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    ROMA (Sputnik) — La investigación sobre la gestión de la emergencia del coronavirus en la provincia de Bérgamo, una de las más afectadas, podría suponer un importante riesgo político tanto para el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, como para las autoridades de Lombardía.

    La semana pasada Conte y los ministros de Sanidad y del Interior, Roberto Speranza y Luciana Lamorgese, dieron sus testimonios en el marco de la investigación sobre la no imposición de la zona roja en Alzano Lombardo y Nembro, dos municipios de la provincia de Bérgamo (Lombardía), donde el coronavirus circulaba desde mediados de febrero. La fiscalía local debe establecer, si la responsabilidad de no haber aislado la zona de contagio recae sobre el Gobierno o la Junta regional de Lombardía.

    Un foco de contagio del que todos sabian

    A mediados del mes de febrero, en el hospital de Alzano empezaron a ingresar numerosos pacientes que sufrían de lo que todavía se consideraba pulmonía intersticial. Varios de ellos provenían de Nembro. A menudo se trataba de personas ancianas con patologías previas, que fallecían poco después al ser demasiado débiles para resistir a la enfermedad.

    El 22 de febrero los médicos constataron que se trataba del COVID-19. El día siguiente, al registrarse otros dos decesos, causados, como ya se sabía, por el nuevo virus, el director del hospital cedió a la presión de los galenos y dispuso el cierre de la estructura sanitaria. Sin embargo, dos horas después las autoridades regionales le obligaron a retirar la ordenanza y a reabrir el hospital.

    El 27 de febrero la región de Lombardía comunicó al Departamento de Protección Civil que en Alzano y Nembro existía un foco de contagio por el COVID-19, en el que ya se habían registrado 72 infecciones. Pero no propuso crear una zona roja.

    Al día siguiente, el jefe del departamento de enfermedades infecciosas del hospital bergamasco, Marco Rizzi, advirtió que "la propagación de la epidemia, a partir del foco de contagio en el hospital de Alzano, es muy rápida (…) son necesarias medidas de contención". A principios de marzo en la zona de contagio ya estaba concentrada una cantidad suficiente de carabineros y policías que esperaban la orden para aislar los dos municipios. Una orden que no llegó.

    Resistencia a la zona roja

    Es un hecho que a finales de febrero los industriales hacían presión para evitar la imposición de la zona roja, y las autoridades les daban la razón, pensando que la cuarentena mermaría de manera irremediable el tejido económico local. La sección local de la Confederación de Industria (Confindustria) incluso lanzó un vídeo con el título Bergamo is running (Bérgamo está funcionando) para dar la idea de que la situación estaba bajo control y ahuyentar la perspectiva del aislamiento.

    ​El 2 de marzo el consejero de Bienestar de la Junta regional de Lombardía, Giulio Gallera, expresaba sus "fuertes dudas" acerca de la utilidad de la zona roja, mientras el Gobierno no se decidía a hacer lo que no querían hacer las autoridades lombardas. Pasaban los días, el número de los infectados en los dos municipios seguía creciendo, pero hasta el 9 de marzo la gente podía circular por la zona, y hacer circular el virus.

    Buscando al culpable: Roma vs regiones

    El resultado fue aterrador. En las tres primeras semanas de marzo en Alzano fallecieron 83 personas, frente a 8 decesos en el mismo periodo del año anterior. En Nembro se pasó de 11 muertos en 2019 a 121 este año. En cuanto a la provincia de Bérgamo en general, respecto a la media de los últimos cinco años, la mortalidad en marzo aumentó en 571% y en abril en 123%. Los italianos quedaron pasmados al ver las imágenes de decenas de camiones militares que llevaban ataúdes de Bérgamo a otras ciudades, porque el crematorio municipal, que funcionaba las 24 horas del día, no daba abasto con todos los cuerpos que tenía que incinerar.

    Ahora, que la pandemia está retrocediendo, surgen preguntas muy incómodas para los políticos que podrían ser responsables de haber provocado miles de muertes por negligencia. Dándose cuenta de la gravedad de la situación, los altos funcionarios se pasan la papa caliente. El gobernador lombardo Attilio Fontana insiste en que la instauración de las zonas rojas era competencia del Ejecutivo; Giuseppe Conte le contesta que las autoridades regionales tenían todos los instrumentos para hacerlo sin la autorización de Roma.

    El asunto, que podría tener consecuencias poco halagadoras tanto para Fontana, como para Conte, se inscribe en una polémica que dura años, a saber, la cuestión de la división de las competencias entre las regiones italianas que exigen más autonomía y el centro que resiste a la presión. La investigación de la fiscalía bergamasca todavía está lejos de acabar, pero es muy probable que tenga un impacto importante en esta disputa y, en general, en la política italiana.

    Etiquetas:
    conteo, cuarentena, coronavirus, COVID-19, Italia
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