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    La economía mundial desea que conejo chino tenga buen apetito

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    El 3 de febrero comenzó el año nuevo según el calendario lunar, conocido en todo el mundo como el Año Nuevo Chino, que se celebra en las calles de Pekín y el resto de China con especial colorido y alegría.

    El 3 de febrero comenzó el año nuevo según el calendario lunar, conocido en todo el mundo como el Año Nuevo Chino, que se celebra en las calles de Pekín y el resto de China con especial colorido y alegría.

    El animal regente de este año nuevo es el conejo, símbolo también del consumo ilimitado. Muy emblemático para  China convertida ahora en el gran consumidor de producción europea y estadounidense, y motor de la economía mundial que todavía no ha podido salir por completo de la crisis.

    Las previsiones negativas sobre la economía china, que se oyeron reiteradamente en los últimos años, no se han cumplido. En vez de China, el pueblo se sublevó en Túnez y Egipto, el colapso bancario que tanto se advirtió ocurrió en Estados Unidos.

    Amor en vez de temor

    Ahora en EEUU se puede notar un cambio de actitud hacia China muy curioso. Resulta que más del 70% de los estadounidenses simpatizan con China o tienen una postura neutral hacia ésta.
    Según las encuestas de la Universidad Duke norteamericana y Universidad de Shanghái Jiao Tong. Más del 42% de los estadounidenses consideran China su aliado.

    En 2007, los que tenían una actitud negativa hacia China era el 39%, en 2010 ya eran el 36 % y para la fecha de hoy ya roza el 27%. Y eso a pesar de que a la pregunta es provocadora, “¿Cuándo será China un estado democrático?” un 53,3% contestó que nunca.

    La encuesta mostró además que los estadounidenses y los chinos tienen valores básicos diferentes, a excepción de la disposición a sacrificar a sí mismo en aras de la patria.

    Resulta que la buena disposición a los chinos se debe a la calidad y precio de la producción china vendida en EEUU. Pues, sería utópico esperar que contestaran “porque China tiene gran cultura”, ya que  un 60% de norteamericanos apenas sabe algo de ésta.

    Estos datos parecen curiosos, porque en los círculos políticos de EEUU persiste la idea de la competencia estratégica entre las dos potencias, la vieja, que es EEUU, y la emergente, que es China. Pero se nota que el público lo ve de otra manera.

    El miedo por los asiáticos fue infundido a los europeos por sus filósofos ya en el siglo XIX. En todo caso, los ánimos anti-chinos son como una mercancía estancada, que se puede vender sólo a un comprador incompetente. A Rusia, sobre todo.

    Mientras tanto, Europa y EEUU intentan cambiar de mentalidad. Es que en los años 80 fue establecido definitivamente el modelo económico, según el cual la producción se realizaba en Asia, mientras que el Occidente cumplía las funciones del diseñador, banquero y consumidor activo.

    Pero con la llegada de la crisis del 2008, este modelo fracasó. Ahora todo el mundo, EEUU, Reino Unido, Unión Europea, en general, está reduciendo sus gastos. Por eso la idea más popular consiste en poner el modelo de economía mundial a funcionar al contrario.
    Es decir, obligar a los chinos consumir lo que fabrican y lo que vendan los europeos y norteamericanos. Y en esto radica precisamente el repentino amor por China.

    Si cada chino viajara en tren…

    ¿Qué es el Año Nuevo Chino desde el punto de vista del modelo de consumo? Para empezar, diremos que el auge de la celebración coincide este año con el 14 de febrero, el Día de San Valentín para los católicos que también goza de popularidad en China. Es decir, China ya se ha convertido en consumidor de cine romántico, bombones y otros atributos de esta fiesta. Que termina el 27 de febrero.

    El principal renglón de gastos en estos días en China es el transporte, porque empieza el famoso movimiento de primavera cuando millones de chinos viajan a sus lugares de origen para celebrar las festividades de Año Nuevo con sus familiares.

    A principios de los 70, cuando EEUU estaba estableciendo relaciones con China, entre los estadounidenses fue popular un dicho: “Si cada chino nos compra al menos una aguja, haremos un buen negocio”. ¿Y si ahora cada chino compra un pasaje de tren o de avión?

    Aquí vale la pena aprovechar las estadísticas, el lunes en la ciudad de Changsha (capital de la provincia china de Hunan) más de 100 mil personas se pusieron en camino. Hasta 75 millones al día están actualmente viajan en autobuses.

    El sábado pasado por China viajaron en diferentes medios de transporte 873 millones de personas. El 20% de ellos utilizaron el moderno tren de alta velocidad. Estos datos son una ilustración de volumen de consumo y del hecho de que en China hay poca diferencia entre ciudades y pueblos: el cambio de mercancía entre ellos muy activo  al menos dos veces al año.

    En 2015 la población del mundo superará 9 mil millones de personas. La mayor densidad de población será en la India (1,6 mil millones), China está reduciendo su crecimiento y ascenderá a 1,4 mil millones, como mucho.

    Según los resultados del año 2010, el PIB per cápita en China ascendió a 4.000 mil dólares. No es mucho, con esta tasa ocupa el 100 lugar, constituye un 10% del PIB de Japón y menos aún del de EEUU.  Pero en general, se trata de una economía cuyo volumen es de 40 billones de yuanes. Aunque es lejos de los 14 billones de dólares en EEUU, pero tampoco es poco.

    Este año China promete aumentar su crecimiento económico 10 veces. Es evidente que su población representará un nuevo grupo de consumidores grande y activo. El mundo pone sus esperanzas en ello.

    Por divertir

    Y una información para divertir. Estos días en las calles de China abundan conejos de todo tipo: como faroles, estatuas, etc. Pero existe conejo especial.

    Pesa 7.7 kg, mide un metro (con orejas extendidas). Cada oreja es de 21 centímetro, justo lo que mide un conejo ordinario. Puede imaginarse lo gordo que es o verlo en la foto (http://english.people.com.cn/90001/90782/7275566.html).

    Es el símbolo en todos sentidos. La cosa es que el conejo-gigante no es chino, aunque reside actualmente en la enorme ciudad china de Chongqing. Es alemán, se llama Herman.

    Esta variedad de conejos gigantes alemanes fue creada con propósitos gastronómicos. Pero a éste no le comieron, fue exportado al Oriente y llegó a ser símbolo del Año Nuevo Chino. Y, al mismo tiempo, del modelo de relaciones económicas que el mundo le gustaría inculcar. El mundo desea buen provecho  al conejo consumista que vive en China.


    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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