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    El Ejército como antídoto del islamismo en Egipto

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    Escalada de violencia en Egipto (156)
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    El 20 de agosto sucedió en El Cairo una cosa increíble: no pasó nada. No se registró violencia masiva en las plazas, ni en las mezquitas.

    El 20 de agosto sucedió en El Cairo una cosa increíble: no pasó nada. No se registró violencia masiva en las plazas, ni en las mezquitas.

    La detención de Mohamed Badie, líder espiritual de la Hermandad, marcó un antes y un después en la revolución apartando definitivamente a los Hermanos Musulmanes de la política.

    La Hermandad decidió suspender sus acciones más intensas y, según comunicaron el martes pasado sus portavoces, seguirá ofreciendo una resistencia pacífica. Las nuevas autoridades creen haberse afianzado en el poder y están tan seguras de su triunfo que hasta solicitaron a la cancillería rusa anular las recomendaciones de no visitar Egipto. En fin, ha llegado la hora de hacer un breve resumen.

    Egipto y Siria: historiales parecidos

    Según declaró el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, el régimen egipcio difiere poco del sirio. Ambos, de perfil militar (mejor dicho, una especie de alianza entre militares, funcionarios de alto rango y círculos empresariales), chocaron con la resistencia armada de la población, ignorante e inculta, y aplastaron violentamente a los insumisos. Ambos defienden los intereses de la clase media de las grandes ciudades, que no es prooccidental y al mismo tiempo desconfía de los Hermanos Musulmanes o del equivalente movimiento sirio.

    Cabe recordar que el pasado 3 de julio, al deponer a Mursi y a la Hermandad, unos egipcios (para ser más concretos, unos egipcios liberales) bailaban en las plazas y levantaban barricadas esperando a que los militares reprimieran a los Hermanos.

    Aunque la situación siria se complica por las desavenencias religiosas, los simpatizantes de Bashar Asad, por su modo de pensar, difieren poco de los egipcios que apoyan al Ejército. Asad no habría podido mantener las riendas del poder hasta ahora si no fuera por el respaldo de la mayoría de la población.

    Es evidente que un régimen más democrático sería más conveniente tanto para Egipto como para Siria, pero los últimos tres años demostraron que no existe otra opción salvo el régimen yihadista o el militar.

    Para poner un ejemplo, recordemos lo ocurrido en Egipto. Quienes empezaron una serie de revueltas en El Cairo en 2011, los llamados “liberales”, acabaron por sumarse al bando opositor, a los militares al darse cuenta de que ellos solos tenían pocas probabilidades de ganar.

    En su breve periodo del mandato, Mursi consiguió granjearse numerosos e influyentes enemigos en diferentes ámbitos. Las restricciones impuestas a la libertad de expresión fueron más severas que en el último siglo y medio, factor éste que hizo que su poder se tambalease.

    Se podría pronosticar que la escasez de combustible que impulsó la deposición de Mursi, desaparecerá como por arte de magia. Quizá se estabilice la situación financiera y los manifestantes cesen el sabotaje y apoyen al Gobierno.

    El fervor revolucionario en extinción

    Afrontando muchos problemas pendientes de solución, los militares egipcios todavía no han expresado su opinión acerca de la guerra civil en Siria. La restauración del viejo régimen en Egipto refleja las transformaciones que atraviesa toda la región.

    La llamada ‘primavera árabe’ y la lucha por la libertad acarrearon consecuencias imprevisibles. No fueron los liberales quienes tomaron el poder, sino varios movimientos musulmanes, en algunas regiones elegidos por vía democrática. En Siria la situación se atascó en esta etapa y en Egipto dio marcha atrás.

    Ya existen suficientes indicios de que la situación vuelve a la normalidad, sin descartar que procesos análogos puedan desenvolverse también en Libia y Túnez. El fervor revolucionario no dura mucho, la historia de la humanidad ofrece numerosas pruebas de ello.

    Quizá el apoyo de Arabia Saudí a los militares sea la muestra más evidente de que el golpe de Estado se coronó con éxito. Pero Turquía no les expresó ningún apoyo con este motivo.

    Asimismo, la región vive una situación enrevesada. Arabia Saudí, Kuwait y los Emiratos Árabes -que tuvieron discrepancias con los Hermanos Musulmanes- ahora otorgan un aval político a los militares. Mientras, Turquía y Catar vituperan el golpe de Estado.

    Cabe señalar que los países mencionados en un principio se opusieron al régimen de Bashar Asad y a su aliado Irán. Pero luego, surgieron roces entre ellos, ya que cada uno intentaba atraer a la oposición siria a su bando, aunque sólo Arabia Saudí consiguió este objetivo. Teniendo en cuenta que estos países respaldan al Ejército egipcio, la situación se torna aún más impredecible.

    EEUU se retira del escenario político en Oriente Próximo

    De todas formas, este año último se han producido unos cambios drásticos. En vista de ello, el régimen de Asad tiene muchas probabilidades de mantenerse. A pesar de toda clase de especulaciones, después de suspendida la visita de Barack Obama a Moscú, las relaciones entre ambos países no empeoraron. Todo lo contrario, Rusia y EEUU acordaron convocar la conferencia de paz sobre Siria, confirmándolo el 19 y 20 de agosto, cuando se aclaró la situación en Egipto. 

    La historia de Asad es un ejemplo de que la voluntad política y la decisión de luchar siempre logran apoyo.

    Es lógico que EEUU ya no desempeñe un papel relevante en Oriente Próximo, porque Arabia Saudí no sólo expresó su apoyo al nuevo gobierno egipcio, sino que prometió prestarle 12.000  millones de dólares, inicialmente destinados al gobierno de Mursi. 

    De todos modos, Barack Obama, al regresar de vacaciones, se desvive por entorpecer la resolución sobre Egipto. En la reciente reunión del Consejo de la Seguridad Nacional de EEUU los asistentes se limitaron tan sólo a hacer comentarios. En caso de que lo ocurrido sea calificado de golpe de Estado, EEUU, según su legislación, se verá obligado a cesar la prestación de la ayuda militar a Egipto. Mientras los estadounidenses reflexionen, el nuevo gobierno egipcio podría solicitar esta clase de ayuda a otros países.

    Está a punto de celebrarse la reunión de los cancilleres de la UE, que también debatirán la situación en Egipto, teniendo en cuenta que durante las recientes revueltas murieron, según algunas estimaciones, alrededor de mil personas.

    ¿Habrá algún país que haga caso a las decisiones de la UE y EEUU?

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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