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    Londres teme que sucesos en Tottenham sea el preludio de convulsiones más graves

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    Disturbios callejeros en Gran Bretaña (23)
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    Las autoridades de Gran Bretaña temen que los disturbios acontecidos en el barrio Tottenham, en el norte de Londres, desemboquen en algo parecido o más grave a los disturbios de carácter racial que ocurrieron en la capital británica en la década de 1980.

    Las autoridades de Gran Bretaña temen que los disturbios acontecidos en el barrio Tottenham, en el norte de Londres, desemboquen en algo parecido o más grave a los disturbios de carácter racial que ocurrieron en la capital británica en la década de 1980.

    Las tecnologías de comunicaciones modernas pueden convertir estos procesos en fenómenos sociales impredecibles para las autoridades y la policía.

    Y el ambiente que reina debido a la crisis económica que se perfila, puede hacerlos más violentos.

    La administración del primer ministro británico, David Cameron se atiene al programa de austeridad económica severa, y los barrios pobres son los que sufren en primer lugar. Tottenham figura entre ellos: en su territorio se encuentra, según las estadísticas de la UE, uno de los distritos más desolados de la Unión Europea, Northumberland Park.

    Aquí los disturbios de la noche del sábado pasado fueron seguidos por saqueos, incendios y otros delitos serios que se propagaron  luego al distrito vecino, Anfield, y Brixton, en la zona sur de la capital.

    La principal calle comercial, Oxford Street, en el centro de la capital, también fue escenario de actos de gamberrismo. ¡Y todo esto en vísperas de los Juegos Olímpicos en Londres!

    Los testigos que vieron con sus ojos lo ocurrido se asombraron por la poca cantidad de los policías que intentaron impedir los disturbios.

    Cuando las conmociones masivas estallan una tras otra en barrios separados, es una señal preocupante que evidencia la creciente tensión dentro de la ciudad que no ha sufrido nada parecido desde hace un cuarto de siglo.

    Estos acontecimientos recuerdan los ocurridos en los suburbios de París del 2005, cuando se sublevaron  inmigrantes indignados por las acciones de la policía y por su indigencia.

    Nicolas Sarcozy, el entonces ministro de Asuntos Interiores de Francia, sancionó la opresión implacable de los disturbios y tachó de “bastardos” a los que protestaban. El ahora vicealcalde de Londres, Kit Malthouse, comentó que los que salieron a las calles “son unos oportunistas” añadiendo que “no son nada para protestas,  es algo puramente criminal”. Un parlamentario laborista llamó las protestas chocantes y totalmente inaceptables.

    Pero más aún se asemejan estos acontecimientos a los disturbios violentos de naturaleza racial con la participación de juventud de la propia Inglaterra de los 1980 que abarcaron Londres, Liverpool, Bristol e incluso pasaron, aunque en escalas menores, en Escocia.

    ¿Repetirán las conmociones raciales del pasado?

    Las autoridades realizaron en 20 años un trabajo enorme para evitar que ocurriera algo parecido a lo que estamos observando y para alcanzar armonía social en Tottenham. O sólo así lo decían ocultando los problemas de carácter social y racial al no lograr erradicarlos.

    En Londres, al igual que en cualquier otro metrópoli, son numerosos los “focos de tensión” social ocultos. La mayor parte de ellos se encuentran en las zonas sur y oriente, donde están concentradas las evidencias demográficas del pasado colonial del antiguo imperio.

    Tottenham no es el distrito más problemático de Londres, hay territorios mucho más inestables, desconocidos por los turistas, como  Harringay, la parte del barrio de Haringey, donde residen los oriundos de Asia, del norte de África, del Caribe, una gran comunidad judía, y, últimamente, los inmigrantes de Europa Oriental. El ingrediente principal de esta mezcla es la comunidad afro-caribeña.

    Al mismo tiempo, cerca de Tottenham se encuentran los barrios prósperos de la élite e intelectuales londinenses, como Muswell Hill y Hampstead. En Londres hay de todo, de riqueza y de pobreza. Reúne todas las características del Reino Unido. ¿Se convertirá en el caldo de cultivo para las explosiones nuevas de la disconformidad social y racial? 

    Las causas y los pretextos

    Los disturbios del octubre de 1985 en Londres se produjeron por una causa muy parecida: tras la muerte de una mujer negra de 49 años, quien falleció de una crisis cardíaca durante el allanamiento de su casa por la policía. En el curso de las manifestaciones de protesta pereció uno de los policías.

    Esta vez, según la versión de la policía, el londinense de color Mark Duggan fue tiroteado por la policía en el curso de la detención de un delincuente de la localidad. Este tiroteo provocó la ira en Tottenham, agravada por las explicaciones tardías de la policía, exigidas por los familiares del muerto.

    Como es habitual, la versión de la policía difiere mucho de la interpretación de lo ocurrido por parte de la familia de Duggan y del público.

    Ya no importa si Duggan tuvo que ver algo con el mundo criminal y si fue el iniciador del tiroteo. Para la comunidad negra lo principal es conseguir una investigación y disculpas públicas de las autoridades. La investigación está en marcha, y  sin embargo, sigue la violencia. Además de heridos, ya hay una víctima mortal.

    El arma de Twitter

    El incidente de Tottenham se difiere de todos los anteriores por el activo papel de Twitter. Mientras que los disturbios de antes se limitaban a enfrentamientos entre los jóvenes de ciertos barrios y la policía, esta vez los mensajes de Twitter contribuyeron a que  las acciones de la población local fueron acompañadas por la intervención desde otros barrios. Y cuando los vecinos del sublevado barrio ya estaban en sus casas, los saqueos de tiendas y cafés continuaron. Parece que vinieron los que recibieron el mensaje de que en Tottenham reinaba la anarquía y se podía aprovecharse de ello.

    Según la prensa local, el mismo esquema se propagó por los demás barrios sacudidos por los disturbios. La policía reconoció que no estaba preparada para las acciones de protesta tan masivas. Aquí está el otro lado de los medios de comunicación modernos.

    Ya veremos, pasado cierto tiempo, si las conmociones de Tottenham tendrán consecuencias. Veremos si los actuales acontecimientos en Londres son una repercusión desagradable del pasado o abren las conmociones futuras que están por llegar.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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