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    El coronavirus en México (271)
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    Desde que la crisis sanitaria por el COVID-19 empezó en México, la figura de Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud adquirió un protagonismo inaudito.

    Sus apariciones en las conferencias matutinas del presidente Andrés Manuel López Obrador para explicar la crisis de desabasto de medicamentos le abrieron el paso para que, una vez detectados los primeros casos de coronavirus en México, López-Gatell se convirtiera en el vocero del Gobierno y anunciara las principales medidas sanitarias para enfrentar la pandemia.

    En un inicio, se cuestionó que el subsecretario asumiera ese rol, especialmente frente al actual secretario de Salud, Jorge Alcocer. Sin embargo, la revista Emeequis afirmó que esa acción fue parte de un acuerdo entre López Obrador y Alcocer, quien reconoció en López-Gatell a un mejor orador y, sobre todo, un personaje que tenía más afinidad con la actividad política.

    La conversión de un problema sanitario en parte de la agenda política pudo anticipar este movimiento. Después de todo, en la mayor parte de los países la expansión del nuevo coronavirus ha servido también para las carencias de los sistemas de salud, así como para fortalecer las posturas en contra de algunos gobiernos.

    En América Latina, la crisis sanitaria ocurre "en un momento de profunda debilidad de la mayoría de los gobiernos de la región que no han conseguido encauzar, de forma adecuada, en los años recientes, las demandas sociales de las clases medias emergentes. Y no lo han hecho, precisamente, en una de las áreas que se va a poner más a prueba en esta crisis: los servicios públicos, especialmente el sanitario", sre afirma en el análisis El COVID-19 en América Latina: desafíos políticos, retos para los sistemas sanitarios e incertidumbre política, elaborado por el Real Instituto Elcano en España.

    Más allá de esto, el mismo informe ahonda en la situación particular de los sistemas políticos de esta región: la debilidad de su administración pública, polarización política y crisis económicas que, en su mayor parte, son focalizadas en la figura de un personaje, generalmente el presidente de un país.

    Es probable que las dificultades técnicas sobre la pandemia llevaran a que la estrategia de comunicación del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador recurriera a un personaje que podría identificarse como especialista en el rubro. López-Gatell, después de todo, es un funcionario que conoce de la política sanitaria mexicana, además de estar formado como médico cirujano y doctorado en epidemiología por la Universidad de Johns Hopkins.

    Esta realidad ha salido a relucir cada vez que se avivan los cuestionamientos al protagonismo asumido por el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud. López Obrador, por ejemplo, ha señalado que "López-Gatell es una gente con mucha preparación. Es un científico que, además, es un hombre responsable y honesto", a quien tiene "toda la confianza".

    El respaldo se dirige especialmente a ciertos sectores de la prensa que han criticado el papel asumido por el funcionario. El columnista Raymundo Riva Palacio, por ejemplo, cuestionó la relevancia de López-Gatell tras recordar su rol durante la crisis de influenza AH1N1, en la cual laboraba como director general de Epidemiología de la Secretaría de Salud. De manera similar, el conductor de noticias Javier Alatorre llamó a sus televidentes a no hacer caso a las recomendaciones del subsecretario antes de presentar una nota que cuestionaba la veracidad de los datos presentados en sus conferencias diarias.

    Pese a todo, López-Gatell se mantiene como la voz principal del Gobierno sobre el tema de la pandemia. Probablemente, en este caso la aparente buena fe del secretario también ha jugado un papel clave. El subsecretario se ha convertido en objeto de interés de revistas del corazón, e incluso en protagonista de notas que ahondan sobre su pasado como músico.

    Incluso, algunas personas han aprovechado el momento para compartir memes y otros mensajes de apoyo al funcionario. Así, por ejemplo, un niño de 9 años, de Malinalco, inventó superhéroe con Hugo López-Gatell. Tiene un par de pistolas que lanzan gel antibacterial.

    Una encuesta elaborada por Mitofsky destaca que 57.5% de los mexicanos evalúa el trabajo de López-Gatell como bueno, percepción que sólo está por debajo de la opinión general sobre los médicos y los hospitales privados.

    Este dato es especialmente valioso en un momento que, para diversos gobiernos, ha pasado de ser una crisis sanitaria a un problema político. En el Reino Unido, por ejemplo, Dominic Raab, encargado del Gobierno en ausencia del primer ministro Boris Johnson, enfrenta las críticas de la oposición parlamentaria, quien acusa que los conservadores actuaron "lento" contra la pandemia. En el mismo sentido, Pedro Sánchez en España y Giuseppe Conte en Italia se han visto envueltos en la polémica a partir de las afectaciones que la COVID-19 generó en ambos países.

    Así pues, la luna de miel de la opinión pública con López-Gatell puede explicar que, en los últimos días, él sea quien se encarga de anunciar medidas como la clausura de los negocios no esenciales que mantengan labores durante la jornada de sana distancia. Esta percepción, después de todo, también puede ser un factor clave para que el Gobierno logre mantener el respaldo popular de cara a la elección intermedia de 2021.

    Tema:
    El coronavirus en México (271)
    Etiquetas:
    Andrés Manuel López Obrador, Hugo López-Gatell Ramírez
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