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    Investigadores de EEUU acusan a los gatos de genocidio de ratones

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    Según un estudio reciente, los entrañables felinos son responsables de la muerte de miles de millones de animales al año, convirtiéndose en una de las principales amenazas para la vida silvestre en Estados Unidos.

    Según un estudio reciente, los entrañables felinos son responsables de la muerte de miles de millones de animales al año, convirtiéndose en una de las principales amenazas para la vida silvestre en Estados Unidos.

    Los expertos del Smithsonian Conservation Biology Institute (SCBI por sus siglas en inglés) y del Fish and Wildlife Service, analizaron los estudios relacionados con la conducta predatoria de los gatos llevados a cabo anteriormente. Su análisis reveló que las cifras de muertes ocasionadas por gatos eran muy superiores a las que sugerían los estudios anteriores y ascienden a miles de millones en el territorio de EEUU.

    Los investigadores aclararon que los gatos domésticos también juegan su papel dentro de la problemática y remarcaron que los propietarios deben tomar medidas para reducir su impacto. Los científicos se dirigieron a los políticos para que se tomen las medidas correspondientes, aunque los felinos no se merecen estas acusaciones.

    “Genocidio” de los ratones

    En un artículo publicado en la revista electrónica Nature Communications, el equipo de científicos afirmó que los gatos salvajes y los callejeros son los peores agresores. Los autores del estudio estiman que los gatos matan a entre 1.400 y 3.700 millones de aves y a entre 6.900 y 20.700 millones de mamíferos anualmente.

    Para calcularlo los científicos habían estudiado la dieta diaria de los gatos domésticos (pero que salen a la calle) y los callejeros en 13 estados de EEUU, Europa, Chile, Sudáfrica, Nueva Zelanda y Australia. El estudio arrojó que un gato come al año un promedio de 36 pájaros, más de 200 pequeños mamíferos (básicamente roedores), un par de serpientes o lagartos y una rana.

    Lo curioso es que las mascotas felinas, que son alimentadas por sus dueños, poco se diferencian de sus familiares errantes, e incluso cazan con más frecuencia ranas y los reptiles. En cuanto a las aves, las más agredidas -en contra de lo esperado- no son los gorriones sino los faisanes, mientras el gorrión representa el segundo pájaro más cazado por los gatos. Según el informe, los ratones, musarañas, topillos, ardillas y conejos son los mamíferos más propensos a morir por el ataque de los felinos.

    Se estima que en EEUU hay entre 84 y 86 millones de gatos domésticos y entre 20 y 120 millones de felinos callejeros. A pesar de las evidentes complicaciones a la hora de realizar el recuento de felinos (lo pone de manifiesto la enorme brecha entre los valores estimados para los gatos salvajes), los autores concluyeron que actualmente mueren más animales bajo las garras de los gatos en Estados Unidos que en accidentes de tráfico, colisiones o intoxicaciones.

    La masacre causada por los felinos "podría ser la principal causa de mortalidad antropogénica (ligada a la actividad humana) en Estados Unidos", señalan los investigadores, que consideran probable que también sea mucho más elevada de lo que se cree en otras regiones del mundo.

    Cascabel para el gato

    “Nuestro estudio sugiere que son la principal amenaza para la vida silvestre en EEUU”, afirmó el doctor Peter Marra, del SCBI. “Esperamos que las altas tasas de mortalidad animal indicadas en nuestra investigación inciten a quienes tienen gatos a mantenerlos controlados, y que alerte a los políticos, a los administradores de la vida silvestre y a los científicos acerca del gran impacto que está causando el comportamiento salvaje de los gatos”, explicó Marra.

    Una portavoz de la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (RSPCA, por sus siglas en inglés), asegura que utilizar un collar bien ajustado y un cascabel podría reducir en al menos un tercio el éxito de los gatos al cazar.

    Ojalá esta medida se extienda únicamente a los gatos domésticos y no a los animales errantes “tratados” en el marco del  programa Trap-Neuter-Return (TNR) en Estados Unidos, mediante el cual se atrapan gatos de la calle y, tras ser castrados, se liberan. Porque un cascabel en el cuello del gato hace que la caza sea absolutamente imposible para él (a diferencia, por ejemplo, de los perros) y significa una muerte de hambre penosa y segura.

    Quien come a quien

    La ciencia es una cosa buena, lo malo es cuando a algunos expertos demasiado especializados los árboles no les dejan ver el bosque. Por lo tanto, no sería de más recordarles que el hombre también come animales salvajes, ranas, serpientes y hay quien se alimenta de roedores y otros pequeños mamíferos.

    El número de seres vivos cazados y agredidos por el hombre tiene más ceros que un billón o millón de billones. También hay muchos más hombres en la Tierra de los que puede soportar el equilibrio ecológico. Según algunas estimaciones, el número de representantes de la especie Homo Sapiens en el planeta no debería superar los 200.000, aunque también es una exageración.La aproximación más real la ofrece el clásico manual 'Biología Humana' (Harrisonet al, 1971) cuyos autores, partiendo de la densidad máxima de los chimpancés en el hábitat natural, aseguran que el número de los antropoides en la naturaleza no debe superar 15 millones. ¿Y cuántos somos?

    ¿Por qué somos tantos? Porque luchando por sobrevivir matamos al resto y nos comimos a la gran parte de ellos. El sistema ecológico actual de nuestro planeta no tiene nada que ver con el previsto por la naturaleza. Es un hábitat extraño y agresivo para todos los seres vivos menos uno, que trabajó durante millones de años para adaptarlo para sus necesidades, de nadie más.

    Ahora resulta que el desequilibrio ecológico es culpa de los gatos, unos “asesinos en serie”. Los científicos les responsabilizan de la extinción de algunas especies endémicas, sobre todo en las islas, como Nueva Zelanda, y por lo tanto creen que es hora de que los políticos protejan el medio ambiente de los agresores felinos.No cabe la menor duda de que los políticos lo harán, ya que es un hecho “científicamente demostrado”. Y no hace falta recordar de qué es capaz un político que actúa en aras de proteger cualquier cosa. ¡Qué miedo!

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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