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    Los atracadores de Bruselas serán atrapados por culpa de su avidez

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    Un grupo de atracadores robó en el aeropuerto de Bruselas un impresionante botín de diamantes valorado en 37 millones de euros.

    Un grupo de atracadores robó en el aeropuerto de Bruselas un impresionante botín de diamantes valorado en 37 millones de euros.

    El robo, seguramente, quedará en la historia como uno de los más audaces del siglo. Al mismo tiempo la audacia de los atracadores y el gran valor del botín casi no dejan posibilidades de que los ladrones salgan impunes.

    El atraco

    Según informan los medios occidentales, los hechos ocurrieron poco antes de las 20.00 de la tarde el pasado lunes 19 de febrero. Dos vehículos, un Mercedes Vito blanco y Audi, después de derribar la valla que rodea las instalaciones aeroportuarias, se dirigieron hasta un furgón de seguridad de la empresa Brink’s Global Services que se encontraba junto al avión de la compañía suiza Swiss en el que se estaban cargando los diamantes para su traslado a Zurich.

    Brink’s Global Services, una empresa internacional, lleva más de 150 años especializándose en el transporte de valores, pero en esta ocasión no se pudo hacer nada. Ocho hombres fuertemente armados completaron el asalto sin un sólo disparo en diez minutos. Tras perpetrar el atraco, los asaltantes utilizaron los dos vehículos para huir, aunque uno de ellos fue encontrado quemado más tarde, en una localidad vecina a Bruselas.

    El botín

    La mercancía robada, procedente de Amberes y cuyo destino final era Zúrich (Suiza), incluía diamantes brutos y pulidos valorados, según diferentes medios, entre unos 50 y 400 millones de dólares, aunque se informa que el botín incluye "otros objetos de valor". Ya está claro que se trata de un “crimen perfecto” que ocupará un lugar honorífico entre los “atracos del siglo”.

    El récord

    Lo ocurrido en el aeropuerto de Bruselas es, sin duda, uno de los atracos armados más destacados en la historia mundial. El atraco perfecto no existe, pero a lo largo de la historia se han producido grandes robos que han permitido a sus atracadores ser recordados durante años.

    En 1976, durante la guerra civil en Líbano, un grupo terrorista atracó la oficina del Banco Británico de Oriente Medio llevándose un botín valorado en  25 millones de libras esterlinas en oro, joyas, lo que representa más de 50 millones de dólares en dinero de hoy. En febrero de 2008 una banda organizada sustrajo de un museo de Zurich a punta de pistola cuatro obras de arte valoradas en unos 164 millones de dólares. Durante el famoso robo al tren de carga del correo británico que el 8 de agosto de 1963 circulaba de Glasgow a Londres la banda se embolsó un botín de 2,6 millones de libras.

    En otras palabras, está claro que el atraco de Bruselas quedará inscrito en la historia. Esto significa que los participantes del mismo repetirán la “suerte” de otros atracadores del siglo: tarde o temprano serán detectados y capturados, vivos o muertos.

    Aunque los organizadores de los grandes asaltos siempre creen que conseguirán evitarlo, aún no ha habido ninguna excepción de esta regla: los ladrones que roban mucho y de manera muy audaz,  siempre acaban cayendo en la trampa.

    Aún si eluden la cárcel viven con el miedo de ser detenidos y encarcelados en cualquier momento. No hace falta ir lejos para encontrar ejemplos. El mismo día del robo en el aeropuerto de Bruselas la policía parisina detuvo, también en un aeropuerto, a un tal Leonardo Notarbartolo, que en 2003 había organizado el robo de 100 millones de dólares en diamantes que se encontraban en el Centro de Diamantes de Amberes, Bélgica. Notarbartolo condenado a 10 años de prisión obtuvo la libertad condicional en 2009 y fue detenido de nuevo, ya que la policía quiere investigar sus posibles contactos con los atracadores de Bruselas.

    ¿Una expropiación?

    No se descarta la versión de que los diamantes de Bruselas fueron robados, en lugar de por unos ladrones comunes, por algún grupo ideológico para completar la tesorería de algún partido.

    En este caso la policía lo tendrá aún más fácil. Los atracadores de este tipo no ocultan sus nombres, al contrario buscan cuanta más popularidad mejor. Entonces los diamantes quedarán en un segundo plano, mientras los servicios de inteligencia de la UE y EEUU se pondrán en marcha para arrestar a los ladrones y sus líderes políticos.

    Un negocio mejor

    El atraco armado, en general, no es un negocio muy rentable. Los altos riesgos superan con creces los posibles beneficios.

    Un negocio mucho más seguro y rentable es el robo sin armas de los presupuestos estatales y corporativos. Hay más dinero y menos trampas.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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