la crisis

    Tras el fallido lobby de los ministros para convencer a los diputados de su propio sector, Piñera decidió tomar más protagonismo en la negociación. El 15 de julio la iniciativa debía pasar su segundo trámite legislativo en la Cámara y el mandatario se hizo fotografiar en un salón del palacio de La Moneda conversando telemáticamente con los líderes de los partidos de derecha. Él mismo les pidió, de manera personal, que rechazaran.

    Pero volvió a fallar. Solo logró convencer a tres diputados de abstenerse, pero otros tres del bloque se descolgaron. Un desorden político que, si antes era atribuido a los ministros y a los presidentes de partido, después de esa fotografía también se le adjudicó a él.

    El antropólogo y reconocido intelectual de derecha Pablo Ortúzar aseguró la semana pasada en una entrevista en la emisora local Radio Infinita que el presidente Piñera se está quedando solo. "Estas situaciones generalmente no terminan bien, y no tengo claridad que Piñera pueda terminar su mandato", advirtió.

    En tanto, el presidente del partido Evolución Política, Hernán Larraín, del ala más liberal de la derecha, renunció al cargo, argumentando falta de unidad en la colación. Además, aprovechó de disparar contra el Gobierno, asegurando que el presidente Piñera "debe realizar un nuevo cambio de gabinete".

    El partido Unión Demócrata Independiente (UDI), del sector conservador de la derecha, publicó una declaración responsabilizando directamente al ministro del Interior, Gonzalo Blumel, por el desorden. "Su ausencia de liderazgo y convicción está provocando un impacto negativo al país y en la coalición", señalaron los dirigentes del partido.

    Incluso, algunos líderes de esta colectividad se unieron, sorpresivamente, a la campaña ciudadana en Twitter con la etiqueta #ChaoBlumel, que pide su salida del Gabinete.

    El tiro de gracia

    Tras la aprobación del proyecto de pensiones en la Cámara de Diputados, la iniciativa pasó al Senado y será votado este miércoles 22 de julio. El Ejecutivo propuso un bono de 644 pesos a la clase media, para convencer a aquellos senadores que argumentaban que votarían a favor porque el Gobierno no estaba ayudando económicamente a las familias.

    El presidente chileno Sebastián Piñera
    © Foto : Gentileza Prensa Presidencia de Chile
    Pero cualquier viso de ilusión en el Gobierno se derrumbó a comienzos de esta semana, cuando el alcalde de Las Condes (centro), Joaquín Lavín, militante UDI, declaró que el bono propuesto por el mandatario era "malo", y que el proyecto del retiro de fondos de pensiones que Piñera tanto critica, él lo apoya.

    Lavín es actualmente la figura política con más respaldo ciudadano según las principales encuestas de opinión, y es el principal candidato presidencial en potencia del oficialismo para la elección de 2021. Por ende, su opinión dejó casi sin piso político a la postura de Piñera.

    Después de la crítica de Lavín, cinco senadores del oficialismo se desmarcaron del Gobierno y anunciaron a través de los medios y redes sociales que están convencidos de votar a favor del proyecto de pensiones. Esto deja a la iniciativa a un paso de ser despachada y promulgada como reforma constitucional, a la derecha a punto de fragmentarse y a un presidente, cada día con menos aliados.

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    Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), Cámara de Diputados de Chile, Sebastián Piñera, Chile
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