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    Ángela Merkel, canciller de Alemania, recibe a Mike Pence, vicepresidente de EEUU, en la COnferencia de Seguridad de Múnich (Alemania) el 16 de febrero de 2019

    Conferencia de Múnich: el orden neoliberal confiesa sus temores pero ignora sus problemas

    © AP Photo / Matthias Schrader
    Opinión & Análisis
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    David Armas Paz
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    Como cada año, los responsables del orden neoliberal y sus invitados se reúnen en la Conferencia de Seguridad de Múnich para compartir sus mayores temores y trazar estrategias comunes para combatirlos. Y mientras sus dedos apuntan a países como Rusia, Irán y China, una verdadera amenaza inherente al propio sistema se hace cada vez más palpable.

    La 55ª Conferencia de Seguridad de Múnich preparó para todos los participantes su ya habitual reporte sobre los peligros que, según sus redactores, amenazan al sistema neoliberal actual. Titulado este año 'El gran rompecabezas: ¿Quién recogerá las piezas?', el informe no deja espacio para el optimismo y vaticina de una vez: el futuro será más incierto y peligroso de lo que es hoy día y nadie sabe qué hacer con eso.

    "Se está abriendo camino una nueva era de competencia entre las grandes potencias como Estados Unidos, China y Rusia, acompañada por un cierto vacío de liderazgo en lo que se conoce como el orden liberal internacional. Si bien nadie puede saber cuál será el próximo orden global, es obvio que se necesitan nuevas herramientas de gestión para evitar un desenlace en el que no quede nada que  recuperar", dice el prólogo del reporte.

    Un preámbulo poco esperanzador que confirma sus vaticinios negativos en un capítulo dedicado a las perspectivas actuales de un desarme global:

    "Las supuestas violaciones de Rusia del Tratado INF y la subsiguientes amenazas del presidente de EEUU, Donald Trump, de abandonarlo, así como la ausencia de esfuerzos para evitar la expiración del [tratado de reducción de arsenal atómico] START III en el 2021, evidencian la dificultad de transferir los mecanismos de control de armas (…) En cualquier caso, el papel de las armas nucleares parece estar creciendo. Más allá de EEUU y Rusia, los nueve estados con armas nucleares están multiplicando o mejorando sus arsenales, aparentemente con la intención de obtener una ventaja en un período de nueva incertidumbre".

    Y esto a pesar de que a finales del 2018 el presidente estadounidense Donald Trump insinuó la posibilidad de llegar a un nuevo acuerdo con los líderes de China y Rusia para controlar la carrera armamentista. Tal parece que los autores del reporte no se toman esas palabras en serio.

    El acuerdo START-III entró en vigor en el 2011 por un período de 10 años. El documento estipula el recorte del número de ojivas nucleares a 1.550 por cada una de las partes —EEUU y Rusia— y de los cohetes portadores a tan solo 700 unidades. Además, abre el acceso a las medidas de control mutuo.

    Después de la salida de EEUU del Tratado de Eliminación de Misiles de Corto y Medio Alcance (INF) es más que probable que en el 2021 no quede medio alguno para el mutuo control de los arsenales atómicos. Cada nuevo día nos trae noticias que vaticinan una nueva era nuclear.

    "El pasado mes la Administración Nacional de Seguridad Nuclear [de EEUU] anunció que la primera muestra de una nueva generación de armas nucleares estratégicas había salido de la línea de ensamblaje en su planta de armas nucleares Pantex, en Texas. Se trata de la ojiva W76-2, diseñada para ser instalada sobre el misil Trident que es lanzado desde submarinos y tiene un alcance de más de 7.500 millas", anunció recientemente The Nation.

    Lo que hace peculiar esta nueva bomba nuclear es su carga equivalente a 'solo' cinco kilotones, en vez de 100 como las que cargaban los Trident hasta ahora. Esto es tres veces menos que la bomba lanzada en 1945 sobre Hiroshima y cuatro veces menos que la que destruyó Nagasaki. Sin embargo, es precisamente ese relativamente pequeño poder destructivo lo que hace que esta arma nuclear sea potencialmente la más peligrosa jamás fabricada.Y es que su propósito ya no es tanto disuasivo, como el de las bombas atómicas de gran capacidad destructiva, sino más bien táctico. Esta es el arma que potencialmente puede hacer realidad lo impensable: el inicio de una escalada de golpes nucleares difícil de frenar.

    En otras palabras, mientras en la conferencia de Múnich los apoderados del mundo compartían sus preocupaciones, los procesos que la amenazan están tomando cada vez más fuerza. El propio reporte contiene numerosos diagramas y gráficos que así lo ilustran. Por ejemplo, la cantidad de publicaciones académicas sobre los problemas que acompañan la construcción de los misiles hipersónicos: China, 716 publicaciones; EEUU, 207; Rusia, 76.

    Amenazas declaradas y encubiertas

    El capítulo principal del reporte culmina con una lista de los conflictos que, según sus autores, amenazan al mundo: la guerra civil en Yemen, increíblemente, lidera la lista por encima de otros riesgos globales como el conflicto entre EEUU y China por el control sobre el mar del Sur de China, o la escalada de las monarquías árabes e Israel contra Irán. Cierran la lista las crisis de Ucrania y Venezuela en el último lugar. Más increíble aún, teniendo en cuenta los últimos acontecimientos en torno a la República Bolivariana.

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    El pasado 14 de febrero las autoridades cubanas reportaron que EEUU está trasladando a la zona del caribe "unidades de fuerzas de operaciones especiales y de la infantería de Marina que se utilizan para acciones encubiertas, incluso contra líderes de otros países". En el comunicado de la Cancillería cubana, entre el 6 y el 10 de febrero de 2019 se realizaron "vuelos de aviones de transporte militar hacia el aeropuerto Rafael Miranda de Puerto Rico, la Base Aérea de San Isidro en República Dominicana". La Habana apunta que esos movimientos se llevaron a cabo sin el conocimiento de las respectivas autoridades locales.

    Pero lo más interesante del reporte de Múnich está reflejado en su portada: 'El gran rompecabezas: ¿Quién recogerá las piezas?'. El orden neoliberal parece estar más fragmentado que nunca y no se pone de acuerdo sobre ninguno de los retos a los que propone enfrentarse. No hay unidad sobre las sanciones a Rusia, ni sobre el acuerdo nuclear con Irán, tampoco sobre la guerra comercial con China. No hay unidad incluso sobre las relaciones dentro del propio 'mundo liberal'.

    Así, justo antes de la conferencia de Múnich, los líderes de la 'Vieja Europa' ignoraron la reunión sobre 'El Futuro de Paz y Seguridad en Oriente Medio', organizada por EEUU en Varsovia, la capital Polaca. Si observamos la lista de países invitados, veremos que para sus organizadores ese 'futuro' incluye a Israel, Arabia Saudí y EEUU, pero ignora totalmente a actores clave en la región como Siria, Irán y ahora Rusia.

    Y no es de extrañar. Detrás de la declarada búsqueda de 'Paz y Seguridad' se esconde otro propósito que se hizo público en boca del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. En una entrevista con medios de su país, el mandatario dijo con toda sinceridad que iba asistir a "una reunión con los representantes de los países árabes más importantes y que se están sentando juntos con Israel para seguir avanzando en el interés común de hacerle la guerra a Irán". Luego Netanyahu se retractó de esas palabras, asegurando que se trató de una mala traducción del hebreo, pero los numerosos vídeos del momento publicados en internet no dejan duda sobre lo que dijo: "hacerle la guerra a Irán".

    Curiosamente, ese mismo día, el país al que Israel y EEUU culpan de promover el terrorismo, fue víctima de un ataque terrorista en el que murieron decenas de miembros de la Guardia Revolucionaria iraní, la misma que combate el radicalismo suní en Irak y Siria.

    Pero incluso en la conferencia que debería unir fuerzas contra un enemigo común, hubo lugar para la discordia. El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, llegó incluso a cancelar su visita a Israel luego de las palabras de Benjamín Netanyahu sobre el papel que jugaron los colaboradores polacos en la exterminación judía durante la Segunda Guerra Mundial. A eso se le suman las continuas riñas entre la 'Vieja' y la 'Nueva Europa' por el problema migratorio. Tampoco encuentran entendimiento Berlín y Washington respecto al gasoducto Nord Stream 2, que unirá las infraestructuras energéticas de Alemania y Rusia sin países intermediarios.

    Una amenaza latente

    La desintegración del 'gran rompecabezas' neoliberal sale a la luz con las incesantes protestas de los 'chalecos amarillos' como telón de fondo. Y no solo ellos. Los días de la conferencia de Múnich protestaron también los pilotos en Taiwán; los maestros en Colorado y California; una huelga general paralizó toda Bélgica por 24 horas; los transportistas de Berlín pararon su trabajo por un momento en forma de advertencia a las autoridades.

    ¿Será que las mayores amenazas para el mundo neoliberal no radican en el exterior, sino que son inherentes al propio sistema?

    "La brecha de la riqueza global entre los más pobres y los más ricos es mucho peor de lo que se estimaba, porque hasta hace poco los economistas contaban con una información realmente limitada sobre cuánto capital esconden los superricos en los paraísos fiscales", así comienza un reciente artículo de Forbes, basado en el informe del economista de Berkeley, Gabriel Zucman.

    La investigación de Zucman, encargada por la Oficina Nacional de Investigación Económica de EEUU, asegura que la desigualdad alcanzó el preocupante nivel de la década de 1920, poco antes de la Gran Depresión. A nivel mundial, la riqueza está altamente concentrada: el 10% de la población posee más del 70% de la riqueza total en China, Europa y Estados Unidos, juntos; el 50% de la población posee menos del 2%.

    Me atrevería a decir que es precisamente el enorme contraste entre el lujo del que goza una pequeña parte de la población y la necesidad que viven diariamente la mayoría de los trabajadores comunes y corrientes del mundo —y no la 'agresión' rusa o la guerra en Yemen— es la bomba de relojería puesta en los propios cimientos del mundo neoliberal, curiosamente, colocada por sus propios fundadores.

    Sin la intención de resolver ese problema fundamental, toda conferencia de seguridad como la Múnich parecería más bien un encuentro de amigos despreocupados sobre el cráter de un volcán que está cada vez más cerca de estallar.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE SPUTNIK

    Etiquetas:
    Conferencia Internacional de Seguridad de Múnich, Alemania, China, EEUU, Rusia
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