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    Organismos oficiales y expertos discrepan sobre el Patrimonio Mundial en Rusia

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    El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO inscribió el pasado 3 de julio en la Lista del Patrimonio Mundial el parque natural Los Pilares del Lena (Lénskie Stolbí) situado en el Lejano Oriente ruso.

    El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO inscribió el pasado 3 de julio en la Lista del Patrimonio Mundial el parque natural Los Pilares del Lena (Lénskie Stolbí) situado en el Lejano Oriente ruso.

    Pero la inscripción de los nuevos sitios no fue el tema central de la XXXVI Sesión del Comité, que se celebró entre los días 22 de junio y 6 de julio en San Petersburgo. Los expertos internacionales se centraron en la discusión del estado de los lugares emblemáticos del planeta que están en peligro.

    En particular, los ponentes expresaron su preocupación por el estado de varios lugares protegidos en Rusia, como el área montañosa del Cáucaso occidental (la región más al oeste del Cáucaso), el lago Baikal (sur de Siberia), las Montañas doradas de Altai (Asia septentrional), los Bosques vírgenes de Komi (en la parte norte de los Montes Urales en la República rusa de Komi). Sin embargo, los observadores independientes rusos consideran que en realidad hay muchos más sitios de la lista que están en peligro. Las discrepancias sobre su estado actual se tradujeron en la creación de un foro alternativo de los defensores del patrimonio.

    ¿Fuera del peligro?

    Es la primera vez que la cita anual del Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO se celebra en Rusia. Este año especialistas de todos los países que ratificaron la ‘Convención sobre la protección del patrimonio mundial cultural y natural’ se han reunido en San Petersburgo para decidir el destino de las 36 candidaturas para integrar la famosa lista. Dos de ellas se encuentran en el territorio ruso: el parque Los Pilares del Lena y Los Krémlines (fortalezas) de Rusia (la decisión sobre ésta última se ha aplazado hasta la próxima sesión).

    Pero una cuestión candente para los miembros del Comité es el estado de los lugares que ya han sido declarados Patrimonio Mundial, sobre todo los que pasan a formar la otra lista, la de los monumentos en peligro. Recoge los sitios que arriesgan ser destruidos por conflictos armados, catástrofes naturales o daños medioambientales causados por los humanos.

    Según los datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales, organismo consultivo de la UNESCO, cada uno de diez lugares declarados Patrimonio de la Humanidad está en peligro.

    Este año los expertos completaron la lista de los monumentos amenazados con los santuarios protegidos en Malí, donde se está desarrollando un conflicto armado, y el puerto marítimo de la próspera ciudad británica de Liverpool debido a los planes de construcción de Liverpool Waters, un proyecto de desarrollo a gran escala en los muelles históricos al norte del centro de la ciudad.

    Mientras tanto, ningún espacio natural Patrimonio de la Humanidad situado en el territorio de Rusia se incluirá en la lista mencionada durante esta sesión del Comité, declaró la embajadora de Rusia ante la UNESCO, Eleonora Mitrofánova.

    Sin embargo, los expertos opinan que no es una buena noticia. “El estatus ‘en peligro’ atrae la atención al monumento y ayuda a buscar soluciones para mejorar su estado”, comenta Irina Zaika, especialista de la Unión de Arquitectos de Rusia. En cambio, si no se toman medidas para conservar el patrimonio y su estado se deteriora irreversiblemente, lo eliminan de la lista. Así ocurrió en el caso del Valle del Elba en Dresde debido al proyecto de construcción del puente del Waldschlößchen.

    Algunos expertos creen que entre los monumentos rusos hay algunos que podrían ser eliminados de la lista de Patrimonio Mundial en un futuro próximo.

    Un título que merece la pena

    Cuando un sitio de importancia cultural o natural resulta catalogado en el programa Patrimonio Mundial, significa que tiene un valor excepcional para la herencia común de la humanidad. En el año 2011 el catálogo constaba de un total de 962 sitios, de los cuales 25 se encuentran en Rusia.

    Además de un prestigio indiscutible, el título conferido por la UNESCO proporciona unas ventajas más concretas. “Es muy importante para cualquier país, en primer lugar, porque da a conocer el monumento a la comunidad internacional”, explica Grigori Orzhonikidze, secretario ejecutivo de la Comisión de la Federación de Rusia para la UNESCO.

    El sitio catalogado se convierte en una tarjeta de visita del país, mejora su imagen. En Rusia es el caso, entre otros, del Kremlin y la Plaza Roja de Moscú, el centro histórico de San Petersburgo, el lago Baikal y los volcanes de Kamchatka. Unos 27 lugares más están esperando su turno para ser presentados ante el Comité del Patrimonio de la Humanidad en las próximas sesiones.

    Los expertos independientes de las organizaciones conservacionistas elaboran sus propias listas de monumentos que tienen los requisitos necesarios para ser incluidos en la lista de la UNESCO y necesitan protección.

    Irina Zaika menciona, entre otros, los monumentos arquitectónicos de la vanguardia rusa del principio del siglo XX y algunas estaciones del metro de Moscú que, según ella, se merecen este título.

    Alexei Knízhnikov, especialista del Fondo Mundial para la Naturaleza de Rusia (WWF-Rusia), informa que las organizaciones rusas que protegen el medioambiente también tienen una lista de espacios naturales únicos que podrían ser candidatas para integrar la Lista de Patrimonio de la Humanidad. Uno de ellos es el delta del río Volga, el delta fluvial más grande de Europa.

    “WWF-Rusia apoya la nominación de todos los sitios presentados. Si alguno de ellos resulta seleccionado y recibe el título del Patrimonio Mundial es bueno tanto para el sitio como para el país”, dice Knízhnikov.

    No obstante, opina que es mucho más importante atraer la atención del Comité de Patrimonio de la Humanidad hacia los sitios protegidos cuyo estado suscita preocupación. Y la lista de tales sitios elaborada por expertos independientes es mucho más amplia que la de la Comisión gubernamental de la Federación de Rusia para la UNESCO.

    Responsabilidad compartida

    En la 36ª sesión del Comité del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) presentó petición de tomar medidas frente al proyecto de construcción de una central hidroeléctrica en la reserva natural de Kronotski, parte del área protegida por la UNESCO en los Volcanes de Kamchatka.

    “Cada año crece la amenaza para los espacios naturales representada por el desarrollo de los proyectos de extracción de materias primas”, -dice Alexei Knízhnikov– “la postura del Comité debe ser inequívoca: esto es inadmisible”.

    El presidente del fondo ruso Protección del Patrimonio Natural, Alexei Butorin, informó a RIA Novosti que los ecólogos se muestran preocupados por el estado de otros cuatro espacios naturales catalogados por la UNESCO: las bosques de Komi, el lago Baikal, el Cáucaso occidental y las Montañas doradas de Altai.

    Eleonora Mitrofánova, la embajadora de Rusia ante la UNESCO, declaró en una rueda de prensa a RIA Novosti: “El Comité del Patrimonio de la Humanidad aprobó resoluciones con respecto a todos los lugares mencionados. Los respectivos documentos dicen que Rusia debe tomar medidas al respecto. Si estas medidas no se toman, el Comité estudiará la posibilidad de incluir los espacios en cuestión en la lista del patrimonio mundial en peligro”.

    Asimismo, las organizaciones que se encargan de la protección de los monumentos de interés cultural elaboraron una lista de los que están en peligro. Según Irina Zaika, los que suscitan hoy en día más preocupación son, entre otros tantos, el Kremlin y la Plaza Roja de Moscú amenazados por las aguas subterráneas; y el centro histórico de San Petersburgo, donde se lleva a cabo la construcción ilegal, afirma.

    Ninguno de los monumentos que integran la lista alternativa fue sometido a discusión durante la última sesión del Comité. “Rusia ratificó la Convención sobre la protección del patrimonio mundial cultural y natural y estamos obligados a cumplir con lo establecido por ella” recuerda la experta de la Unión de Arquitectos de Rusia, Irina Zaika.

    Por lo tanto, cree que “debemos coordinar con la UNESCO cualquier cambio que se vaya a hacer en los lugares catalogados por esta organización internacional”. Es para esto para lo que sirven las sesiones del Comité del Patrimonio Mundial, para tomar decisiones conjuntas: “Estos monumentos ya no son rusos, pertenecen a toda la humanidad”.

    Guardia popular

    En vísperas de la 36ª sesión del Comité del Patrimonio de la Humanidad los activistas rusos del movimiento conservacionista convocaron un Foro Internacional alternativo: Protección del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Los representantes de diferentes organizaciones no gubernamentales como Greenpeace, el Fondo Mundial para la Naturaleza, Sociedad Nacional para la Protección de los Monumentos de Interés Histórico y Cultural y otras organizaciones aprobaron una serie de resoluciones y redactaron su propia lista del patrimonio de la humanidad.

    Aunque muchos de los participantes del foro alternativo son expertos de diferentes comisiones de la UNESCO, formaron una especie de la oposición a los organismos oficiales de Rusia.

    Su argumento principal es que los organismos gubernamentales, responsables por el estado del patrimonio mundial en Rusia, muchas veces prefieren proteger los intereses del negocio privado en perjuicio de los sitios protegidos por la UNESCO y no dan a conocer información real sobre el estado de los mismos.

    “La parte rusa se niega constantemente de presentar al Comité del Patrimonio de la Humanidad los previstos por la Convención informes sobre los proyectos que puedan afectar el estado de los monumentos naturales o culturales declarados Patrimonio Mundial”, afirman los participantes del foro.

    Sin embargo, la embajadora de Rusia ante la UNESCO, Eleonora Mitrofánova, asegura que los organismos oficiales cumplen con todos los requisitos establecidos por la Convención. “Rusia siempre toma en cuenta las observaciones de la UNESCO e intenta reaccionar con rapidez”, dijo en una entrevista concedida a RIA Novosti.

    No obstante, los participantes del foro aprobaron la creación de la llamada “Guardia Popular”, una asociación internacional de observadores que velará por el Patrimonio Mundial de la UNESCO.

    Parece que la Guardia se convertirá en un movimiento opositor ya que algunos de los expertos que habían participado en el foro alternativo fueron apartados del trabajo de la XXXVI Sesión del Comité por los organizadores del evento.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE OBLIGATORIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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