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    La inestabilidad de Afganistán preocupa a Rusia y sus aliados

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    La cumbre informal de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) que se celebró el pasado 28 de mayo en la capital de Kirguizistán, Biskek, fue de hecho un encuentro tradicional de los jefes de Estado.

    La cumbre informal de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) que se celebró el pasado 28 de mayo en la capital de Kirguizistán, Biskek, fue de hecho un encuentro tradicional de los jefes de Estado.

    Las negociaciones bilaterales de los presidentes de Rusia, Kirguizistán y Tayikistán determinaron el contenido principal de la cita en Biskek. Pero sólo una parte de este contenido salió a la luz pública. Hay motivos objetivos de esto: los presidentes prefieren sostener negociaciones a puerta cerrada.

    El presidente de Bielorrusia ausente en la cumbre

    Esto era previsible ya antes de que Kirguizistán asumiera en 2013 la presidencia de turno en la OTSC que incluye hoy a Armenia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguizistán, Rusia y Tayikistán. Kirguizistán recibió un rechazo de las autoridades de Bielorrusia por la petición de extradición del expresidente kirguís Kurmanbek Bakíev y su hermano, Zhanysh Bakíev, que afrontan cargos por una masacre relacionada con el abuso del poder.
    Fue evidente que esto afectaría las relaciones entre Biskek y Minsk que ejerce la presidencia rotativa en la Comunidad de Estados Independientes (CEI).

    Así las cosas, el presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, renunció a participar en la cumbre de la OTSC en Biskek. En caso contrario, se celebrarían manifestaciones de protesta cerca de la embajada de Bielorrusia en la capital de Kirguizistán y se suscitaría una nueva polémica en busca de los valores y amenazas comunes que unen a los países miembros de la OTSC.

    ¿Necesita esto Minsk, Moscú o Biskek? Especialmente ante la coyuntura actual, cuando empezó a barajarse la posibilidad del ‘reinicio’ de las relaciones entre Rusia y Kirguizistán, después de que se anunciase la decisión definitiva del presidente Almazbek Atambáev, sobre el cierre de la base aérea estadounidense de Manas, rebautizada más tarde como centro de tránsito internacional, que se sitúa en el aeropuerto internacional de Biskek y sirve del principal nudo logístico y de transporte para la coalición antiterrorista en Afganistán.

    Así las cosas, Lukashenko logró prevenir un escándalo que podría estallar en torno a la cumbre. Además, al presidente bielorruso no le interesan mucho los temas abordados en Biskek: la agudización de la situación en Asia Central en vista de la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán programada para 2014.

    Minsk dio a entender hace mucho que su país no participará en los preparativos militares que se lleven a cabo en Asia Central para contrarrestar amenazas hipotéticas. Es el asunto interno de la respectiva región y de Rusia, que tiene la frontera común con ésta. Así que los soldados bielorrusos no participarán en conflictos bélicos en Asia Central.

    La postura de Armenia es similar. Y el presidente armenio, Serzh Sargsyán, no asistió a la cumbre de la OTSC tampoco, porque el 28 de mayo Armenia celebró el Día de la República y preveía celebrar una serie de eventos con la participación del mandatario de este país.

    Por eso la cumbre informal se convirtió en un encuentro. Pero pocos centraron la atención en esto, ya que los principales eventos que tuvieron lugar en Biskek en estas fechas fueron las negociaciones bilaterales entre Rusia y Kirguizistán, Rusia y Tayikistán, así como Kirguizistán y Tayikistán.

    El presidente tayiko, Emomali Rajmón, hizo coincidir su participación en la cumbre de la OTSC con la visita oficial a Biskek.

    El audaz presidente de Tayikistán

    La cumbre kirguís-tayika en Biskek se celebró por tercera vez 20 años después de que ambos países adquiriesen la independencia, lo que pone de relieve el nivel de amistad entre los vecinos.

    De las declaraciones hechas por el presidente kirguiz, Almazbek Atambáev, y su homólogo tayiko, Emomali Rajmón, merecen la atención las palabras del último. El mandatario tayiko invitó a Biskek a invertir en los proyectos económicos de Tayikistán y espera un apoyo por parte de Kirguizistán en lo que se refiere a la construcción de la central hidroeléctrica de Rogún, contra la que han protestado los vecinos durante unos 7 años.

    Todos los participantes de la cumbre en Biskek trataban de evitar mencionar a Uzbekistán que suspendió su participación en la OTSC en verano de 2012, incluido Emomali Rajmón, pero se entendió perfectamente contra qué país exhortaba unirse el presidente tayiko a Kirguizistán.

    Lo más sorprendente que declaró el presidente tayiko fue su opinión respecto a la situación en Afganistán en un futuro. “Son exageradas las dimensiones de las amenazas que pueden surgir tras la retirada [de las tropas de la OTAN de Afganistán] en 2014. Si las amenazas surgen, la comunidad internacional prestará apoyo”, dijo Emomali Rajmón.

    El mandatario tayiko no explicó qué entendía bajo el término de 'comunidad internacional’. Según fuentes próximas al presidente tayiko, tras las negociaciones con los diplomáticos y militares estadounidenses, Dusambé espera que Washington le preste apoyo en el fortalecimiento de la seguridad en caso de que las cosas vayan a peor.

    Por otro lado, las declaraciones hechas por Emomali Rajmón durante el encuentro con su homólogo de Kirguizistán contradicen sus palabras pronunciadas al día siguiente en el marco del las negociaciones con el presidente ruso, Vladimir Putin. “Preferiría que Rusia prestase más atención no sólo a las regiones centrales, sino también a las fronteras sur de la OTSC”, afirmó Rajmón.

    Varios observadores se apresuraron a interpretar esta declaración como el deseo de restablecer la presencia de los guardias fronterizos de Rusia en la frontera tayiko-afgana. Creo que esta versión no tiene nada que ver con los objetivos reales del presidente tayiko.

    Emomali Rajmón posiblemente quiso recordar de ese modo a Putin sobre sus promesas de prestar a Dusambé la ayuda militar y de otro tipo. A juzgar por todo, las autoridades tayikas vinculan con el cumplimiento de estas promesas la ratificación del acuerdo con Moscú sobre el despliegue de una base militar rusa en el territorio de Tayikistán. 

    Las reflexiones de Rajmón  en torno a Afganistán y la opinión al respecto del presidente kazajo, Nursultán Nazarbáev, son afines. Nazarbáev no ve motivos para el pánico por la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán en 2014.

    Pero no se sabe qué dijo al respecto el mandatario kazajo, al llegar a Biskek sólo para varias horas para asistir a la cumbre informal de la OTSC. Nazarbáev tenía aspecto cansado y no hizo muchas declaraciones en público, prometiendo comentar el asunto a puerta cerrada. 

    Un encuentro discreto

    En cuanto al encuentro de Putin con su homólogo de Kirguizistán, Almazbek Atambáev prefirió sostener las negociaciones en un lugar muy alejado, o sea, en su residencia que se ubica en las montañas, a unos 40 kilómetros de Biskek.

    Allí, cerca de un río, nadie molestaba a los presidentes. Un nuevo nivel de confianza entre los dos países contribuía a crear la atmósfera de una comunicación confidencial que debería surgir como resultado de la solución de un asunto muy importante que entregó el presidente kirguís a su parlamento para ser sometido a estudio.

    En Biskek, los diputados de Kirguizistán vincularán la aprobación del proyecto de ley sobre denuncia del acuerdo sobre la base aérea estadounidense de manas con la postura de Moscú la respecto.

    Se trata de una cooperación esperada: Rusia ayuda a realizar el proyecto de construcción de la central hidroeléctrica de Kambarata cuyo coste estimado es de varios miles de millones de dólares. Además, presta a Biskek un apoyo en el rearme del Ejército kirguís por un monto de 1.100 millón es de dólares.

    Las autoridades de Kirguizistán se dan cuenta de que el estudio de estos asuntos puede afectar las relaciones bilaterales entre Moscú y Tashkent, donde se pronuncian tradicionalmente contra cualquier tipo de acciones de Rusia dirigidas a prestar apoyo a los países limítrofes con Uzbekistán. Así las cosas, Putin y Atambáev tenían que discutir a puerta cerrada.

    Ucrania pretende tener el estatus de observador en la Unión Aduanera

    El pasado 29 de mayo, los participantes de la cita en Biskek, a excepción del presidente de Tayikistán y el secretario general de la OTSC, Nikolái Bordiuzha, volvieron a encontrarse en Astaná (Kazajstán), donde se celebró la reunión del Consejo Superior Euroasiático para la Economía, órgano rector de la Comisión Económica Euroasiática (CEE).

    No sólo asistió el presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, que es miembro del consejo, sino también el mandatario de Ucrania, Víctor Yanukóvich, y de Kirguizistán, Almazbek Atambaev.

    Kirguizistán ya anunció su disposición de adherirse a la Unión Económica Eurasiática y a día de hoy trata de prepararse para la firma de más de 200 acuerdos ya suscritos por Rusia, Bielorrusia y Kazajstán. Pero parece que a Ucrania se le hizo otra propuesta, durante las negociaciones de Putin y Yanukóvich, que se celebraron el pasado 26 de mayo en la ciudad de Sochi, orillas del mar Negro. Se le ofreció el estatus de observador en la CEE.

    No se sabe todavía cuál sería el precio de esto (se habla de la reducción del precio del gas ruso que se suministra a Ucrania), pero la sorpresa de Kiev tras la divulgación de las condiciones de esto está garantizada.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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