El Holocausto es una llaga para el Báltico

© Foto : Oksana KusovaEl Holocausto es una llaga en el Báltico
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El 4 de julio, en Letonia se celebró el Día de la Conmemoración de las Víctimas del Holocausto.

El 4 de julio, en Letonia se celebró el Día de la Conmemoración de las Víctimas del Holocausto.

La exterminación de judíos en este país empezó en los primeros días de la ocupación alemana y las primeras víctimas aparecieron ya el 23 de junio de 1941. El 4 de julio, cuatro días después de la caída de Riga ante las tropas alemanas, se iniciaron los asesinatos masivos.

Según los datos de la Enciclopedia Judía Rusa, aquel día fueron quemadas vivas en varias sinagogas alrededor de 2.000 personas. En diez días de pogromos en Riga fueron asesinados de 7.000 a 8.000 personas (los números varían, dependiendo de las fuentes). En total en el curso de la guerra, según los expertos, fue exterminado casi el 90% de la población judía de Letonia, es decir, unas 70.000 personas.

Letonia celebra este día de manera oficial. Pero la actitud de la población hacia esta fecha sigue siendo tan ambigua como la visión de la guerra, de la ocupación y del pasado soviético en general.

Un antisemitismo internacional

Para la resolución definitiva del problema judío en los territorios ocupados los fascistas crearon los llamados "einsatzgruppen", unos escuadrones de ejecución formados por miembros del SD (Servicio de Seguridad).

En el territorio de los países bálticos actuó el Einsatzgruppe A con cuartel general en Liepāja. Pero tuvo apoyo por parte de los batallones policiales letones compuestos por la población local y un batallón voluntario de la Waffen SS.

Cada marzo en la Letonia independiente los veteranos supervivientes de aquellas unidades ponen flores al monumento de la Libertad, provocando un escándalo. Para una parte del país esos ancianos pachuchos, que superan con creces los 80 años, es un símbolo de escisión del país en dos: los que lucharon por la URSS y los que guerrearon en el bando opuesto, junto con las SS o sin formar parte de ésta.

Es verdad, que algunos de ellos estaban con los fascistas en el Frente Oriental. Pero no todos.

Y hoy resulta imposible discernir mirando a estos veteranos quién estuvo en la guerra y quién se dedicó a fusilar a los judíos.

La población local participó de manera más activa en las ejecuciones, tanto de manera independiente, sobre todo a principios de la guerra, cómo de manera organizada bajo el mando de los fascistas. Y no sólo en Letonia.

En las mismas fechas, en junio de 1941, cuando las tropas soviéticas ya se habían ido y las alemanas todavía no habían llegado, tuvieron lugar unos asesinatos masivos de judíos en la vecina Lituania, donde el Día de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto se celebra el 23 de septiembre, la fecha de exterminación del Gueto de Kaunas. Aquí también mataron al 90% de la población judía. Pero en el caso de Lituania, que era el centro judío de mayor importancia en la Europa Oriental, una cuna de la filosofía y de la religión judía (a la ciudad de Vilna la llamaban la "Jerusalén del Norte") el número de víctimas fue de 220.000 a 250.000 personas.

Lo mismo ocurrió en todos los demás territorios ocupados por los alemanes. En Austria, por ejemplo, las ideas del Führer eran tan populares, que la matanza de los judíos empezó enseguida después del Anschluss, la incorporación de Austria a la Alemania nazi en 1938, sin intervención ninguna de los alemanes.

Un nuevo cine sobre la guerra

Unos días antes del Día de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto de Letonia en Polonia pusieron en la tele una serie de televisión alemana titulada 'Nuestras madres, nuestros padres'. Poco antes, todavía en abril, después de que dicha serie fuese mostrada por la televisión alemana, el embajador de Alemania en Moscú recibió una carta del director del Tercer Departamento Europeo del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia en la que se resaltaba "el rechazo de dicha película por la mayoría absoluta de los telespectadores que la vieron".

En Polonia los líderes del partido político de la oposición de Jarosław Kaczyński, Ley y Justicia, demandaron la dimisión del director del canal TVP que proyectó la serie televisiva. La razón de su disgusto es el que los insurgentes polacos de la Armia Krajowa fueran presentados en la película como unos antisemitas más convencidos que los fascistas. Y hasta el periódico inglés The Telegraph, parte desinteresada del conflicto, se puso de acuerdo con el hecho de que dicho "drama militar alemán intenta extender la responsabilidad por el Holocausto a terceros".

...La mayor parte del Gueto de Varsovia permanece destruida desde hace ya casi 70 años. Aquí viven los vagabundos que miran con sospecha a todos los extraños, sobre todo a los que parezcan ser judíos. Y sólo en los últimos años las ventanas vacías de edificios de la zona fueron tapados con unas enormes fotos de las personas que probablemente vivieron aquí: barbudos ancianos judíos, estudiantes, madres...

Sin embargo, de las tres entregas de la película sólo una mitad de una de ellas está dedicada a la resistencia polaca. Es una película de la guerra contada por el otro bando. Y resulta que aquella guerra fue muy parecida a la nuestra, la única diferencia consiste en que los soldados alemanes son algo más jóvenes.

El cine alemán, a diferencia del estadounidense o el de otros países europeos, no suele tocar el tema de la guerra. Pero prácticamente cada película bélica alemana ha sido un hito. Algunas de ellas fueron condecoradas con Oscar, como la Die Brücke de Bernhard Wicki de 1960 y la Das Boot de Wolfgang Petersen de 1982. Pero se limitaron a ver el drama de personas concretas, sin subir a un nivel más general.

La película 'Nuestras madres, nuestros padres', cuyo valor artístico hace poco probable que sus autores queden en la historia del cine, es, sin embargo, un evidente intento de formular una nueva visión de aquella época por parte de los alemanes, consistente en que los alemanes no son monstruos. Alega que cualquier pueblo en su lugar habría hecho lo mismo.

Los autores de la película parecen decir que el pueblo alemán tuvo la oportunidad de mostrar su peor lado, y lo hizo. ¿Pero quién sería capaz de resistir la tentación? ¿Los ucranianos? Pues uno de ellos no libera a una niña judía hasta que uno de los protagonistas de la película, un teniente de Wehrmacht, no se lo ordena apuntándole con la pistola. ¿Los polacos? Los polacos en la película están dispuestos a recibir a un alemán pero no a un judío, y el judío tiene que intentar pasar por alemán.

El más preciso en reaccionar a la película alemana fue el periódico liberal polaco Gazeta Wyborcza, que dijo: "¿Quién les explicará a los alemanes que la Armia Krajowa y la SS fueron dos cosas distintas?"

La tentación de liberar los instintos más repugnantes

Los letones, que iban matando a los judíos a su antojo durante los pogromos de Riga, fueron frenados por los alemanes. Pero sólo para organizar el proceso. Los grupos dispersos de los antisemitas letones se convirtieron en batallones y los números de las víctimas subieron de centenas a decenas de miles.

En la localidad lituana de Paneriai en 1941 fueron asesinadas unas 100.000 personas, en su mayoría judíos. Y en casi todos los casos fueron asesinados por los lituanos. Durante mucho tiempo se consideraba que el fusilamiento y la posterior quema de los judíos en la localidad polaca (en aquel entonces bielorrusa) de Jedwabne fue realizada por los alemanes. Pero en 2002 una comisión oficial polaca admitió que había sido un acto realizado por los polacos locales. Lo mismo, según la comisión, tuvo lugar en otras 24 regiones del país.

Hoy, algunas veces, reconociendo todos estos hechos, ciertos investigadores los explican diciendo que la gente se vengaba de los judíos, porque simpatizaban con el poder soviético. Sin embargo, uno de los peores pogromos ocurrió en Austria después del Anschluss.

No se trata exclusivamente de escoger entre Stalin e Hitler. Los autores de la serie de televisión alemana tienen cierta razón: ninguna muchedumbre es capaz de resistir la tentación de liberar sus instintos más repugnantes. Y no hay ningún intelectual, ningún amante de Heine y de la filosofía alemana, que pueda impedirlo.

Y es que cuando resultó que todo estaba permitido, fueron pocos los que resistieron dicha tentación. Los demás: polacos, lituanos, letones, ucranianos y hasta algunos rusos, cedieron. Pero también fueron muchos los que fueron salvando a los judíos, incluidos los mismos alemanes.

Ningún país tiene una historia impecable, incluida Letonia, que, precisamente por eso, a pesar de todas las disputas y controversias, sigue celebrando el 4 julio. Y es verdad que la Armia Krajowa no tenía nada que ver con las SS. Sea como sea, tenía otras tareas más importantes, y el antisemitismo fue algo colateral, una idea que tuvo la posibilidad de desenvolverse.

Pero en el lugar que no hace el honor a ningún pueblo estuvieron los alemanes. Fueron los primeros en oír y creer que todo estaba permitido. Y el que les siguieran los demás no es una circunstancia atenuante para nadie.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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