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    CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — Pensamientos catastróficos, nervios, dolores de cabeza, tristeza e irritabilidad, son algunas de las formas que tiene el miedo de manifestarse, y cuya capacidad de contagio en tiempos de pandemia puede ser mayor al del propio coronavirus.

    Pero los efectos del miedo no solo son perturbadores cuando se manifiestan a escala social, como ocurre por ejemplo con las largas colas ante el supermercado, una farmacia o en busca de otros servicios.

    También tienen un efecto negativo distorsionando la propia percepción de la realidad y haciendo, por ejemplo, que las personas lleguen a sentirse enfermas aunque no lo estén.

    "La ansiedad mental por la emergencia de salud es algo que antes conocíamos como hipocondría y que es el temor específico a contraer una enfermedad, en este caso COVID-19", dijo a Sputnik la doctora Claudia Raffu, psicóloga y doctora en salud pública de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

    La especialista agregó que los niveles de ansiedad pueden ser lo suficientemente elevados como para generar dolores de cabeza, o síntomas que "no necesariamente" están relacionados con el COVID-19, sino que son producto de esa misma ansiedad.

    El monstruo del miedo

    Erika Pérez, psicóloga clínica que trabaja en la Ciudad de México, coincide con su colega en que el miedo es en sí mismo una protección natural, una especie de alarma que nos advierte que algo puede estar mal y que es necesario estar alerta.

    "El tema del miedo en este confinamiento colectivo es muy importante, también es una emoción que nos genera una alarma para evadir un peligro", explica la experta a Sputnik.

    La psicóloga afirma que no es malo tener miedo, porque es un mecanismo que nos permite estar alertas ante los diversos peligros que puedan llegar a ocurrir, pero advirtió sobre dejarse ganar por ese temor.

    "El problema es cuando ese miedo nos paraliza y nos lleva a la inmovilidad", dice Pérez.

    En estos casos, la psicóloga recomienda no caer en las trampas mentales que nosotros mismos creamos.

    "Es importante no chequearse uno mismo y mucho menos automedicarse; si estornudamos o tosemos en forma esporádica, no hay que pensar de inmediato que ya hemos contraído la enfermedad", ilustró.

    Ante síntomas menores, que podrían ser pasajeros y sin conexión con el contagio, "no hay que darle alimento al monstruo del miedo, hay que evitarlo, buscando por ejemplo una interpretación correcta y la cara B, el otro lado del origen mismo del miedo".

    Lo mismo ocurre con las prácticas de higiene, como el lavado frecuente de manos.

    "Si bien hay que realizarlo constantemente, no se debe convertir en una obsesión", puntualiza.

    Miedo social

    También el psicólogo social Ricardo Trujillo afirma que el miedo es un mecanismo "de supervivencia", pero alertó que en la situación actual puede agravar el problema.

    "Un ejemplo concreto es el de las comprar masivas o la historia del papel higiénico", que de la noche a la mañana se convirtió en EEUU y México en un artículo de lujo, durante los primeros días de alerta ante la extensión del nuevo coronavirus.

    El especialista de la UNAM sostuvo en un estudio publicado a fines de abril en la Gaceta de la mencionada universidad, que el miedo es una emoción a la que no siempre las personas pueden responder con racionalidad. "Aunque las llames a la razón, no van a responder tan fácilmente, porque los seres humanos originalmente somos seres emocionales y creativos", explica.

    Además, nuestra característica de ser seres sociales, hace que esas emociones pasen de unos a otros con igual facilidad a lo que ocurre con la transmisión del virus.

    "Hay comportamientos que uno no entiende desde la razón, pero esa emocionalidad conjunta se contagia", y en un punto se vuelven comportamientos colectivos, agrega el especialista.

    "No los une un objetivo sino una emocionalidad, por eso si quieres convencer a una multitud con racionalidad, no lo vas a logar, porque esa multitud reacciona a ciertas imágenes", indica Trujillo.

    Al respecto, la doctora Pérez comenta que, aunque sea difícil, podemos identificar algunas estrategias para hacer frente al miedo.

    Una de ellas es vivir el presente.

    "Si estamos generando pensamientos sobre el futuro, un futuro que ahora no podemos controlar, nos estamos creando un sufrimiento gratuito", afirma.

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    psicología, ansiedad, miedo, pandemia de coronavirus, coronavirus
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