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    “Tsentr-2011”, unas maniobras militares bajo la influencia de las revueltas árabes

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    En las maniobras conjuntas “Tsentr-2011” que comenzaron el lunes, los militares rusos y sus colegas de los países de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva comprobarán la posibilidad de la utilización de las fuerzas armadas para la estabilización de la situación en el Asia Central.

    En las maniobras conjuntas “Tsentr-2011” que comenzaron el lunes, los militares rusos y sus colegas de los países de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva comprobarán la posibilidad de la utilización de las fuerzas armadas para la estabilización de la situación en el Asia Central. La clara postura tomada por varias personalidades oficiales demuestra que todo esto no es más que un ensayo del apoyo militar a los regímenes fieles a Moscú.

    El Gran Juego en el Asia Central

    “Tsentr-2011” son las maniobras militares más importantes de este año y van a tener lugar del 19 al 26 de septiembre en el territorio de Rusia y los países del Asia Central. La jefatura general de las maniobras la ha asumida el presidente de la Federación Rusa, Dmitry Medvedev.

    Según palabras del jefe del estado mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, Nikolai Makarov, no se producirán grandes movimientos de tropas en este “Tsenter-2011”. En acción no entrarán ejércitos, sino como máximo brigadas. Sin embargo, a pesar de lo compacto de las maniobras, en este evento participarán alrededor de 12 000 soldados y 1 000 unidades de técnica militar, incluidos 70 aviones. Asimismo, tomarán parte en su totalidad los efectivos de la flotilla militar del Caspio.

    El tema de estas maniobras conjuntas se ha definido de una forma inequívoca: la preparación y la utilización de diversos cuerpos de los diversos ejércitos para la regulación de los conflictos armados en la región del Asia Central. De ahí las zonas estratégicas de preparación de las tropas, unas orientadas al Asia Central y otras al Sur del Rusia.

    En Tadjikistán, los ejercicios se limitarán a coordinar las actuaciones del estado mayor de las fuerzas conjuntas de reacción inmediata en las instalaciones de la 201 base militar rusa. Por lo que respecta a Kirguizistán, allí tendrán lugar unas maniobras tácticas completas con tropas de Kazajstán, Kirguizistán y Tadjikistán, además de la participación de las fuerzas aéreas rusas desde la base de Kant. Al polígono kazajo de Oimash ya se han dirigido más de dos mil soldados rusos en alrededor de doscientos vehículos militares.

    Una de las principales novedades presentadas serán los resultados del perfeccionamiento en los estatutos militares rusos y los cambios derivados de los mismos en el sistema de la jerarquía militar. Los mandos intermedios adquieren con ellos un mayor nivel de libertad de movimientos.

    En palabras de Nikolai Makarov: “Anteriormente los mandos superiores diseñaban cada paso de sus subordinados hasta dos grados por debajo. El comandante de batallón ordenaba las acciones no sólo de sus compañías, sino incluso de los pelotones. Ahora nadie lastra la iniciativa de nadie y los oficiales están obligados a pensar sus movimientos tácticos independientemente”.

    Otros métodos.

    Altos dirigentes de la CEI ya han expresado su preocupación por el posible contagio de la “primavera árabe” al sus países. Por ejemplo, el mes pasado, el presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, declaraba abiertamente que las fuerzas conjuntas de reacción inmediata de los países de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva deberían ser empleadas no solamente en el caso de agresión externa, sino también ante la amenaza de golpe de estado interno.

    La postura de Lukashenko fue apoyada por el ayudante del presidente ruso, Serguei Prikhodko. El secretario de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, Nikolai Bordiuzha, tras las altisonantes declaraciones del líder bielorruso, apuntó: “Los acontecimientos en África del Norte nos han abierto los ojos a muchos de nosotros. Todo lo que está ocurriendo allí exige una especial atención, incluido el desarrollo e implantación de una serie de medidas de protección y defensa para cada caso concreto”.  

    En cualquier caso, más tarde Bordiuzha aclaró que sus declaraciones, así como los deseos de Alexander Lukashenko, no significan una intención firme de inmiscuir las fuerzas conjuntas de reacción inmediata en los asuntos internos de los países miembros de la CEI. “Estamos categóricamente en contra de que las fuerzas conjuntas asuman funciones policiales y que participen en las luchas políticas internas de los países”.  

    Hay que hacer notar, sin embargo, que una serie de correcciones efectuadas en diciembre de 2010 en los documentos de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, que iban dirigidas a “perfeccionar el mecanismo de reacción ante las situaciones de crisis y las agresiones a la seguridad”, hacen que el empleo de las fuerzas conjuntas se haga poco probable, pero, bajo una perspectiva ampliada y general, posible. La anterior lectura del Tratado excluía cualquier intervención legítima de las fuerzas armadas de esta organización en los asuntos internos de sus países miembros.

    Durante la semana pasada, literalmente se zambulló en las movedizas arenas políticas el jefe del Estado Mayor, Nikolai Makarov. “Los procesos que están teniendo lugar en África del Norte y en Oriente Medio eran de difícil pronóstico. Tampoco se sabe muy bien lo que ocurrirá allí en el futuro y qué gobiernos llegarán al poder. Todos estos sucesos deben servir de señal para todas las naciones. Nosotros tenemos unos problemas parecidos en Asia Central y hay que estar preparados para cualquier eventualidad. Para eso son las maniobras”. Makarov, comentando la temática de las maniobras, añadió “la organización militar en Rusia debe estar preparada para el peor de los escenarios”.

    Tal densidad de comunicados y declaraciones de altos cargos sólo puede significar una cosa: que la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva ya ha sido totalmente reconocida oficialmente y que sus fuerzas de seguridad de reacción inmediata (rusas en su mayoría) podrán ser utilizadas para garantizar la estabilidad de los regímenes políticos de sus miembros. “Con los métodos que sean necesarios,  y si es necesario por la vía de la fuerza”, - como dijo en su tiempo el famoso general alemán y experto en temas militares, Carl Clausewitz, describiendo la relación entre la guerra y la política.  

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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