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    MOSCÚ (Sputnik) — Con el coronavirus haciendo estragos por todo el planeta, la humanidad ve con terror cada potencial nueva epidemia. Es el caso de la peste bubónica, que costó 50 millones de vidas en el siglo XIV y ahora ha reaparecido. Pero ¿es realmente una amenaza?

    En Asia se dispararon las primeras alarmas. Tras varios casos confirmados, el 14 de julio se supo que un adolescente murió en Mongolia al contagiarse con la peste bubónica, en la provincia de Govi-Altay al oeste del país, según informó el Ministerio de Salud mongol.

    El resultado del test de la reacción en cadena de la polimerasa mostró que la causa del deceso del chico de 15 años fue la peste bubónica. Tres días antes de su muerte, la víctima y dos amigos comieron carne de marmota y al parecer, eso provocó la infección.

    Antes se supo que la también llamada peste negra afectó a dos personas en el oeste de Mongolia, región limítrofe con la República de Altái rusa.

    Ante la aparición de casos en China, concretamente varios pastores en la provincia china de Mongolia Interior, el Centro de Control y Prevención de Enfermedades recomendó a la población no pernoctar en los pastizales y en las estepas y tampoco acercarse a los animales salvajes.

    Rusia en alerta

    Por la cercanía del territorio ruso con las zonas donde han aparecido los casos, Rusia ha tomado algunas medidas.

    La Oficina nacional de protección al consumidor y bienestar humano de Rusia (Rospotrebnadzor) comunicó que vigila constantemente la situación en los países vecinos para disminuir el riesgo de entrada y propagación de la peste bubónica.

    Para impedir la posible propagación de la peste bubónica, especialistas de la región rusa de Buriatia empezaron a analizar la sangre de los roedores que habitan en las áreas limítrofes, aunque hasta el momento no se ha detectado ningún caso positivo.

    Al mismo tiempo, las autoridades no ven una amenaza seria de propagación de la peste en el país, ya básicamente las fronteras están cerradas, declaró el director del primer departamento para Asia del Ministerio de Exteriores ruso, Gueorgui Zinóviev.

    "Debido a que el movimiento de las personas físicas a través de las fronteras con China y Mongolia, así como entre China y Mongolia, está casi suspendido o, como en caso de nuestra frontera con Mongolia, tiene restricciones muy serias, no vemos ninguna amenaza seria de que se extienda esta enfermedad", dijo Zinóviev.

    El diplomático agregó que China y Mongolia de momento no han pedido la ayuda de Rusia en la lucha contra el brote de peste, y considera que se debe a que ambos países "son capaces de afrontar estos casos con sus propios esfuerzos".

    La portavoz de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Harris, por su parte, afirmó que la peste detectada en Mongolia y China no entraña peligro, pero aseguró, al mismo tiempo, que el organismo internacional sigue atentamente el desarrollo de la situación.

    Pasado y futuro de la peste negra

    Según la OMS, la peste es una zoonosis provocada por la bacteria Yersinia pestis, que normalmente se encuentra en animales pequeños y en las pulgas que los parasitan. Se transmite del animal al ser humano por la picadura de las pulgas infectadas, por contacto directo, por inhalación y, más raramente, por ingestión de materiales infecciosos.

    En ausencia de tratamiento, la peste puede provocar la muerte en poco tiempo.

    Es lo que ocurría en la Edad Media, cuando causó una gran devastación en Europa, África y Asia, cobrándose unos 50 millones de vidas.

    La Gran Peste de 1665 en Londres, por ejemplo, mató aproximadamente a la quinta parte de los habitantes de la ciudad. Ya en el siglo XIX, un brote en China y la India provocó la muerte a más de 12 millones.

    Actualmente, de vez en cuando en el mundo se reportan casos de peste bubónica. En 2017 Madagascar registró un brote de más de 300 casos.

    El año pasado, en Mongolia murieron dos personas a causa de la peste, tras comer la carne cruda de una marmota.

    En Estados Unidos, las autoridades sanitarias de Colorado acaban de emitir una alerta de salud luego de que una ardilla diera positivo a la peste bubónica en el condado Jefferson. Otro caso fue confirmado días antes en el condado de Broomfield, al noroeste de la capital.

    Incluso aunque siga pasando a los humanos, los antibióticos son eficaces si la enfermedad se diagnostica a tiempo, cosa que a veces se dificulta en sus primeras etapas porque los síntomas son similares a los de una gripe.

    El diagnóstico precoz y el tratamiento inmediato son esenciales para la supervivencia y para reducir las complicaciones, insiste la OMS.

    Así, es poco probable que la peste negra provoque una epidemia a gran escala.

    Los médicos insisten en que a diferencia de lo que pasaba hace algunos siglos, ahora entendemos cómo se transmite la enfermedad y cómo prevenirla, así como tratarla con antibióticos efectivos.

    Que no cunda entonces el pánico. Centrémonos en derrotar el COVID-19, que ya es bastante.

    Etiquetas:
    epidemia, enfermedad, salud, Mongolia Interior, Mongolia, China, peste bubónica
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