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    La realidad de la situación en Libia

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    Sanciones internacionales contra el régimen de Gadafi (583)
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    “¿Usted le pidió permiso a la OTAN para viajar a Tripoli?”, les espetó un periodista extranjero al presidente de la FIDE, Kirsán Iliumzhinov, en una de sus últimas conferencias de prensa.

    “¿Usted le pidió permiso a la OTAN para viajar a Tripoli?”, les espetó un periodista extranjero al presidente de la FIDE, Kirsán Iliumzhinov, en una de sus últimas conferencias de prensa.

    Una buena respuesta habría sido: “¿Quién le enseñó esos modales?”, pero sonó una variante más diplomática. “En los estatutos del presidente de la FIDE no hay ningún punto que obligue a informar a la Alianza Atlántica de los pasos a tomar”. Y sin adornarse en más retóricas, Iliumzhinov, anunció: “El Gobierno libio está dispuesto a iniciar las negociaciones sin más dilación. No tendría ningún inconveniente en sentarse ahora mismo con los dirigentes de la OTAN y con sus representantes que ahora se encuentran en Bengasi”.

    Lo del permiso de la OTAN tiene su trasfondo.  En el plano informativo, ahora mismo Libia es terra incognita, ya que al país le está vetada la utilización de sus satélites de comunicaciones, y su prensa no tiene difusión al ámbito internacional, ni siquiera al de sus vecinos más cercanos.  Bueno, no es del todo incógnita, ya que el vacío informativo está debidamente ocupado por los bravos informes oficiales de los generales y los funcionarios de la Alianza Atlántica. Por lo que respecta a los reportajes en directo de las agencias internacionales, no suelen ser más que textos montados en la redacción sobre imágenes genéricas recibidas.

    Además, el sentido de los sucesos acaba siendo distorsionado hasta la pérdida de su contacto con la realidad. En otras palabras, una máquina de propaganda ha sustituido a otra y la verdad, como siempre, se ha quedado en el medio. Curiosamente, en Libia todos los canales extranjeros continúan emitiendo con toda normalidad, incluso los rusos. Según palabras de Iliumzhinov, a los mismos libios se les escapa una triste sonrisa, cuando ven la opereta sobre su país que se transmite por la televisión.

    El enviado especial de la revista “Mezhdunarodnaya zhizñ” (Vida internacional) acompañó al presidente de la FIDE en este viaje y tuvo la ocasión de entrevistarlo en exclusiva, donde se recogían reflexiones como la siguiente: “He recorrido más de la mitad del país y he visto esas ciudades y pueblos que, según las cadenas de televisión internacionales, están ocupadas por los rebeldes y azotadas por violentos combates... Precisamente hoy hemos pasado por uno de esos lugares cuando regresábamos a la frontera con Túnez, y nuestro transito fue tranquilo y no había  ningún enfrentamiento”. En principio, la resolución de la ONU no incluía el bloqueo informativo ni tampoco la censura en Libia… 

    La realidad de lo que sucede en Libia contrasta con los comunicados de la OTAN. En el fondo todo es muy simple,  la Alianza Atlántica exige a los rebeldes que continúen sus acciones contra el gobierno, mientras que éstos siempre solicitan constantes bombardeos de apoyo. La OTAN evidentemente ha tomado un claro partido y está provocando una guerra civil. La paz no entra en sus planes al menos hasta que del tablero político de la región no desaparezca la figura de Gaddafi.

    Ahora ya nadie duda de que las prioridades de la OTAN en Libia nunca fueron la paz y la seguridad de la población civil, sino fríos intereses políticos. Por esta razón no se espera ninguna respuesta a la oferta de Gaddafi de sentarse a negociar tras el cese de los bombardeos. A los aliados internacionales les interesa la guerra hasta la victoria final.

    Iliumzhinov vio las ruinas de edificios y hospitales y le expresó el pésame a Gaddafi por la muerte de su nieto y su nieta durante el bombardeo de la capital Libia.  A propósito, esta operación militar internacional, que ha generado ya tantos sufrimientos, debería ser objeto de la investigación por parte del Tribunal Penal Internacional para que no acabe como siempre en el morral de las supuestas resoluciones de la ONU.

    En la conversación con Iliumzhinov, Gaddafi abordó el trasfondo económico de la agresión militar. En las cuentas libias de los bancos internacionales está embargada una reserva de 160.000 millones de dólares. “Todo el mundo dice que es dinero de Gaddafi, cuando esto no es así. Se trata de los fondos del Banco Central de Libia, de las entidades estatales, de los ciudadanos de Libia. Si este dinero se necesita para la estabilización del euro, lo más honesto sería reconocerlo”.

    En su día, Libia renunció a desarrollar las armas de destrucción masiva (nucleares, químicas y bacteriológicas). Todos los fondos que se ahorraron en esta esfera se emplearon para ampliar el ferrocarril. Las respectivas licitaciones, a propósito, las ganó Rusia. “¿Cual es el ejemplo que da la OTAN a países como Corea del Norte o Irán?  ¿La fuerza reside en el poder de las armas? A nosotros nos convencieron para renunciar a desarrollar la industria militar de mi país y ahora nos bombardean. Por lo visto, ese el destino de los países débiles”, señaló Gaddafi.

    Según testimonio de Iliumzhinov, Gaddafi estuvo correcto en todo momento. La entrevista no tuvo lugar en ningún búnker, y el líder libio no pareció estar preocupado por su seguridad. Sin embargo, la pena por la pérdida de sus seres queridos era evidente: “Sé que nos han condenado a muerte a mí y a todos mis parientes y seres queridos, pero no acabo de comprender cuál es el crimen cometido por mi nieta pequeña…”

    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE OBLIGATORIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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