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    BUENOS AIRES (Sputnik) — Fueron 33 votos a favor, 27 en contra y 3 abstenciones los que consagraron en Argentina hace exactamente 10 años una norma que hasta ese momento no tenía precedentes en América Latina: la Ley de Matrimonio Igualitario.

    El edificio del Congreso legislativo, en pleno centro de Buenos Aires, se engalanó en la noche del 14 de julio con todos los colores de la diversidad sexual. Ésa es la imagen que también en estas horas recorre medios de comunicación y redes sociales, a falta de actos públicos debido a la pandemia.

    "Hoy se cumplen 10 años de la sanción y promulgación de la Ley de Matrimonio Igualitario", recordó este martes el presidente Alberto Fernández. "Ese día en la Argentina ampliamos derechos y fuimos una mejor sociedad", añadió.

    La nación sudamericana decidió poner a todas las parejas en igualdad de condiciones ante la ley. Con independencia de su sexo, todas ellas podrían desde entonces adoptar hijos de manera conjunta y heredarse entre ellos si uno de ellos fallecía. Sólo Canadá, en todo el continente, había avanzando en el mismo sentido.

    ​El país transitaba el segundo Gobierno de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015). Al promulgar la normativa el 21 de julio, la mandataria subrayó que esta no vulneraba los derechos a nadie, sino que reconocía los de un sector de la población que se veía discriminado.

    Pugnas por un derecho

    Pero la contienda por que una pareja pudiera casarse con independencia de su sexo no se libró al comienzo en el terreno legislativo, sino en el judicial.

    Como antecedente, la capital argentina había aprobado el régimen de unión civil a finales de 2002, lo que permitió formalizar el vínculo entre dos personas aunque sin reconocer los mismos derechos que el matrimonio. Esto fue replicado después en otras jurisdicciones del país, como en la provincia de Río Negro, al sur, y en dos ciudades de la céntrica Córdoba.

    Gabriela Seijas, jueza de la ciudad de Buenos Aires, dio el puntapié inicial dentro del ámbito judicial al aceptar una demanda presentada por Alex Freyre y José María Di Bello y declarar en noviembre de 2009 la inconstitucionalidad de los dos artículos del Código Civil que impedían el matrimonio entre personas del mismo sexo.

    Quien era en aquel momento alcalde de la capital, Mauricio Macri, transigió con las presiones que le había formulado en persona el entonces cardenal Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco, y optó por suspender la boda el mismo día que estaba prevista, el 1 de diciembre, Día Mundial de la Lucha contra el Sida.

    Freire y Di Bello conseguirían contraer matrimonio antes de que finalizase el año, pero para ello tuvieron que viajar a la ciudad más austral del mundo, Ushuaia, en la provincia de Tierra de Fuego. El inicio del año 2010 sería testigo de cómo otra pareja, Damián Bernath y Jorge Salazar, pugnaba por casarse en la capital argentina, lo que consiguió en marzo, pese a las impugnaciones presentadas por Bergoglio, como jerarca del Arzobispado de Buenos Aires, y por una asociación de abogados católicos.

    Paso parlamentario

    Este cambio cultural, impulsado desde 2007 por la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt), entre otras entidades, llevó a que se presentara en el Congreso un proyecto legislativo que fue aprobado finalmente en la madrugada del 5 de mayo de 2010 por 126 votos a favor, 110 en contra y cuatro abstenciones.

    Pero todavía faltaba el Senado. La Iglesia Católica movilizó a sus acólitos en todo el país con la Marcha Naranja a sólo dos días de la votación en la cámara alta.

    Cuando la ley fue sancionada en el Senado, la presidenta estaba de visita oficial en China. Con ella viajaron Mariana Ríofrío y Ada Iturrez, dos senadoras que rechazaban la aprobación de la normativa. También faltó oportunamente el senador y expresidente Carlos Menem (1989-1999), muy cercano a la Iglesia.

    Argentina se convirtió así en el décimo país del mundo en legalizar el matrimonio entre dos personas del mismo sexo. Pero las organizaciones sociales ahora batallan por un nuevo derecho: la legalización del aborto, seguro y gratuito, un proyecto prometido por el propio presidente que ha sido de momento postergado debido a la pandemia.

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    matrimonio homosexual, homosexualidad, Argentina, matrimonio igualitario
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