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    Hermano del líder de Al Qaeda aboga por la paz con Occidente

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    El 11S: la tragedia que cambió el mundo (41)
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    El día del undécimo aniversario de los atentados del 11-S, un hermano del líder de la red terrorista Al Qaeda, Mohammed Al Zawahiri, ofreció un plan de paz de diez años a Occidente y a EEUU.

    El día del undécimo aniversario de los atentados del 11-S, un hermano del líder de la red terrorista Al Qaeda, Mohammed Al Zawahiri, ofreció un plan de paz de diez años a Occidente y a EEUU. En una entrevista a la cadena de televisión estadounidense CNN, Mohammed Al Zawahiri dijo que está dispuesto a actuar como mediador entre los islamistas y los países occidentales. Las principales condiciones de su plan de paz es la renuncia de EEUU y Occidente a meterse en los asuntos de países musulmanes y en la educación islámica y la liberación de todos los presos acusados de mantener contactos con los islamistas que están en las prisiones estadounidenses.

    En respuesta, los grupos islamistas deben cesar las hostilidades contra EEUU y Occidente, defender sus "derechos legales" en los países islámicos y dejar de provocarles.

    Mohammed Al Zawahiri opina que tiene una fuerte influencia en su hermano, reconociendo asimismo que no ha mantenido contactos con él durante más de diez años.

    Fama terrorista

    Los expertos no quieren exagerar la importancia de la anunciada iniciativa de paz. Según Vladímir Sótnikov, colaborador del Centro de Seguridad Internacional del Instituto ruso de economía mundial y relaciones internacionales (IMEMO) subordinado a la Academia de Ciencias de Rusia, es poco probable que el hermano del líder de Al Qaeda tenga una seria influencia en sus dirigentes.

    Según Alexander Shumilin, jefe del Centro de Análisis de los Conflictos en Oriente próximo del Instituto de EEUU y Canadá, subordinado a la Academia de Ciencias de Rusia, Al Qaeda hoy por hoy está muy dividida y sus células separadas dispersadas por varios países no cumplen todas las decisiones del líder de la red.

    Alexei Maláshenko, miembro del consejo científico del Centro Carnegie de Moscú, no cree que unas fuerzas influyentes estén por debajo de la propuesta de Mohammed Al Zawahiri que es más bien su iniciativa personal. Por otro lado, no es una fantasía. “Ambas partes del conflicto entienden que han llegado en un callejón sin salida y alguien debería anunciar esto”, afirma el experto.

    Mohammed Al Zawahiri no es una figura importante del terrorismo islámico, al menos actualmente. Su nombre fue conocido en el pasado: Mohammed Al Zawahiri pasó 14 años en cárceles egipcias por actividad extremista y complicidad en el asesinato del ex presidente egipcio Anwar Sadat en 1981.

    Su confesión de que no mantiene relaciones estrechas con su hermano corresponde a la tradición islámica, conforme a la que  no se debe sobreestimar el estatus fraternal de Mohammed Al Zawahiri, así como la propia declaración de paz, si esta no coincidiera con la fecha del 11 de septiembre.

    Paz, según Bin Laden

    No es la primera vez que Occidente y Oriente, que siguen con su lucha, entienden que esta es  inútil. En 2004, las declaraciones de paz las hizo hasta el propio exlíder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, y no todos los expertos las calificaron como un juego sutil.

    Es difícil estar siempre en la vanguardia de una guerra continua considerada por muchos como conflicto de civilizaciones. Una idea terrorista global supone la formación de organizaciones terroristas globales que empiezan a tener vida propia y que son imposibles de controlar. Al fin y al cabo, el líder de la red terrorista, sea Bin Laden, Al Zawahiri o Doku Umarov, se convierte en un símbolo y por consiguiente se hace rehén de aquella idea.

    Pasado un año después de que Bin Laden propusiera a Europa una tregua que no se hizo realidad, se produjeron una serie de atentados en Londres. Varios escépticos temen que este guión pueda repetirse ahora. Los islamistas radicales pueden tener intenciones de desmentir las sospechas sobre su disposición de vivir en paz.

    Mientras, Alexei Maláshenko no siente mucho optimismo respecto a la declaración de Al Zawahiri, pero opina que es mejor que nada. Al menos de este modo recuerda a todos, incluidos los musulmanes, que en teoría hay una alternativa a la guerra continua.

    "Es evidentemente un conflicto de civilizaciones que no debe necesariamente desembocar en una guerra. Sí que hay un conflicto entre las tradiciones, culturas y concepciones del mundo. Sí que, a diferencia de Occidente, el mundo islámico es un factor geopolítico y este factor provoca conflictos por muchas causas. Se trata del complejo de inferioridad que se formó a raíz de que en un cierto momento Occidente adelantó a Oriente, así como de las ofensas históricas y del islam como tal. Una guerra es un modo extremo del desarrollo de este conflicto.

    Nueva fiesta en el mundo árabe

    Por un lado, los combates más impresionantes de esta guerra se libran en el territorio de Occidente. Pero según Maláshenko, se debe centrar la atención en varios detalles.

    Las relaciones entre los países islámicos se están complicando. Varios países que están dispuestos a colaborar con Occidente son declarados traidores y se convierten en blanco de extremistas. Según Maláshenko, no solo se trata de un conflicto interno: “Por otro lado, Afganistán, Libia y Egipto reflejan asimismo la continuación del conflicto de los países islámicos con Occidente”, afirma el experto.

    Si uno buscara a un símbolo de armisticio hipotético, parece que no podría encontrar a una candidatura mejor que Mohammed Al Zawahiri.

    Es poco probable que se acuse de servilismo a un hombre que asesinó a una persona considerada por muchos árabes como un traidor. Mientras, el tema de la paz hipotética puede interesar no solo al pueblo árabe que, como cualquier muchedumbre, podría alegrarse con esta idea del mismo modo que se alegraba hace 11 años.

    Esta iniciativa podría interesar también a los militantes terroristas. No se trata solo de que estén cansados. Según muestra la última experiencia de la llegada de los islamistas al poder, el terrorismo no es la única posibilidad de autorrealización. Es posible que el poder sea una sustitución digna e importante de aquellos objetivos vagos por los que se lucha escondiéndose en edificios o cuevas que más tarde o más temprano serán descubiertos.

    En cualquier caso todo esto tiene poco que ver con la declaración de un hombre que no decide nada, a pesar de que ha expresado un deseo secreto de una mayoría que tampoco decide algo.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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