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    MOSCÚ (Sputnik) — Kenia perdió dos de sus únicas tres jirafas blancas, matadas por cazadores furtivos. La dura realidad es que esta tragedia es solo un granito de arena en una larga serie de situaciones para especies en peligro de extinción, que cada año resultan víctimas del furtivismo y del tráfico ilegal de vida silvestre.

    El pasado 10 de marzo, el Servicio de Conservación de la Fauna de Kenia (KWS, por sus siglas en inglés) informó a través de su cuenta en Twitter que investigaba las muertes de una jirafa blanca hembra y su cría, cuyos restos, huesos de cuatro meses, fueron hallados en la reserva de Ishaqbini Hirola, ubicada en el condado de Garissa, en el este del país. Las autoridades de Kenia afirmaron que los animales fueron matados por cazadores furtivos.

    Las jirafas blancas no representan una subespecie aislada porque son jirafas con el leucismo, una condición genética que hace blanco el color del pelaje o el plumaje. A diferencia del albinismo, esta particularidad genética no influye en el color de los ojos y de esta manera los ejemplares leucísticos no resultan más sensibles al sol como los albinos.

    Sin embargo, efectivamente es una tragedia tanto para el país africano como para el mundo: hasta la fecha se ha sabido sobre la existencia de solo cuatro jirafas blancas, tres en Kenia y una en Tanzania. La hembra matada en Kenia era la única del país, ahora allí solo queda un ejemplar macho.

    "El asesinato de la jirafa blanca no es un caso aislado, es un verdadero reflejo y una imagen de cómo la mayoría de las especies icónicas son amenazadas diariamente por humanos egoístas de nuestro planeta", señaló la reserva de Ishaqbini Hirola en su cuenta de Twitter.

    Y en este punto tiene razón.

    Los al borde de la extinción

    El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) tiene en su sitio web la página con la lista de especies en peligro de extinción que están catalogadas por su riesgo de desaparecer. Las categorías son "vulnerable", "en peligro" y "en peligro crítico".

    De las 17 especies marcadas como las "en peligro crítico", 11 están amenazadas principalmente por el furtivismo o el tráfico ilegal de estas especies y sus productos derivados.

    Se trata del leopardo del Amur, el rinoceronte negro, de Java y de Sumatra, el orangután de Sumatra, de Borneo y de Tapanuli, la tortuga carey, el elefante de Sumatra, el tigre de Sunda y el gorila occidental de llanura.

    Según el sitio web del WWF, en el mundo existen solo 58-68 ejemplares del rinoceronte de Java, 80 ejemplares del rinoceronte de Sumatra y unos 84 ejemplares del leopardo del Amur. A pesar de estar al borde de la extinción ellos siguen siendo atacados por cazadores furtivos.

    Para una mejor comprensión de qué son capaces estas personas, también vale la pena ver la Lista del Patrimonio de la Humanidad en peligro elaborada por Comité del Patrimonio de la Humanidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

    En esta lista entre otros aparece el Patrimonio de los bosques tropicales ombrófilos de Sumatra ubicados en la isla de Sumatra del archipiélago de Indonesia.

    "El área protegida alberga unas 10.000 especies de plantas, incluidos 17 géneros endémicos; más de 200 especies de mamíferos; y unas 580 especies de aves, de las que 465 son residentes y 21 son endémicas. De las especies de mamíferos, 22 son asiáticas, y no se encuentran en algún otro lugar del archipiélago y 15 están confinadas a la región indonesia, incluyendo al Orangután de Sumatra", dice la descripción proporcionada la Unesco.

    Entre las amenazas importantes a estos parques naturales la organización menciona el furtivismo. Vaya.

    Por desgracia, no es el único ejemplo de este tipo en la lista.

    Aún hay esperanza

    Sin embargo, cada día varios organismos y activistas de todo el mundo siguen luchando por la vida de los animales en peligro de extinción.

    Además del WWF, existen tales organizaciones como la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza; la Traffic, dedicada al combate al tráfico ilegal de vida silvestre; la Federación Internacional de Guardabosques; y numerosos servicios de conservación de la fauna, cada una de las cuales adopta una serie medidas y propone iniciativas para salvar a los animales.

    En varios países ya adoptaron prohibiciones contra el comercio de marfil.

    En cuanto a las victorias más recientes, cabe mencionar las operaciones lanzadas en 2019 por la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol).

    Del 12 de abril al 22 de mayo pasados, la Interpol junto a la Oficina Europea de Policía (Europol) y agencias nacionales de 22 países llevaron a cabo la Operación Blizzard contra el comercio ilegal de reptiles, que resultó en más de 4.400 incautaciones, la identificación de más de 180 sospechosos y doce arrestos, seis en Italia y seis en España.

    Luego, en junio del mismo año, el organismo en colaboración con la Organización Mundial de Aduanas (OMA), lanzó otra operación, 'Thunderball', que tuvo lugar en 109 países y en el marco de la cual se realizaron arrestos de 582 sospechosos y 1.828 incautaciones de miles de aves, tortugas y reptiles vivos, entre otros.

    Además, este año debido a la propagación del coronavirus SARS-CoV-2, las autoridades chinas prohibieron el comercio de los animales salvajes, lo que en teoría puede salvar de la extinción al pangolín, cuyas escamas son de gran demanda en la medicina tradicional de China y Vietnam.

    Sin embargo, el furtivismo no es lo único con lo cual nosotros, los humanos, matamos la vida silvestre: la agricultura, los asentamientos y el desarrollo de la infraestructura también pueden llevar a la pérdida y fragmentación del hábitat de varias especies.

    Quizá algún día logremos salvar a todas las especies al borde de la extinción y no permitamos que en esta categoría aparezcan otras nuevas, pero es un largo camino para recorrer y el tiempo ya no está de nuestra parte.

    Etiquetas:
    WWF, animales, Kenia, tragedia, cazador, jirafas, extinción
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