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    Yelena Gagárina: el primer vuelo del hombre al espacio causó admiración de toda nuestra sociedad

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    Yuri Gagarin, primer cosmonauta de la Historia (63)
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    Yelena Gagárina, la hija mayor del primer cosmonauta del planeta, Yuri Gagárin, en una entrevista exclusiva al canal televisivo RT en español* compartió con nosotros los recuerdos de su padre y describió el espíritu de la época que precedió a tal gran evento como el primer vuelo del ser humano al espacio.

    Yelena Gagárina, la hija mayor del primer cosmonauta del planeta, Yuri Gagárin, en una entrevista exclusiva al canal televisivo RT en español* compartió con nosotros los recuerdos de su padre y describió el espíritu de la época que precedió a tal gran evento como el primer vuelo del ser humano al espacio.

    -Los grandes acontecimientos en cierto modo reflejan las épocas. Háblenos sobre el espíritu de la época que precedió a este gran evento, el primer vuelo del ser humano al espacio, ¿cuál era el estado de ánimo de la sociedad en aquel entonces?

    La época en la que se formó el carácter de las personas que luego se dedicaron a la conquista del espacio cósmico y en la que se creó esta maquinaria espectacular que luego lanzó a la órbita naves tripuladas por el hombre fue una época especial. Fue una época muy dura para nuestro país, después de la guerra el país se encontraba arruinado, sin embargo, la gente sentía un gran optimismo y deseos de hacer cosas nuevas y de aprender, de estudiar, de conocer lo nuevo, lo que todavía no estaba explorado.

    A partir de los años 30 todos los muchachos empezaron a soñar con la aviación. Los pilotos eran héroes, a finales de los años 20 y a lo largo de los años 30 se inspiraban en ellos los demás, eran héroes de verdad,  muchos tenían el título de héroe de la Unión Soviética, nuestros pilotos marcaron muchos récords mundiales. Durante la guerra los pilotos constituían aquella potencia que ayudó a vencer las dificultades que afrontaba nuestro país. Los equipos más modernos que existían en aquel entonces eran los aviones, los helicópteros. Todos los que apuntaban a una carrera militar y querían dominar la maquinaria moderna querían ser pilotos.

    Mi padre, desde su niñez, soñaba con volar e hizo todo lo posible para que su sueño se realizara. Fue un camino bastante largo y espinoso, primero se graduó en el aeroclub de Sarátov, luego en la Escuela Militar de Pilotos de Oremburgo y optó por el trabajo más difícil en las duras condiciones del extremo norte de la provincia de Múrmansk, donde realizaba vuelos en condiciones aéreas adversas.

    Como saben ustedes, el mar de Barents es una región muy dura, donde prácticamente todo el tiempo es noche polar, y las condiciones atmosféricas son duras. Mi padre trabajó allí durante mucho tiempo, aunque después de graduarse en la Escuela de Oremburgo podía haberse quedado allí y continuar trabajando como instructor, pues era un piloto bastante bueno y podía enseñar a pilotos más jóvenes. Cuando empezaron a hablar de una selección de profesionales que tenían como objetivo aprender a pilotar equipos más elaborados, mi padre fue uno de los que se presentaron como candidatos a esta selección y empezó a pasar los exámenes médicos.  

    -El héroe encarna el espíritu de la época. ¿Cuáles son las características del héroe que pueden reflejar la época?

    Si hablamos de algunos rasgos del carácter de mi padre, era un hombre muy concentrado y orientado hacia el objetivo. Su excelente salud le permitió llevar a cabo muchas tareas en un plazo bastante corto. Después del vuelo al espacio no solamente realizó muchas tareas relacionadas con la preparación para los próximos vuelos —pues pensaba seguir con los vuelos— sino que colaboró en la preparación de los cosmonautas que volaron después de él; se desempeñaba como jefe del primer grupo de cosmonautas y se encargaba de toda la preparación para los vuelos de los cosmonautas del primer y segundo grupo.

    Además tenía una gran variedad de responsabilidades públicas, era diputado del Soviet Supremo de la Unión Soviética, lo que consideraba como un cargo informal, pero siempre trataba de ayudar a todos los que se dirigían a él con cuestiones que le concernían como diputado. Mucha gente le escribía y mi padre respondía a todas las cartas, trataba de cumplir todas esas peticiones de la gente. Para llevar a cabo todo ese trabajo se necesitaban muchas fuerzas, mucha concentración, buena salud y energía.  

    -¿Cuáles son, según su opinión, las responsabilidades o restricciones que impone la sociedad a sus héroes?

    Es difícil para mi hablar sobre las restricciones, porque no observé ninguna. Lo único que para mi padre era muy difícil era ir a cualquier lugar, pues cuando aparecía en la calle le reconocían inmediatamente, cuando llegaba a alguna parte, siempre se acumulaba gente que le hacía preguntas, o le saludaba. Hasta el día de hoy, muchas veces cuando me encuentro a gente que nunca he visto en mi vida, me cuentan cómo y dónde vieron a mi padre y qué buena y agradable impresión les causó.

    -Gagarin, sin duda alguna, fue no solamente el héroe de los pueblos de la URSS, sino también el ídolo de millones de personas de varios rincones del planeta. ¿Cuál era su actitud con respecto a este tema? ¿Cómo se sentía?

    Por un lado, creía que era muy importante visitar todos aquellos lugares adonde lo invitaban para contar lo que había pasado o cómo transcurrió su vuelo; por otro lado, era una parte bastante difícil de su vida, porque pronunciaba decenas de discursos durante sus viajes al extranjero y encuentros en el territorio de nuestro país. Siempre contaba todo muy detalladamente y respondía a todas las preguntas. Tenía buen sentido de humor y eso le ayudaba a salir airosamente de situaciones bastante complicadas, porque, como se sabe, las preguntas pueden ser muy distintas.

    -¿Cómo era Gagarin en la vida cotidiana, como hombre común, cuando estaba con los vecinos, amigos, familia?

    Era una persona muy abierta y amigable siempre y con todos, le gustaba mucho practicar deporte. Además de leer mucho, ampliar sus conocimientos y desempeñar sus funciones, pensaba que el deporte era algo sin lo que la persona no podía vivir. Practicaba diferentes deportes desde la niñez, y a pesar de que era de poca estatura, siempre fue capitán de cualquier equipo de baloncesto; jugaba muy bien al baloncesto, al hockey; le encantaba también el esquí náutico y otros deportes; era aficionado a la  pesca y a la caza porque era un pasatiempo para descansar.

    Además le gustaban mucho las máquinas, desde los autos hasta dispositivos cinematográficos y fotográficos, eso siempre atraía su interés. Con gran entusiasmo podía desmontar cualquier aparato que cayera en sus manos. Dado que tenía poco tiempo libre, aprovechaba cualquier oportunidad para jugar al voleibol con sus amigos o salir al campo los fines de semana.

    No recuerdo que ninguna vez nos quedáramos en casa un fin de semana. Si era verano, nos íbamos al campo con los amigos, simplemente a dar paseos, a jugar al voleibol, pescar o practicar esquí acuático. En invierno, íbamos a patinar. Si no teníamos tiempo durante el día, íbamos por la noche, porque todos eramos jóvenes, entusiastas, con muchas fuerzas, y tanto hombres como mujeres jugaban al hockey. A mi padre le gustaba mucho quedarse con nosotros, jugar, enseñarnos cosas. Todas las mañanas nos sacaba a hacer ejercicios a la calle, no importaba el tiempo que hiciera. Era obligatorio pasar 15 minutos al aire libre para estar en forma el resto del día.

    -Cuéntenos, ¿con qué soñaba, en qué pensaba en vísperas de ese gran acontecimiento?

    Sabe, esta carta es una leyenda, no fue así. Sí que existe, pero no está publicada, es una interpretación libre que hicieron los periodistas de su contenido. Él no le dio la carta a nadie. Estaba en el maletín que se llevó al viaje, y mi madre la encontró por casualidad. Por eso, no es verdad todo lo que se dice en la prensa. En cuanto al vuelo, me resulta difícil decir qué soñaba. Pero todos saben que en vísperas del vuelo habló con Serguéi Koroliov —el diseñador jefe del proyecto espacial soviético— después jugó una partida de ajedrez con su suplente, Guerman Titov, y después cada uno se acostó. Guerman estaba muy nervioso, mientras que mi padre dormía muy tranquilo, tenía la respiración y el ritmo cardíaco regulares.

    Se levantó como siempre la mañana del 12 de abril, se sentía bien y estaba muy concentrado, porque, como ahora se sabe, durante el vuelo ocurrieron muchos imprevistos y errores técnicos que tenían que eliminar. Y creo que esa capacidad de concentración fue lo que le permitió realizar el vuelo con éxito. En cuanto a los sueños, quería seguir volando. Tenía mucha envidia de sus colegas cosmonautas que volaban más que él. Ciento ocho minutos en el espacio, menos de dos horas, era insuficiente para él. Le interesaba mucho volar, soñaba con utilizar nuevos aparatos técnicos, participar en el programa de la Luna, y, dado que en los tiempos de Koroliov ya se estaba desarrollando el programa de Marte, estaba seguro de que también participaría en él. Tenía muchos planes.

    -¿Y qué se puede decir del ambiente que reinaba en la sociedad cuando ese gran acontecimiento tuvo lugar? ¿Cómo se lo tomó la gente corriente?

    Creo que en nuestro país nunca había tenido lugar un acontecimiento similar en tiempos de paz. Y no fue así solamente para nuestro país. La humanidad antes y después del primer vuelo espacial es una humanidad con mentalidades totalmente distintas. Ahora, 50 años después del vuelo, nadie se imagina la vida sin cosas tan simples que habrían sido imposibles sin la conquista del espacio, como los teléfonos móviles, la televisión digital — cosas tan simples hoy en día como esas.

    Por no hablar de la complicada técnica militar, de investigaciones biológicas y químicas, que se realizan durante cada viaje espacial, de distintas investigaciones psicológicas que se realizan con los cosmonautas que pasan a bordo largos periodos de tiempo. Sobre todo los cosmonautas rusos, porque ningún país tiene tanta experiencia en vuelos largos. Todo eso es el desarrollo de la ciencia, es lo que motiva a la humanidad a moverse hacia adelante a pasos agigantados, es tomar conciencia de que hemos llegado a un nuevo nivel del desarrollo. Fue lo que causó la admiración de toda nuestra sociedad y, por supuesto, fue muy importante que nuestro país, la Unión Soviética, estuviera a la cabeza de ese maravilloso proceso.

    -En el año 2011 se celebra el cincuentenario del primer vuelo espacial. ¿En qué ambiente, con qué pensamientos le gustaría que la gente celebrara este evento?

    El cincuentenario de una actividad tan importante como la conquista del espacio es una etapa muy importante para toda la humanidad, no solo para nuestro país. La conquista del espacio es imposible sin relaciones laborales de amistad entre todas las personas de los distintos países que se ocupan de este oficio tan difícil e importante. Es muy importante establecer estrechos contactos científicos y laborales, porque en el mundo ocurren muchos conflictos, sobre todo últimamente, y es vital que existan ámbitos en los que la humanidad tenga que llegar, obligadamente, a decisiones conjuntas y en los que la gente tenga que trabajar en equipo.

    Quiero repetir que es uno de los campos en los que de otra forma no se puede. Dado que el espacio alrededor de nuestro planeta no es un terreno tan inmenso — en él no solo vuelan las naves lanzadas por nuestro país y Estados Unidos sino también por otros países — es necesario que todos lleguen a un acuerdo común para saber a dónde nos tenemos que dirigir. No solo es una cuestión de estrategia conjunta del desarrollo, sino también, se trata de comprender que se destinan enormes cantidades de dinero a la industria espacial. Hay que entender que todo esto es necesario para que la humanidad siga adelante, porque nuestra vida hoy en día es imposible sin las tecnologías que se están desarrollando gracias al desarrollo de la industria espacial. Creo que es la principal conclusión a la que todos tenemos que llegar.

    *La versión de Russia Today (RT) en español fue lanzada en diciembre de 2009. La emisión se lleva a cabo 24 horas al día desde Moscú y la señal abierta está disponible para millones de televidentes en los países de Europa, América del Norte y América del Sur. El 1 de septiembre de 2010, RT en español empezó a transmitir en Washington, en la red MHz Networks y, el 17 de septiembre, el canal se hizo disponible en Nueva York, en The Time Warner Cable -una de las redes más grandes de Estados Unidos. La página oficial del canal de televisión en Internet -actualidad.rt.com- es un recurso audiovisual autónomo que permite ver RT en español en directo.

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