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    Formell, “metido en la sangre de los cubanos”

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    Natasha Vázquez
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    “Cuba suena como los Van Van”, aseguraba una amiga periodista devastada ante la certeza de la muerte de Juan Formell, el líder de la legendaria agrupación denominada “tren musical” de la isla durante los últimos 45 años.

    Nos deja otro de los grandes, y los cubanos, tanto los que vivimos en la isla como los que se han desperdigado por el mundo  –que casi nunca nos ponemos de acuerdo en nada– coincidimos ahora en sentirnos huérfanos de su música.

    “¿Que tiene Van Van que sigue ahí…?”, rezaba el estribillo de uno de sus grandes éxitos. Y es que sus canciones han sido la banda sonora de nuestras vidas durante más de cuatro décadas. Temas sobre todo lo humano de esta isla, en los que nos sentimos reflejados y que quedan para la posteridad en sus 25 discos.

    Formell, cronista de lo cotidiano; Formell, innovador de la música cubana; Formell, ganador del Premio Nacional de Música y de dos Grammy, entre otros muchos reconocimientos; Formell, culpable de poner a bailar a Cuba y a medio mundo. "Mi vida ha estado enteramente consagrada a la música y solo cobra sentido cuando la gente la hace suya y la disfruta", dijo al recibir en noviembre de 2013 el Premio Especial a la Excelencia Musical de los Grammy Latino.

    Mucho antes, con apenas 27 años, había renovado el panorama musical cubano al fusionar ritmos tradicionales con sonidos del pop, el beat, el blues y el rock.  Nacía lo que después él mismo bautizaría como timba, una especie de son, o salsa, pero más movido.

    El dolor de la perdida se sintió en las calles, que en extraño luto vibraron con “El buey cansao” y “La Sandunguera”.  Sonaron hasta en el propio homenaje que se le brindó de forma oficial, con sus cenizas expuestas en el Teatro Nacional de Cuba, por donde pasaron, en pocas horas, decenas de miles de personas. Desde el Primer Vicepresidente cubano Miguel Díaz-Canel, sus más allegados músicos o el más humilde de los panaderos o carniceros a los que cantó.

    Y estremeció las redes sociales, esta suerte de segunda vida que cada vez vivimos más –incluso en Cuba con sus problemas para acceder a internet– donde se sucedían los comentarios, los estribillos y los enlaces a su música.

    “Decir Van Van, es decir Cuba”; “Se nos ha ido Formell y no dejo de repetir que se están poniendo muy aburridos estos tiempos”; “El Gobierno cubano debería decretar tres días de duelo, pero para bailar con los Van Van”; “Formell, tu música siempre correrá por nuestras venas”; “Vanvanera de corazón, hoy estoy de luto”; “Cuando suenan los Van Van hay un no se qué que se le sube a uno y le dice: yo soy cubano”. Estas fueron solo algunas de las miles de expresiones de homenaje aparecidas de inmediato en la web.

    Y también se escucharon las voces de  músicos y amigos, de los que compartieron con él vida y escenarios. Otro de los monstruos de la música cubana, Chucho Valdés, decía en su página personal “Estamos de luto, la música cubana ha perdido a unos de sus más grandes creadores. Nos ha dicho adiós, pero nos ha dejado el legado de su obra que estará eternamente en el corazón de todos los cubanos.”

    El “Caballero del son”, Adalberto Álvarez, escribe desde los Estados Unidos, donde está de gira: “Con el corazón en la Habana… con el pueblo de Cuba más que nada está hoy mi corazón, a ellos se les fue un pilar, un soñador, a mí un hermano.”

    La joven cantante Telmary aseguraba; “Para mí murió una era de la música cubana, una gran persona además de un gran músico, un gran maestro.”
    Roberto Hernández (Robertón), uno de los cantantes de Van Van, recordaba que “Formell es vida, Formell es alegría, Formell es Cuba”.

    Desde más allá de las fronteras también se alzan voces de dolor. El boricua Gilberto Santa Rosa ofreció sus condolencias. “Estoy sorprendido y de luto como toda la familia musical latinoamericana”, dijo.

    Es que Juan Formell marcó de algún modo también, un hito en la historia de la música latina y mundial. Hay quien lo compara con Lennon; y a los Van Van, con los Beatles o los Rolling Stones y no les falta razón. Pero el mayor mérito es, como dijera una vez el propio Formell, “estar metido en la sangre de los cubanos”. Fuera y dentro de la isla, será para siempre, el sonido de Cuba.

     

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

     

    Casos y cosas de casas en Cuba

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