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    Las intrigas electorales de la cumbre ruso-alemana en Hanóver

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    ¿Quién será el próximo presidente de Rusia? Las alusiones más claras siempre vienen desde el extranjero.

    ¿Quién será el próximo presidente de Rusia? Las alusiones más claras siempre vienen desde el extranjero.

    El actual mandatario, Dmitri Medvédev intervino el pasado 19 de julio en el Foro anual ruso-germano “Diálogo de San Petersburgo” celebrado en Hanóver y con su discurso desconcertó a los participantes con una indirecta al respecto. Antes dijo que el Foro es “un buen invento” y que lo más importante es “que no se vuelva aburrido”. La 11ª edición, la de este año, no podrá, sin duda, ser calificada como tal.

    Ya que, tras un breve saludo, el presidente ruso soltó una frase inesperada y que, evidentemente, no constaba en el texto oficial, dirigiéndose a la Canciller de Alemania Ángela Merkel: “Tú y yo ya acordamos que tardaremos en presidir este Foro”.

    Presidir el Foro

    Cabe recordar que el Comité Coordibador del Foro hasta 2009 fue presidido por los ex dirigentes de ambos países. Por parte alemana ha sido y sigue siéndolo Lothar de Maizière, el jefe del último gobierno de la antigua República Democrática Alemana y un destacado político alemán de la actualidad. Por parte rusa, hasta el año 2009 fue Mijaíl Gorbachov, ahora es viceprimer ministro Víktor Zubkov.

    Ahora todos conjeturan a qué se refería Medvédev: a que se presentará a la reelección en 2012 ó que formará parte del Gobierno de Rusia ocupando otro cargo, aunque también muy alto. La respuesta a esta pregunta intriga ahora a todo el mundo.

    Alemania, el país unido a Rusia con una relación especial originada por las condiciones especiales de importación de gas natural y por las posibilidades especiales de exportar a Rusia e invertir en ella, está especialmente intrigada. La mayoría se inclina a creer que se trata de la segunda legislatura aunque nadie descarta otras opciones. La política y la distribución de fuerzas en Rusia son cada vez más difíciles de entender para los rusos, menos aún para los alemanes.

    Ángela Merkel también tendrá que afrontar elecciones en 2013 si es que no tiene retirarse antes. Los electores ya no están tan contentos como antes con su “mutti” (“mamita” en alemán, así la llaman en su país).

    Según los sondeos, su coalición gobernante de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y la Unión Social Cristiana (CSU) está unos 10 puntos por detrás de los socialistas y los “verdes”.

    De modo que tal vez Merkel esté mucho más cerca de la copresidencia del “Dialogo de San petersburgo” que el presidente ruso.

    La amistad ruso-alemana huele a gas

    En estos foros acompañados por las consultas intergubernamentales con la participación de los titulares de carteras clave, lo más productivo son las reuniones bilaterales. Aunque ya estaba claro que los alemanes esperaban del evento avances económicos.

    Berlín deposita muchas esperanzas en el mercado ruso para comercializar sus productos.

    En el caso contrario, Alemania, la potencia líder en exportación en la UE, tendrá graves problemas económicos. Sobre todo, si se tiene en cuenta la crisis de deuda en Europa y la confusa situación del mercado común europeo. Lo único que está claro es que la demanda en él no crecerá próximamente.

    En cambio, en Rusia sí hay demanda. Medvédev declaró que este año el nivel del intercambio comercial alcanzará el máximo precrisis de 2008. Esto significa que podrá superar los 70 mil millones de dólares (en 2010 consistituyó 51,8 mil millones de dólares).

    Alemania este mismo año invirtió en Rusia 10,4 mil millones de dólares. Ahora los dos países están realizando el programa conjunto “Cooperación para la modernización” que se irá ampliando y abarcando nuevos sectores de la economía: desde el transporte ferroviario hasta las plantas de neumáticos y el intercambio de altas tecnologías.

    Sin embargo, es la cuestión energética la que más preocupa a los alemanes. Tras la avería en la planta nuclear nipona Fukushima, Berlín anunció que empieza a apagar sus centrales con el objetivo de renunciar del todo a la energía nuclear para el año 2022.

    Pero de momento no existen estrategias eficaces para cubrir las necesidades energéticas a no ser con el aumento de exportación de petróleo y, sobre todo, de gas natural rusos.

    Alemania es el importador más grande del gas ruso en Europa y no podrá confiar más en la continuidad de los suministros de hidrocarburos desde las fuentes alternativas, por ejemplo, de Africa del Norte. Sus países tardarán en reponerse de las revoluciones, y es imposible prever lo que pasará en Libia, la potencia gasística norteafricana. 

    Entretanto las fábricas alemanas ya empezaron a sufrir las irregularidades en el suministro de la energía eléctrica mientras los precios de la misma va subiendo. Difícil de prescindir de Moscú en esta situación. Aunque la aproximación de Rusia y Alemánia, basada en los suministros de gas, no deja de provocar una fuerte reacción negativa de Washington.

    Se oyen los rumores que Berlín y Moscú no descartan la posibilidad de iniciar la construcción de un tercer ramal del gasoducto “Nord Stream”. Está previsto que los dos primeros, que, parece, ya están por terminar, serán puestas en marcha en octubre.

     En cualquier caso fue uno de los temas de conversaciones entre Merkel y su homólogo ruso.

    Una tercera tubería estrecharía aún más el “vínculo gasístico” entre Rusia y Alemania, más de lo que pretendía incluso el predecesor de la cancillera actual, Gerhard Schröder, que, por cierto, es el jefe de la Junta de Accionistas de Nord Stream AG, el principal operador del gasoducto. No se puede descartar que de ser así, Rusia tendrá que congelar el proyecto del South Stream, que ya se ve obstaculizado por discrepancias bien con Turquía, bien con Bulgaria

    El “South Stream” es un proyecto conjunto de Rusia, Italia y Francia de la construcción del gasoducto que atravesaría el mar Negro desde el puerto ruso de Novorosiysk hasta la ciudad búlgara de Varna y por los Balcanes llegaría hasta Austria e Italia.

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE OBLIGATORIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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