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    Declaraciones de paz y planes de guerra entre la OTAN y Rusia

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    Transcurrido menos de un mes desde la cumbre en Lisboa en la que Rusia y la OTAN pactaron renunciar a las amenazas y a la agresión recíproca, la prensa reveló que el bloque atlántico también posee un plan de guerra para combatir las tropas rusas en el caso de que invadan Polonia o los tres estados bálticos, situación que causó mucho asombro en Moscú.

    Transcurrido menos de un mes desde la cumbre en Lisboa en la que Rusia y la OTAN pactaron renunciar a las amenazas y a la agresión recíproca, la prensa reveló que el bloque atlántico también posee un plan de guerra para combatir las tropas rusas en el caso de que invadan Polonia o los tres estados bálticos, situación que causó mucho asombro en Moscú.

    Esta peculiar amalgama de amor y odio demuestra las complicadas relaciones entre el bloque militar más poderoso del mundo y Rusia, un país sin poder económico relevante, pero todavía clave en asuntos de seguridad a nivel global.

    Además de confirmar relaciones estratégicas entre socios, en Lisboa las partes acordaron ampliar la cooperación en Afganistán, donde a todas luces, la OTAN pierde una guerra contra el islamismo radical Talibán.

    La cooperación de Moscú es indispensable para el retiro de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF) que comienza a empaquetar fusiles a partir de junio de 2011.

    Para afrontar otro desafío global, Moscú y Bruselas también convinieron estudiar las variantes para crear un sistema de defensa antimisiles en Europa, que según los estrategas europeos, debe abatir los misiles balísticos que puedan  lanzar países como Irán o Corea del Norte.

    La cooperación entre Rusia y la OTAN abarca otros asuntos cruciales como la proliferación del armamento nuclear, la lucha contra el narcotráfico, el crimen trasnacional y la piratería en el cuerno de África.

    Y no obstante la importancia de todos esos objetivos, el miedo que inspira Rusia en Polonia, Letonia, Lituania y Estonia tergiversa de tal manera la estrategia de seguridad de la OTAN, que junto a la cooperación, el bloque también desarrolla planes concretos en caso de una guerra contra los rusos.

    Bajo el nombre “Eagle Guardian”, el plan establece la movilización de entre 6 y 9 divisiones de EEUU, Inglaterra, Alemania y Polonia incluidas tropas de infantería de marina y la fuerza aérea de la OTAN.

    Propuesto por EEUU y Alemania, el plan  fue elaborado a comienzos de año y según expertos, a raíz de la guerra de los cinco días entre Rusia y Georgia, en 2008.

    Por lo visto, los gobiernos bálticos no sólo recuerdan como el ejército ruso expulsó en horas  a las tropas georgianas del territorio de Osetia del Sur, sino como también aniquiló casi de raíz, la mayor parte del potencial bélico de Georgia.

    Entonces, Occidente puso el grito en el cielo denunciando que Rusia hizo un uso desproporcionado de su fuerza, pero los militares rusos explicaron que sólo de esa manera se pudo impedir que los tanques, la artillería y aviación de Georgia de nuevo atacaran  la población suroseta como lo hizo en agosto de 2008.

    A juzgar por sus resultados, esa guerra dejó varias cosas claras: que los rusos no dudan en usar la fuerza en respuesta a agresiones contra pueblos amigos y que defenderán  a sus ciudadanos y a sus soldados en misiones de paz.

    Es evidente que la situación que se dio en Osetia del Sur es imposible que se repita en cualquiera de las repúblicas bálticas. Lo único en común es que en promedio, el 20 % de la población de Letonia, Estonia y Lituania son descendientes de emigrantes de la extinta Unión Soviética, cuya mayoría habla el idioma ruso, sin que necesariamente todos sean de la nacionalidad rusa.

    Y de todas maneras,  Rusia no debe preocuparse de que esa población “ruso-hablante” se conviertan en blanco de tanques, cañones y bombarderos como la población suroseta, porque las republicas bálticas son miembros de la Unión Europea y en teoría, allí rige la legislación comunitaria que no puede tolerar semejantes atropellos.

    La inclusión de Estonia, Lituania y Letonia en el “Eagle Guardian” de la OTAN en un periodo de apertura en las relaciones dejó de una pieza a Moscú, que ahora duda en las verdaderas intenciones, sobre todo porque los planes bélicos del bloque atlántico se descubrieron por accidente.

    Fue otra de las tantas filtraciones del portal Wikileaks que con todo detalle difundió la semana pasada el diario británico Guardian.

    "No puede ser que la OTAN nos estreche una mano mientras con la otra urda planes a nuestras espaldas", comentó al respecto el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov.

    Al comentar esa delicada situación, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen admitió que evidentemente, la OTAN elabora planes para la defensa de los países miembros ante cualquier amenaza.

    Añadió que el  nuevo concepto estratégico adoptado por la OTAN en Lisboa por un lado aspira a la desnuclearización del mundo a largo plazo, pero por otra parte reconoce la necesidad de contar con cierta “capacidad nuclear” como parte de su política de disuasión, “mientras sigan existiendo armas nucleares”,  en evidente alusión al arsenal nuclear de Rusia.

    Es decir, Rusia y la OTAN se declaran amigos, comprenden que la cooperación es indispensable, y al mismo tiempo procuran tener a mano el hacha de la guerra por si acaso.

    "Del material de Wikileaks se desprende que la OTAN preparó planes, en un momento en que se afirmó que se nos consideran un aliado", dijo Lavrov. "La cuestión es hasta qué punto son honestas las intenciones de la OTAN respecto a su alianza (con Rusia)", añadió.

    La cancillería rusa ya manifestó preocupación por los planes de EEUU de emplazar a partir de 2013 una fuerza rotatoria de aviones militares F-16 y Hercules C-100 con sus tripulaciones en una base de la fuerza aérea de Polonia en el norte del país, como anunció a finales de noviembre el ministro polaco de Defensa Bogdan Klich.

    El anuncio de Klich se produjo días después de la cumbre de la OTAN donde el presidente polaco Bronislaw Komorowski propuso el emplazamiento de una base permanente del bloque en el territorio polaco.

    Moscú reiteró también su rechazo a la existencia de una batería de misiles Patriot a apenas 60 kilómetros del enclave ruso de Kaliningrado, aunque reconoce que no supone una amenaza para su seguridad.

    Según expertos, la desconfianza encubierta de la OTAN ha contagiado a Rusia que ya se prepara medidas para responder a todas las propuestas “de paz y guerra” de sus aliados atlánticos.

    En su mensaje anual al parlamento el presidente ruso Dmitri Medvédev tras confirmar la estrategia de modernización de las Fuerzas Armadas propuso crear un mando unificado para las tropas de defensa antiaérea con las tropas espaciales responsables del sistema de alerta temprana a ataques con misiles.

    Además, el líder ruso advirtió que si Rusia no logra un acuerdo con la OTAN sobre el escudo antimisiles en Europa, al menos en el Viejo Continente comenzará una nueva carrera armamentista inevitable.

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