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    MOSCÚ (Sputnik) — Desde hace tiempo las relaciones entre Seúl y Pyongyang no se caracterizan por el entusiasmo visto en 2018, pero tampoco se podía hablar de una nueva crisis, por lo menos hasta finales de mayo.

    Ahora la situación en la península parece a punto estallar y volver a su estado de 2017, por culpa de unos folletos de propaganda surcoreanos, los que pueden convertirse en la espoleta.

    El 31 de mayo desertores del Norte y activistas surcoreanos lanzaron folletos de propaganda hostil contra Pyongyang a través de la frontera con la ayuda de globos.

    Primero, salió a la escena Kim Yo-jong, hermana de líder nocoreano Kim Jong-un y número dos de Corea del Norte, quien amenazó con poner fin a los acuerdos logrados en la cumbre histórica que Kim y el presidente surcoreano, Moon Jae-in, mantuvieron en abril de 2018, si las autoridades del Sur no toman "las medidas pertinentes".

    El Ministerio de Unificación de Corea del Sur, responsable de las relaciones con el Norte, reaccionó diciendo que ha recomendado en varias ocasiones a los activistas que dejen de lanzar los globos, y agregó que las autoridades están considerando varias medidas, incluida una mejora de normativas para "prevenir fundamentalmente tales actos que causan tensión cerca de la frontera".

    La respuesta pareció insuficiente para Pyongyang. El lunes 8 de junio Corea del Norte no respondió a una llamada telefónica programada a su oficina de enlace con el Sur, inaugurada en septiembre de 2018 en el marco de los acuerdos de la cumbre Moon-Kim. Aunque luego sí hubo un contacto y tampoco se había interrumpido la comunicación entre los militares, con ese gesto Pyongyang puso nervioso al Gobierno del Sur.

    No obstante, el martes 9 de junio la Agencia Telegráfica Central de Corea (KCNA) anunció que Corea del Norte decidió cortar todas las líneas de comunicación con Corea del Sur, incluidas las militares. Según el comunicado, las autoridades norcoreanas llegaron a la conclusión de que no tienen nada que discutir con el Gobierno surcoreano, que "con el transcurso del tiempo ha causado solo decepción".

    Si bien a primera vista parece que Pyongyang ha sobrerreaccionado, Konstantín Asmólov, investigador principal del Centro de Estudios Coreanos del Instituto de Lejano Oriente de la Academia de Ciencias de Rusia, insiste en que Corea del Norte tiene motivos para recurrir a esa medida.

    Guerra de folletos

    Asmólov recordó que en la declaración de Panmunjom, firmada en abril de 2018 por Moon y Kim, hay un punto sobre el cese de las acciones hostiles, y "el lanzamiento de los folletos es una acción hostil". El investigador subrayó que desde Corea del Sur "fueron lanzados el 31 de mayo 500.000 folletos, y los activistas anunciaron el próximo lanzamiento de un millón de folletos para el día del inicio de la Guerra de Correa", el 25 de junio.

    "Esos folletos contenían caricaturas muy ofensivas de Kim Jong-un, y todo lo que está asociado con un ataque personal contra el caudillo siempre provoca más tensiones en Corea del Norte. A mi parecer, la caricatura de Kim fue la última gota", señaló.

    El científico también apuntó a que el 31 de mayo pasado se realizó el tercer lanzamiento de folletos en lo que va del año, mientras que en 2019 se llevaron a cabo diez lanzamientos.

    "Otro detalle importante es que esos lanzamientos se realizan desde una zona cerrada, a donde los sediciosos activistas civiles no pueden entrar sin permiso de las autoridades", indicó.

    El experto ruso también hizo hincapié en la figura del jefe del grupo de los desertores que difunde los folletos, denominado Combatientes por Corea del Norte Libre, Park Sang-hak: "Desde el prisma de las leyes normales, este hombre está involucrado en el tráfico de personas, contrabando y terrorismo", apuntó.

    Asmólov afirmó que Park "coparticipó en el tráfico de personas de China a Corea del Sur a través de Asia Oriental" y agregó que "de ellas, solo la mitad logró ingresar a Corea del Sur, mientras aquellos que no tenían suficiente dinero y resultan desleales, acabaron en el fondo de [río] Mekong o en burdeles de Asia Oriental", relató.

    Las actividades de contrabando de Park, continuó, están relacionadas con el hecho de que "en los paquetes que se enviaron con globos no solo se encontraban folletos de contenido ofensivo, sino también dólares y a veces wones norcoreanos falsificados".

    En cuanto a la acusación de terrorismo, el investigador ruso recordó que Park tomó parte en "un intento fallido de hacer explotar monumentos y organizar atentados en las zonas fronterizas mediante drones con explosivos".

    "Primero las acusaciones desde Corea del Norte parecían absurdas, pero luego el propio Park Sang-hak confirmó esos planes en una entrevista con la emisora Radio Free Asia, diciendo que fracasaron debido a problemas técnicos. Mientras que el plan fue curioso: primero organizar esos atentados en el territorio de Corea del Norte, y luego decir que en el territorio norcoreano vive una resistencia cristiana y hay que rescatarla mediante una intervención como fue en Libia", señaló.

    Impontencia (renuencia) de Moon

    Pero cuando las autoridades norcoreanas expresan su protesta por esos folletos, no se dirigen a los desertores, sino al Gobierno surcoreano.

    "No solo se trata de que los norcoreanos dispararon con su arma más potente, personificada por la hermana [de Kim]. El mensaje principal que envió la hermana fue el siguiente: sí que esos desertores son unos perros callejeros, pero no queremos resolver esta situación con ellos, sino con sus dueños. De hecho, (Kim Yo-jong) dijo directamente que el Gobierno surcoreano favorece esas acciones" de los desertores, subrayó el experto ruso.

    El investigador admitió que las autoridades surcoreanas ya han intentado en varias ocasiones imputar a Park, "porque después de 2014, cuando los norcoreanos abrieron fuego contra globos con folletos, se planteó la pregunta: ¿qué vamos a hacer si resulta herido algún habitante local?", indicó.

    Formalmente, opinó Asmólov, el Gobierno surcoreano dice que "tiene un régimen democrático y la libertad de expresión, y no puede prohibir expresarse a los activistas". Ahora, afirmó, Corea del Sur promete elaborar una ley que prohibirá la difusión de esos folletos.

    "Vamos a esperar hasta que se adopte alguna medida concreta, porque la oposición conservadora ya ha declarado que si esa ley se aprueba, se calificará como una restricción a la libertad de expresión y será una prueba de que Moon es un comunista secreto", indicó.

    En opinión del científico ruso, pese a que la prensa occidental posiciona a Moon como un demócrata, "en realidad es un populista".

    "Moon aceptó descongelar las relaciones intercoreanas solo porque buscaba el beneficio personal, quería aumentar su popularidad", afirmó y recordó que fue Corea del Norte la que promovió su participación en los Juegos Olímpicos de Pyeongchang 2018.

    "Moon no querría que el Norte le robara el protagonismo durante los JJOO con sus pruebas de misiles, ensayos nucleares, etc. Y una vez que salió con la suya, su interés por el calentamiento de las relaciones coreanas bajó", apuntó.

    "Para Moon, la cooperación coreana es una serie de actos ceremoniales: reunirse, darse un apretón de manos, plantar un pino", dijo Asmólov, quien indicó "que el Norte espera unas medidas reales".

    El investigador ruso subrayó que para poner fin al lanzamiento de los folletos, el Gobierno surcoreano no necesita nuevas normas jurídicas, porque ya tiene su "ley sobre la seguridad nacional de Corea del Sur".

    "En esta ley hay un artículo, según el cual se puede encarcelar a una persona por varios años por, textualmente, cualquier acción que beneficie al enemigo. Por ejemplo, en los años noventa este artículo se usaba para poner en prisión a organizadores de huelgas, porque huelgas hacen daño al crecimiento económico de Corea del Sur y, por consiguiente, ayudan al Norte", recordó.

    De la misma manera, supuso, esa ley se podría usar contra los activistas que difunden los folletos, porque sus actividades "provocan tensiones en las relaciones con el Norte, lo que puede poner en peligro la seguridad nacional".

    En cualquier caso, resumió Asmólov, "es poco probable que el Gobierno surcoreano decida interpretar así esa ley". El investigador ruso recordó que pese a las críticas de la oposición, Moon cuenta con la mayoría en el Parlamento y por ello "puede promover con facilidad" una ley que ponga fin a los lanzamientos de folletos.

    "El pleno control que tiene Moon sobre el Parlamento significa que no es que quiera hacer algo pero la oposición no se lo permite, sino que no lo quiere tanto", constató.

    ¿Primero globos, luego misiles?

    El investigador se refirió a una teoría más para aclarar la situación en la península de Corea, advirtiendo que "es una conjetura y no es mía".

    Asmólov afirmó que en "la actualidad Seúl mantiene negociaciones con Washington sobre un posible despliegue del sistema de misiles en el territorio surcoreano, posible después de que EEUU saliera del Tratado INF, y sobre la cuantía que Corea del Sur debe pagar por el mantenimiento de las tropas estadounidenses".

    Mientras que Washington insiste en aumentar en 50% (en comparación con 2019) el pago por el mantenimiento de sus fuerzas, hasta 1.300 millones de dólares, Seúl acepta solo un incremento de 13%.

    El experto ruso apuntó que esos gastos "dañan mucho el bolsillo de Corea del Sur", y además "la economía surcoreana tiene muchos problemas, tanto derivados de la pandemia del COVID-19 como otros".

    Además, indicó, "un despliegue de misiles generará grandes problemas con Rusia y China, pero EEUU puede causar mucho más". Por último, agregó, esa decisión será criticada por la izquierda surcoreana.

    "Pero, si este despliegue se realiza en respuesta a una provocación desde Corea del Norte, entonces será más o menos legítimo. Por ello, ahora Corea del Sur molesta a los norcoreanos, esperando que el Norte responda con un disparo, para luego decir: 'por desgracia, rompemos el diálogo y no tenemos otra opción que desplegar misiles estadounidenses en nuestro territorio'", especuló.

    Asmólov reiteró que no es partidario de esta teoría, aunque subrayó que "tampoco la descarto".

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    relaciones, Corea del Norte, Corea del Sur
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