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    La química personal entre Vladímir Putin y Donald Trump, de la que tanto se habló durante la carrera preelectoral en EEUU, aparentemente existe, afirma el analista especializado en Norteamérica Dmitri Drobnitzki. Para revelar los orígenes de esta química, Drobnitzki pone el foco en las palabras de Putin, Trump y sus asesores.

    Según Drobnítzki, esta sintonía personal se hizo evidente durante la XIII rueda de prensa anual de Putin del 14 de diciembre y la posterior conversación telefónica de los dos líderes, cuando Trump llamó a Moscú para agradecerle a su homólogo ruso el reconocimiento del buen desempeño económico de EEUU.

    "Está claro que [esta química personal] no se basa en una amistad fuerte, ya que simplemente no ha habido tiempo para que surja. Es, más bien, algo diferente. Se trata de una comprensión nítida de sus tareas en este momento. Es necesario resolver muchos problemas dentro de ambos países y no permitir al grupo dominante global interferir (…) en el proceso de decisión", escribe Drobnítzki en su artículo para el periódico Vzglyad.

    En este sentido, pone el foco en el hecho de que, cuando Putin estaba hablando de la necesidad de aunar esfuerzos entre Rusia y EEUU para resolver problemas, señaló que esto beneficiará a ambos pueblos.

    "No [beneficiará necesariamente] a la comunidad internacional ni a la paz en todo el mundo, sino a los pueblos de ambos países en concreto", subraya el experto ruso.

    Drobnítzki señala que, si bien es cierto que Rusia soñaba antes con entrar en igualdad de condiciones en la 'aldea humana única', esto no ha sucedido pese a las importantes concesiones por parte de Moscú. En los últimos años, no obstante, Rusia se ha transformado en el centro de influencia.

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    "Crimea y Siria son una evidencia de que la opinión de las autoridades globales ya no es decisiva. El siguiente paso… la economía sin las recetas de Davos", escribe Drobnítzki, aludiendo al foro en Suiza donde se reúne la élite económica y política del mundo.

    Un Ka-29, con el Almirante Kuznetsov de fondo, en el Mediterráneo
    © Sputnik / Press service of the Northern Fleet/Andrey Luzik
    "En EEUU sucedió casi lo mismo. El pueblo estadounidense escuchó durante mucho tiempo una dulce charla sobre el 'fin de la historia', sobre los beneficios de la globalización, el 'libre comercio', etc. Y de repente descubrió que las fábricas estaban cerradas, que las ciudades estaban empobrecidas y que las fronteras estaban abiertas de par en par. Y luego Donald Trump se convirtió en presidente", prosigue Drobnítzki, uno de los pocos analistas rusos en vaticinar la victoria de Trump en las elecciones presidenciales de 2016 ya en el lejano 2014.

    El americanista ruso recuerda que, pese a la constante resistencia del Congreso y las agencias federales, repletas de burócratas contratados durante la época de la Administración Obama, el nuevo mandatario ya ha hecho mucho para la economía de EEUU: se crearon millones de puestos de trabajo, el crecimiento del PIB superó el 3,3% en el tercer trimestre de 2017 y se eliminaron una gran cantidad de barreras administrativas para los negocios.

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    Pero lo que más llama la atención del politólogo ruso es la reciente Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU.

    Comentando este documento clave para la política exterior del país, el asesor presidencial de seguridad nacional de EEUU, Herbert McMaster, aseveró: "La geopolítica ha regresado".

    "Agregaré algo: está tomándose la revancha por descuidar los intereses de los Estados nacionales durante la construcción de un orden mundial liberal-globalizado. Por ilusiones acerca de la universalidad de ciertos 'valores occidentales', que en realidad demostraron no serlo tanto. En cualquier caso, un número significativo de votantes occidentales cree definitivamente en algo más que 'lo políticamente correcto', la tolerancia y el postindustrialismo. Las citas electorales de 2016 y 2017 lo han demostrado con toda claridad", insiste Drobnítzki.

    Desde su punto de vista, el regreso de la geopolítica se acompaña de la reactivación de la solicitud de reindustrialización de orientación nacional y la búsqueda de nuevas formas de desarrollo económico.

    "Nadie discute el valor del comercio internacional y la cooperación interestatal, pero cada país tendrá que resolver sus propios problemas económicos. El éxito de tal decisión se convierte en un factor importante para la seguridad nacional… La 'dura realidad' viene a reemplazar a la utopía globalista", afirma el experto ruso.

    Drobnítzki pronostica una nueva competencia mundial, competencia industrial y económica, donde va a ganar aquel que pueda proporcionar a su gente una mejor calidad de vida: trabajo decente, educación adecuada, infraestructura moderna y sanidad fiable.

    "Estrictamente hablando, este es el éxito del Estado-nación, a diferencia de la corporación transnacional, cuya tarea es reducir costos (no importa si a expensas de robots o migrantes) y suprimir la competencia en los mercados para la venta de bienes", concluye.

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    Etiquetas:
    Donald Trump, Vladímir Putin, EEUU, Rusia
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