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    Obama, Merkel y Putin, los más influyentes del mundo

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    En el ranking anual de las personas más influyentes del mundo publicado por la revista Forbes, Barack Obama ocupó el primer puesto, Angela Merkel, el segundo y Vladimir Putin, el tercero.

    En el ranking anual de las personas más influyentes del mundo publicado por la revista Forbes, Barack Obama ocupó el primer puesto, Angela Merkel, el segundo y Vladimir Putin, el tercero. Sin embargo, si se hace un resumen de los cuatro años de la existencia de la lista, resultará que el presidente ruso se ha instalado sólidamente en el segundo lugar, cediendo el liderazgo sólo a su homólogo estadounidense.

    En el tercer lugar en esta lista resumida estaría la imagen colectiva del líder chino, en tres ocasiones fue Ju Hintao y en una, Xi Jinping. Y entre personas reales el tercero en el nivel de influencia es el Rey de Arabia Saudí, Abdalá bin Abdelaziz al-Saud, guardián de los dos lugares sagrados del Islam, La Meca y Medina.

    Les siguen el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, Angela Merkel y el Papa Benedicto XVI. El último de los siete personajes con mayor influencia a nivel mundial es Bill Gates. En otras palabras, una vez más se ha hecho patente que el mundo se inclina ante el poder, el dinero, la religión, las tecnologías informáticas y… China.

    El ranking mundial del poder

    La lista en cuestión es publicada por Forbes desde 2009 y el método de su elaboración es de lo más simple.

    Los editores han seleccionado cuatro criterios de la influencia de una persona a nivel mundial. Son el número de personas sobre las que ejerce su poder, el volumen de los recursos económicos que tiene a su disposición, el número de esferas en las que posee influencia y lo activo que se muestra en el uso de sus potestades.

    A finales de cada año, los diez editores redactan cada uno cuatro listas, de acuerdo con los cuatro criterios, de las personas más poderosas del mundo, tras lo cual se redacta una lista única.

    En realidad, este ranking no es sino fruto de la percepción subjetiva de la realidad por parte de los diez impulsores de una de las decenas de miles de revistas que hay. Sin embargo, goza de una cierta autoridad y algunos personajes se lo toman más que en serio.

    “Cualquier ranking es un juego, pero, dado que la sociedad siempre ha precisado de evaluaciones, éstas no pierden su popularidad. Los autores de esta lista tienen muy claro que el trío de líderes ha de sufrir modificaciones, de lo contrario se pierde la intriga”, explica el presidente del Fondo Política de San Petersburgo, Mijaíl Vinográdov.

    Los sietes mejores

    En 2009, al ser publicado el ranking por primera vez, el primer lugar le fue adjudicado al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el tercero, al presidente de Rusia, Vladimir Putin. Entre medias figuraba el nombre del secretario general del Partido Comunista de China, Hu Jintao.

    El año siguiente, Obama y Putin descendieron un escalón cada uno, ocupando los puestos segundo y cuarto, respectivamente, mientras que el camarada Hu ascendió a líder absoluto y en calidad de tercero en influencia se nombró al rey de Arabia Saudí.

    En 2011, Obama y Putin recuperaron su primer y segundo puestos y les hizo compañía en el trío de los líderes Hu Jintao. Le seguía la canciller de Alemania, Angela Merkel. Este año la alta mandataria ascendió al segundo lugar y Xi Jinping, quien sustituyó a Hu Jintao, ocupó tan sólo el noveno puesto de la lista.

    Cada cambio de puesto dentro de la lista tiene su explicación. Son anualmente escritas por los editores de Forbes y a veces resultan bastante graciosas. Así, este año la “medalla de plata” de Angela Merkel se fundamentó en su “papel de columna vertebral de la Unión Europea, compuesta por 27 países, y por cargar sobre sus hombros el futuro común”. “El autócrata ruso Vladimir Putin ganó puntos por demostrar a menudo su fuerza, por ejemplo, al meter en la cárcel a los manifestantes”.

    Los expertos rusos, por su parte, ofrecen versiones propias.

    La ventaja del ranking de Forbes consiste precisamente en que deja un amplio campo para las más variadas suposiciones.

    ¿Nos quiere hacer compañía?

    Si redactáramos una lista en base de los rankings de los últimos cuatro años, Vladimir Putin ocuparía indudablemente el segundo lugar y Barack Obama, el primero. Lo que no quedaría del todo claro es el nombre del tercer líder.

    Hasta este año el pretendiente seguro al segundo puesto era Hu Jintao, pero su sucesor Xi Jinping ocupó tan sólo el puesto número nueve. Como resultado, el tercero del ranking es la imagen colectiva del líder chino. Dado que es un cargo y no una persona real, el tercero de verdad tendría que ser el Rey de Arabia Saudí Abdalá bin Abdelaziz al-Saud. No fue elegido por sus riquezas, su enorme poder en el país ni por sus intereses en los negocios por todo el mundo, sino porque simboliza para los editores de Forbes el Islam. Y su título oficial en la lista es el rey Abdalá, guardián de los lugares sagrados de La Meca y Medina.

    Al soberano saudí le siguen el presidente de la Reserva Federal de EEUU, Ben Bernanke (26 puestos en total), Angela Merkel (27 puestos) y el Papa Benedicto XVI (28). El último de los “siete mejores” es Bill Gates.

    Por parte de Rusia, en la lista de Forbes, además de Vladimir Putin y Dmitri Medvédev, figura más gente. En 2009 y 2010 lo fue el vicepresidente de Gobierno, Igor Séchin. En 2011 fue sustituido por Alisher Usmánov, propietario de numerosas empresas metalúrgicas.

    Este año vemos un cuarto nombre ruso, es Alexéi Miller, líder del consorcio gasístico Gazprom. Curiosamente un escalón más arriba se ha situado Joseph 'Sepp' Blatter, presidente de la Asociación Internacional de Fútbol. Todo parece indicar que en términos globales el fútbol importa más que el resto de las cuestiones.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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