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    Las petroleras rusas prefieren extraer crudo en el extranjero

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    Las empresas petroleras rusas muy a menudo prefieren dedicarse a la explotación de yacimientos de hidrocarburos en el extranjero y no en su propio país.

    Las empresas petroleras rusas muy a menudo prefieren dedicarse a la explotación de yacimientos de hidrocarburos en el extranjero y no en su propio país.

    A juicio de expertos, es una tendencia desfavorable: el Estado recauda menos impuestos, disminuye la inversión para desarrollar la infraestructura del sector y la creación de nuevos puestos de trabajo.

    Orientándose a la extracción en el extranjero, las petroleras rusas cuentan con mayores beneficios que aquellos que podrían obtener de los yacimientos rusos. Sin embargo, los riesgos que supone la realización de proyectos en países con regímenes políticos inestables puede reducir a la nada todas esas hipotéticas ventajas.
     
    No hubo acuerdo
    Hace poco se conoció la interrupción de un importante proyecto extranjero de la empresa Gazprom Neft: las autoridades iraníes anularon el derecho de explotación del yacimiento de petróleo Azar en el bloque Anaran.

    A primera vista, las razones fueron netamente económicas; el Embajador de la República Islámica de Irán en Moscú, Seyed Mahmoud Reza Sadjadi, señaló que el contrato para la explotación del yacimiento de Azar, con  reservas estimadas en 270 millones de toneladas de crudo, fue elaborado durante dos años y que el memorándum sobre la cooperación en la explotación del yacimiento fue firmado en 2009. Gazprom Neft, según sus palabras, lleva  ya ocho meses sin firmarlo. Las autoridades iraníes propusieron a la parte rusa delegar el derecho de explotación del yacimiento a otra empresa. Los representantes de Gazprom Neft, por su parte, justificaron la demora por el hecho de no haber podido obtener durante las negociaciones la respuesta de Irán sobre la posibilidad de modificar las condiciones del contrato. ¿Qué fue lo que le preocupó a la petrolera rusa en versión actual del contrato?

    “Era un contrato de prestación de servicio técnico”, explicó a RIA Novosti el analista del Fondo de Inversiones “Kapital”, Vitaly Kriúkov. Todo el petróleo extraído sería propiedad del Estado iraní y la empresa rusa recibiría sólo un pago fijo por la extracción. Según el experto, las petroleras prefieren explotar los yacimientos en el extranjero mediante acuerdos de reparto de la producción.

    En este asunto, por supuesto, hay un trasfondo político: la cooperación con un Estado contra el cual se están aplicando sanciones internacionales podría afectar la expansión de Gazprom Neft en el extranjero, supone Vitaly Kriúkov. De manera indirecta, esta suposición fue confirmada por el hecho de las empresas petroleras rusa LUKOIL y noruega Statoil realizaron trabajos de prospección en Anaran, sin lograr la firma de contratos, a pesar de las negociaciones mantenidas respecto a la posibilidad de explotación de los yacimientos existentes.

    Representantes de LUKOIL declararon que la empresa abandonó el proyecto a causa de las sanciones internacionales contra Irán y expresaron la disposición de volver, si se da una situación política favorable.
     
    Es un asunto puramente comercial
    Irán no es el único país cuyos yacimientos petroleros son explotados por empresas rusas. A día de hoy, según el Director del Fondo de seguridad energética nacional, Konstantín Símonov, las empresas de Rusia realizan trabajos de prospección o de extracción de petróleo en unos 20 países de África, América del Sur, Oriente Próximo y Asia Central.

    Uno se pregunta, ¿para qué necesitan petróleo de yacimientos en el extranjero, si Rusia dispone de cerca del 11% de las reservas mundiales comprobadas? Sin embargo, el interés de las empresas petroleras rusas hacia las reservas de crudo de otros países es extraño sólo a primera vista: los costes de extracción del petróleo en el extranjero son incomparablemente más bajos que en Rusia.
    “En Irak el costo de extracción de un barril es a veces menos de 1 dólar, mientras que en Siberia Occidental es de entre 5 y 12 dólares”, indicó  Konstantín Símonov.

    A esto hay que añadir la política tributaria aplicada por el Estado ruso: el impuesto sobre la explotación de los recursos es de unos 14 dólares por tonelada y podría subir en 2012 un 6.5%. Como resultado, la rentabilidad de los proyectos en el extranjero supera con creces la de los proyectos de explotación de de los yacimientos en Rusia.

    La explotación de los yacimientos de Siberia Occidental produce  beneficios que sólo permite recuperar la inversión, explica Vitaly Kriúkov del Fondo de Inversiones “Kapital”, mientras que los proyectos en el África Occidental y en las plataformas continentales de México y de Brasil bajo acuerdos del reparto de producción garantizan no menos un 20% de rentabilidad.

    Por este motivo las petroleras rusas se arriesgan, realizando la prospección o la explotación de petróleo en países con regímenes políticos inestables o impredecibles, tales como Libia, Venezuela, Argelia, Guinea Ecuatorial, etc.
     
    Volviendo a cometer los errores de la URSS
    En opinión de Konstantín Símonov, la situación vivida con Irán o Libia, donde después del derrocamiento del régimen de Gadafi, empezó a peligrar la concesión de Gazprom Neft para el yacimiento Elephant (la empresa es propietaria del 33% del yacimiento), es prueba de que no merece la pena asumir los riesgos de la realización de este tipo de proyectos.

     Más aun, la explotación de los yacimientos de Siberia Oriental, incluso los de difícil acceso, podría compararse en rentabilidad con los de América del Sur o África. Para ello sería necesario que el Estado ofreciera a las empresas condiciones tributarias preferentes. Así, el nivel de ganancias del yacimiento Vankorski en Siberia Oriental, cuya prospección está realizando Rosneft, es de un 20% aproximadamente, señala Vitaly Kriúkov.
    Konstantín Símonov está convencido de que las empresas petroleras rusas, muchas de ellas controladas por el Estado, participan en proyectos en el extranjero no sólo por razones económicas, sino también políticas. “El Estado cuenta con elevar su influencia política en los países en los que invierten las empresas rusas. Me da la sensación de que volvemos a repetir el error de la URSS que buscaba aumentar su peso en ciertos países, asignando fondos colosales y lo único que recibimos es deudas sin saldar”.

    Este experto está seguro de que desde el punto de vista económico al Estado le saldría más rentable estimular la prospección de los yacimientos de Siberia Occidental a través de una adecuada política tributaria. Las ventajas tributarias y altos costes de producción reducirían los ingresos presupuestarios provenientes de la explotación de los yacimientos de Siberia Occidental en comparación con los de Siberia Oriental, pero en caso de los proyectos en Irán o África serán más bajos todavía, mientras que los fondos que podrían estimular el desarrollo de las regiones rusas y la creación de nuevos puestos de trabajo se destinarán al desarrollo de la infraestructura y la creación de puestos de trabajo en los países del África, Oriente Próximo y América Latina.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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