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    BARCELONA (Sputnik) — Este 26 de junio arranca en las regiones del País Vasco y Galicia las primeras campañas electorales tras la crisis del coronavirus, dejando estampas de mítines desprovistos de asistentes y líderes cubiertos con sus mascarillas en la batalla hacia unos comicios eclipsados por la pandemia.

    Con más de tres meses de retraso desde su convocatoria original, los ciudadanos vascos y gallegos acudirán a las urnas el próximo 12 de julio para elegir a los líderes políticos de dos territorios que desde 2009 hacen coincidir su calendario electoral.

    Tanto el presidente vasco, Íñigo Urkullu (Partido Nacionalista Vasco) como el de Galicia, Alberto Núñez Feijóo (Partido Popular), acordaron la fecha tras consultar a expertos sanitarios sobre el riesgo de contagio de un evento de tales características.

    Los epidemiólogos avalaron una convocatoria en mitad del verano en un contexto en que todavía no habrá muchos turistas y que presenta un menor riesgo de contagios entre la población.

    "Los expertos consultados coinciden en que hay menores incertezas sobre posibles riesgos celebrándose al inicio del verano que después, a las puertas de otoño", afirmó el presidente gallego durante su anuncio electoral.

    Serán las primeras elecciones que se celebren en España en mitad de una crisis sanitaria que acumula ya más de 247.000 enfermos y 28.000 fallecidos en todo el país.

    El País Vasco es una de las regiones más afectadas por la enfermedad a nivel nacional, con más de 13.000 contagios registrados, mientras que Galicia se sitúa ligeramente por detrás con 9.100 casos.

    El coronavirus ya obligó a suspender la anterior cita electoral, que estaba prevista para el 5 de abril, y ambos gobiernos tenían prisa para volver a las urnas antes de que expire el plazo legal del 25 de octubre.

    Una carrera para mantener apoyos

    A los motivos oficiales que dieron ambos gobiernos para apremiar unos comicios en verano se añade otro factor importante: ni Feijóo ni Urkullu quieren arriesgarse a perder apoyos por el desgaste político derivado de la crisis sanitaria.

    El 21 de julio, con la salida de España del estado de alarma, todas las regiones del país recuperaron plenas competencias para gestionar la vuelta a la normalidad de sus ciudadanos.

    Se trata de un escenario en que los rebrotes acechan a medida que los ciudadanos vuelven a sus rutinas, por lo que es probable que muchas comunidades experimenten un aumento de contagios.

    El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del mes de junio apuntó a que tanto Feijóo como Urkullu revalidarán sendos mandatos en las elecciones de julio, un buen pronóstico que los presidentes no quieren arriesgar.

    De acuerdo con el CIS, el conservador Partido Popular (PP) en Galicia ganaría con casi un 35% de los votos, mientras que el Partido Nacionalista Vasco alcanzaría un 32% de los apoyos en su región.

    Por lo tanto, todo apunta a que los gobiernos de ambas comunidades seguirán en manos de sus actuales líderes, aunque está por ver si mantendrán a sus responsables de Sanidad a cargo de la situación sanitaria.

    Con mascarilla y sin abrazos

    "Se podrá votar con total tranquilidad y normalidad", aseguró durante su discurso de inauguración de campaña el presidente de Galicia, que pidió a los ciudadanos que acudan "masivamente" y "sin miedo" a las urnas.

    Feijóo inauguró la carrera electoral en su región en un acto muy atípico, con pocas decenas de personas y sillas vacías que contrastaron con las imágenes habituales de recintos llenos de miles de votantes.

    Sin baños de masas ni abrazos a los militantes y frente a un público escondido tras las mascarillas, el único elemento que recordó a un inicio de campaña fue la tradicional pegada de carteles a medianoche que protagonizaron los principales líderes de los partidos.

    En el País Vasco, Urkullu llamó al apoyo de los ciudadanos para hacer frente "al segundo embate" de la pandemia del coronavirus y a sus graves consecuencias económicas.

    Tras guardar un minuto de silencio en recuerdo a las víctimas de la enfermedad, el presidente vasco protagonizó un acto sin multitudes muy similar al de su homólogo gallego.

    El COVID-19 marcó también los actos de sus oponentes, que centraron sus discursos en las críticas a la gestión de la crisis del coronavirus.

    Algunos de los reproches que los contrincantes dirigieron a los actuales gobiernos fueron referentes a la falta de material sanitario en los días más graves de la emergencia sanitaria o el rápido levantamiento de restricciones.

    El voto por correo gana peso en la era poscoronavirus

    Además de las medidas de higiene y de distancia social, la importancia del voto por correo es uno de los elementos que tomará fuerza en estos comicios y marcará un precedente para futuras citas electorales.

    El envío de la papeleta a los hogares incorporará nuevas facilidades para fomentar esta forma de votar, que se espera que tenga más peso que nunca.

    Así, los ciudadanos podrán solicitar el certificado de inscripción a través de la página web de Correos, el operador de servicio postal de España, acreditando su identidad mediante el DNI electrónico.

    Los solicitantes tendrán además la opción de rellenar su voto inmediatamente después de recibirlo y entregarlo al cartero, con lo que podrán ejercer su derecho a voto sin tener que salir de casa.

    A dos semanas de la cita con las urnas, se sabe también que en todos los colegios electorales se facilitará mascarillas y gel hidroalcohólico a los votantes.

    También se regulará el aforo para evitar aglomeraciones en las horas de mayor afluencia, mientras que las personas mayores tendrán prioridad para votar sin tener que hacer cola.

    Otra novedad es que los integrantes de las mesas no tendrán que tocar con sus manos ni los documentos de identidad ni los sobres, por lo que el votante deberá depositar su voto en la urna.

    De momento, el temor a los contagios y la coincidencia con el periodo vacacional ya han hecho que las peticiones de voto por correo se disparen a ocho por cada una de las que hubo en las elecciones de 2016, según informó el Gobierno del País Vasco.

    En Galicia no crecieron tan exponencialmente, pero sí se observó un incremento del doble de peticiones con respecto a previos periodos electorales.

    Con estas cifras sobre la mesa, todo apunta a que la pandemia, que ya dejó huella en muchos aspectos de la vida de los españoles, alterará también los hábitos de una acción tan consolidada como es ir a votar.

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