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    El Día de la Bondad Espontánea, una fiesta que provoca sonrisas

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    Desde hace algún tiempo el 17 de febrero es el Día Internacional de los Actos Espontáneos de la Bondad.

    Desde hace algún tiempo el 17 de febrero es el Día Internacional de los Actos Espontáneos de la Bondad.

    Esta fiesta, celebrada en algunos países, podría parecer traída por los pelos o incluso algo hipócrita, dado que los actos de la bondad supuestamente han de hacerse de manera continua y no fijarse en una determinada fecha. Sin embargo, el Día de la Bondad precisamente sirve para recordarlo y además, para pensar por qué razón esta fiesta no ha arraigado todavía en Rusia.

    De acuerdo con la versión oficial, la idea se le ocurrió en 2004 al empresario de Nueva Zelanda, Josh de Jong. Junto con algunos amigos intentó ponerla en práctica y la intención resultó de agrado de mucha gente en diferentes países del mundo. Porque en la época de Internet y las redes sociales las distancias han dejado de representar un obstáculo. Josh de Jong simplemente se encontró en el lugar perfecto, es decir, en las redes sociales, en el momento perfecto, a principios del 'boom' de este tipo de comunicación, y en el entorno perfecto, porque sus amigos eran unos convencidos blogueros. Y era de la nacionalidad perfecta, con el inglés como lengua materna, lo que le permitió difundir la idea por Internet con suma facilidad.

    El proyecto funcionó y un par de años más tarde ya contaba con millones de partidarios. En 2008 la emisora BBC lanzó su propio proyecto “Un millón de actos de bondad”.

    Hay que hacer algo bueno por los demás de forma espontánea, obedeciendo el impulso al ver a uno en la necesidad o en un apuro sin esperar por ello ningún tipo de recompensa. Ir por la vida fijándose en lo que podría ser corregido y lanzarse a hacerlo.

    La diferencia entre un acto de bondad espontáneos o planeados es muy sutil. La BBC incluso citó ejemplos para explicárselo a sus oyentes. Veamos: comprar y enviar de forma anónima a un amigo el libro que tanto le gustaría tener, meter en el maletero una cisterna con gasolina y salir en busca de coches parados, cortar el césped de los vecinos mientras no estén o comprar el billete para un pasajero que acaba de subir al autobús son actos planeados. Dejar a un conductor el ticket de aparcamiento que todavía no está caducado es un acto espontáneo. Ayudar a una persona que se ha caído por la calle y se ha hecho daño también lo es. Y también ayudar a un cliente del supermercado abrumado por las bolsas y las compras. O llamar al gerente de un restaurante para agradecerle el maravilloso trato que se ha recibido. Así de simple… y de espontáneo.

    Habrá quienes se rían de esta fiesta. Y es normal porque la bondad suele provocar sonrisas, bondadosas por supuesto. Es un reflejo incondicional, imposible de suprimir.

    Son muchos los días internacionales que llenan el calendario. Existe incluso la Semana internacional de la lactancia. La mayoría de estas fiestas fueron introducidas por organismos internacionales, como, por ejemplo, el Día de la Felicidad fijado por la ONU para el próximo 20 de marzo. Se hizo por medio de la resolución aprobada el 12 de julio de 2012, en la cual la ONU basándose en sus resoluciones anteriores que reconocían “la importancia de la felicidad” para la gente en todo el mundo, invita a "los Estados miembros, a las organizaciones de la ONU y las demás organizaciones internacionales y regionales, así como a la sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales y a particulares, a celebrar de manera apropiada el Día Internacional de la Felicidad, entre otras cosas mediante actividades educativas y de concienciación”.

    De modo que en un mes celebraremos el Día de la Felicidad, porque, lo queramos o no, somos “particulares” y también “miembros de la sociedad civil”. Y nos tendremos que comportar “de manera apropiada” e incluso podremos exigir a la ONU y a nuestro Estado explicaciones de porque uno no es feliz. Todos son libres también de dedicarse a las actividades educativas y de concienciación.

    La iniciativa de la celebración del Día de los Actos Espontáneos de la Bondad curiosamente no necesitó de resoluciones de la ONU, proclamaciones ni directrices. Y ninguna organización, ni internacional ni tampoco una no gubernamental intentó apropiarse de esta fiesta ni siquiera cuando empezó a ganar popularidad. Sigue siendo, al igual que el Día de San Valentín, de nadie y al mismo tiempo de todos…

    Cada uno sacará sus propias conclusiones sobre por qué esta fiesta no ha arraigado en Rusia. Seguramente no porque seamos todos tan generosos que no tenga sentido estimular la atención y la bondad. Es evidente también que un día al año para las causas nobles es muy poco, y Josh de Jong lo tenía claro. Ha logrado mucho en su vida, es inteligente y en absoluto ingenuo. Sabía que en algún momento sus seguidores se plantearían la pregunta de ¿Y por qué no es un día espontáneo de los actos de la bondad? ¿Por qué tiene que caer precisamente en el 17 de febrero y no en cualquier otro día? ¿O muchos, si uno así lo desea?

    Porque en este caso la bondad se convertiría en rutina. Y la rutina suele cansar. Lo que buscamos siempre son fiestas.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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