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    MOSCÚ (Sputnik) — El terreno abonado de las armas hipersónicas renovó el debate sobre la arquitectura de seguridad global como alternativa a jugárselo todo a mantener o perder la superioridad armamentística en un momento en el que se desmantelan los tratados de desarme que pusieron fin a la Guerra Fría.

    Cuando el mandatario ruso, Vladímir Putin, presentó el vehículo de planeo hipersónico Avangard y el misil balístico intercontinental Sarmat se marcó un antes y un después en los sistemas de defensa militar y EEUU acostumbrado a poseer la superioridad en el ámbito militar, de repente la perdió.

    Al poco de la rusa le tocó el turno a China con la presentación del avión hipersónico Xingkong-2 que al igual que Avangard y Sarmat es un arma diseñada para burlar cualquier escudo de defensa antimisiles porque los misiles que porta no siguen una trayectoria balística y el vehículo hipersónico en el que van acoplados se mantiene en la estratosfera.

    A esto se suma el reciente ensayo estadounidense (el pasado marzo) del vehículo hipersónico de planeo C-HGB con el que EEUU pretende responder a Rusia y China.

    Superar la velocidad del sonido es la característica base de todas estas armas: en el caso del sistema ruso la sobrepasa hasta 27 veces, en el avión chino 6 veces y en el proyecto de EEUU no queda claro porque no han trascendido los datos, lo único que sabemos es que la supera cinco veces como mínimo.

    Por ahora, el alumno aventajado en el ámbito de las armas hipersónicas es Rusia, que puso operativo su sistema en diciembre pasado y que por tanto juega con ventaja en una hipotética negociación diplomática al respecto.

    Estos avances presentan un reto tanto en la capacidad de respuesta preventiva como en la disuasoria entre estas potencias y adquieren una nueva relevancia en un contexto en el que el Tratado de Eliminación de Misiles de Corto y Medio Alcance (Tratado INF) ya no está en vigor, después de que EEUU lo abandonase y Rusia hiciera lo mismo como respuesta.

    Por si fuera poco, el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START III), punta de lanza de la estrategia de desarme que construyeron EEUU y la URSS, que tendría que renovarse en febrero de 2021, tiene el riesgo de correr la misma suerte que el Tratado INF.

    La estrategia de desmantelamiento de acuerdos de prohibición y reducción de armamentos, iniciada por el mandatario estadounidense Donald Trump, desembocó en un aluvión de críticas cruzadas entre EEUU y Rusia. Ambos se echan la culpa del potencial fracaso de la arquitectura de seguridad que tanto esfuerzo costó construir y que aseguraba la paz como alternativa a la destrucción mutua asegurada en caso de conflicto nuclear. Y ahora solo queda empezar de nuevo.

    Tratado START, único freno a la carrera armamentística

    Rusia a través de sus altas instancias que incluye al mandatario Vladímir Putin, así como al ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, entre otros altos cargos, ha señalado en múltiples ocasiones su interés en prolongar el Tratado START, aunque de momento EEUU sigue pensando si renovar o no el acuerdo.

    Y esto es así porque la línea estratégica de EEUU pasa por incluir a China, una potencia militar y económica a la que considera una amenaza. Pero China ya ha mostrado su falta de interés en incluirse en un posible acuerdo a tres bandas, y Rusia en respuesta propuso no solo incluir a China sino también a otros aliados de Washington. Por lo que la alternativa de construir una nueva arquitectura de seguridad global que abarque a más actores se ve al menos por el momento en punto muerto ante la incompatibilidad de posturas.

    En este orden de cosas, la no renovación del START podría tener consecuencias catastróficas para EEUU, que en programas como el hipersónico se encuentra en gran desventaja y daría el pistoletazo de salida oficial a una carrera armamentística de consecuencias imprevisibles.

    La tercera vía

    Una tercera vía de salida a la situación podría ser el diálogo programa por programa. En un escenario así las armas hipersónicas se negociarían junto a otros programas como el de las denominadas armas exóticas estadounidenses o la instalación de armas en el espacio (Star Wars) una idea que introdujo el exmandatario de EEUU Donald Reagan y que parece que vuelve a adquirir relevancia en los proyectos estadounidenses.

    El viceministro ruso de Exteriores, Serguéi Riabkov, en conversación con Sputnik comentó recientemente al respecto: "Nuestros nuevos sistemas de armas no son un tema para debatir independiente de otras circunstancias. Por el contrario, una condición rígida e ineludible para el inicio de ese debate es que Estados Unidos acepte un diálogo concreto sobre los programas y proyectos suyos que generan preocupación" y además prometió que el diálogo sería "duro".

    Los próximos meses, antes de que expire el Tratado START, serán cruciales para saber si estaremos a las puertas de una nueva carrera de armamentos o si alguna suerte de diálogo acabará por imponerse, lo que marcará en cualquier caso el futuro de la arquitectura de seguridad global para los próximos años.

    Etiquetas:
    Tratado INF, START III, carrera armamentista, armas hipersónicas, EEUU, Rusia, seguridad
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