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    La razón por la que Trump detuvo las 'sanciones draconianas' contra Rusia

    © AP Photo / Pablo Martinez Monsivais
    Opinión & Análisis
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    La Casa Blanca ha dejado claro al Congreso de Estados Unidos que la negativa a imponer un segundo paquete de sanciones a Rusia es una decisión meditada y equilibrada tomada por Donald Trump, aparentemente, hace mucho tiempo.

    El primer paquete fue lanzado en agosto pasado mediante la ley sobre el control de las armas químicas y biológicas en relación con el caso Skripal (el exoficial de la inteligencia militar rusa y su hija Yulia, quienes fueron hallados inconscientes cerca de un centro comercial en la ciudad británica de Salisbury), recuerda el columnista de Sputnik Andréi Babitski

    Además: Trump expulsó a los diplomáticos rusos por el caso Skripal tras ver... ¿patos muertos?

    En aquel entonces, los congresistas privaron al presidente de la oportunidad de influir en el curso de los acontecimientos de alguna manera. Una cláusula que otorgaba al Parlamento el derecho exclusivo de eliminar las restricciones impuestas fue introducida en el acto legislativo. Fue un momento bastante humillante para el jefe de Estado norteamericano, porque los legisladores limitaron manifiestamente los poderes presidenciales, destaca Babitski.

    Al mismo tiempo, se anunció la preparación del próximo paquete de sanciones llamado 'draconiano' por su dureza. El Departamento de Estado calificó las nuevas restricciones de 'muy dolorosas', lo que no es una exageración. La lista es muy impresionante: prohibición de que los bancos estadounidenses concedan préstamos a Rusia, cese total de las exportaciones estadounidenses de bienes que no sean productos agrícolas a Rusia, bloqueo automático de todas las iniciativas de asistencia financiera y técnica a Rusia, suspensión de las relaciones diplomáticas o reducción del número de diplomáticos, suspensión de los viajes aéreos entre países operados por aerolíneas de propiedad estatal.

    "A Moscú se le dieron 90 días para pensar en la situación, darse cuenta de cuánto le costaría sobrevivir el segundo paquete, arrepentirse y cumplir con los requisitos de Washington sobre la admisión de representantes estadounidenses a las plantas químicas rusas. No obstante, estaba absolutamente claro que las autoridades rusas harían caso omiso del ultimátum y que las sanciones se impondrían automáticamente", recalca el periodista.

    Pero el tiempo estaba pasando y las amenazas no se hacían realidad. Pasaron tres meses, y luego tres más, hasta cumplir los nueve, pero las sanciones no se introdujeron.

    En abril, el informe del fiscal especial, Robert Mueller, sobre la investigación de las supuestas conexiones rusas de Trump se hizo público. Estas conexiones no fueron encontradas, y así se agotó la campaña de dos años para desacreditar al presidente.

    De este modo, la Casa Blanca ha recibido una libertad repentina en lo que toca su colaboración con Rusia, de la que no dejó de aprovecharse. Las dos últimas semanas han sido un gran avance en las relaciones entre los dos países.

    Más: Rusia afirma que no se centra en los aspectos negativos de las relaciones con EEUU

    Ningún acuerdo se ha firmado, pero el crecimiento activo del número de las reuniones y contactos interestatales demuestra el deseo de la administración estadounidense de superar la crisis interestatal de cinco años: Trump contacta a Putin por teléfono, el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, y el secretario de Estado, Mike Pompeo, se reúnen en Finlandia, el director del Servicio de Inteligencia Extranjera, Serguéi Narishkin, anuncia la posibilidad de ampliar la cooperación entre su agencia y la CIA. Desde el 2014 no se ha visto un calendario tan apretado de negociaciones e iniciativas entre los dos países.

    "El lenguaje político puede estar cambiando, de las amenazas estadounidenses hacia el diálogo. Tal vez", concluye Babitski.

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