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    ¿Qué es Al-Kaeda? Mito y realidad (Parte II)

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    Abel Samir

    Abel Samir


    En el Islam el clan es todavía una institución muy arraigada y que les da fuerza a los individuos miembros. Pertenecer a un clan fuerte de muchos miembros les da poder y prestigio. Por esa razón todavía los matrimonios son arreglados. Desde niños ya se busca la unión de un clan con otro, como ocurría en la antigüedad en Europa, incluso durante el modo de producción feudal. Los reyes casaban a sus hijos con los de los reyes vecinos para formar un futuro reino o una unión que le diese garantías de poder a futuro. Eso ya no existe en el mundo occidental, pero en ese mundo eso es algo que sigue vigente y que la gran mayoría de los padres defienden y apoyan. Esas ideas no son sólo de los fundamentalistas. Vemos hoy que en Jordania todavía ocurren asesinatos invocando razones de faltar al honor, es decir, que una muchacha se case sin el consentimiento no sólo de los padres, también del clan familiar.
    La intervención soviética en Afganistán en 1979 creó un sentimiento antisoviético en el mundo musulmán, sobre todo en la juventud religiosa. Miles de jóvenes de todo el mundo islámico marcharon a Afganistán para participar en la lucha contra los soviéticos. En ese mismo año sucedió la revuelta de la Meca contra la monarquía saudí acusada de haber adoptado costumbres relajadas y haberse aficiona-do a hábitos propios de los impúdicos occidentales. Muchos de estos príncipes viajaban de vacaciones a Europa a tirar el dinero a montones en casinos, prostitutas elegantes, y otras diversiones, mientras su pueblo pasaba necesidades. Osama bin Laden, un joven recién egresado de la universidad también se alistó. Probablemente llegaban primero a Pakistán, ya que el gobierno de ese país apoyaba la lucha contra los soviéticos. Todavía no existía el movimiento talibán. Que bin Laden haya sido un miembro de la CIA o a su servicio, son sólo especulaciones lanzadas para desprestigiar al hombre. USA, al igual que Arabia Saudita, aportó medios económicos, además apoyo logístico y de inteligencia a los muyahedines que pertenecían a diferentes grupos, conforme a la estructura típica de clanes, sobre todo a aquellos que eran de la zona pashtuna. Los uzbecos, los tajicos y otras etnias de la zona norte estaban más influenciados por la URSS, ya que los países vecinos de Afganistán, ubicados al norte, eran de esas etnias y todavía formaban parte de la unión. La participación de bin Laden en esa primera época fue la de un guerrillero más.

    El fundamentalismo chiíta de Irán estaba en contradicción con el fundamentalismo sunita al cual pertenece bin Laden. Lo mismo los de la zona norte. Los chiítas constituyen una minoría en Afganistán. De manera que es absurdo presentar a los iraníes aliándose con los af-ganos. También absurdo es lo que plantean algunos articulistas, en el sentido que USA temiera que Irán suplantase a los fundamentalistas afganos. Algo imposible que pudiese ocurrir en aquella época y me-nos ahora.
    A partir de 1980, Osama Bin Laden, entrenado posiblemente en Pakistán o por guerrilleros que habían sido entrenados allí, se transformó en un agitador y en un organizador, probablemente posea cierto carisma, de otra manera sería difícil de entender que tenga tantos seguidores dispuestos a dar la vida por él. Posteriormente, alrededor de 1983 se estableció en Pakistán, en la ciudad de Peshawar y allí estableció una oficina de reclutamiento no sólo para pakistaníes, sino también para todo musulmán que quisiera empuñar un arma. Financió el traslado de hombres y armas de esa zona a la zona de operaciones en Afganistán. Se hacía por tierra aprovechando lo difícil que es el terreno y que no cualquiera puede ubicarse allí. Experiencia que aprovecharía más tarde contra los yanquis y sus aliados. A partir de 1986 Osama bin Laden deja esas actividades administrativas y organizativas y se integra a la lucha en la provincia de Nangarhar, cuya capital es Jalalabad, en el noreste de Afganistán, relativamente cerca a la frontera con Pakistán. En esa área operaba una guerrilla al man-do de Hekmatyar que era el líder del llamado Partido Islámico.
    El trabajo que realizó en Peshawar le sirvió para establecer rela-ciones y contactos con diferentes grupos y partidos islámicos que ya estaban enfrentados en sus países con los gobiernos llamados "laicos", es decir, prooccidentales, porque de laicos no tenían nada. En las montañas cercanas a Jalalabad, cerca de la frontera, los mu-yahedines excavaron túneles para resistir el bombardeo aéreo y así poder esconder también material logístico y combatientes. De esa forma la guerrilla se hizo invisible a la vista de los soviéticos. En tanto que las fuerzas afganas del gobierno "democrático" no llegaban a esas zonas, su área de acción se reducía las ciudades principales y un cierto radio de acción relativamente pequeño alrededor de estas.
    En 1988 surgió Al-Kaeda (La Base). Surgió no como una orga-nización más, sino como una escuela de formación de combatientes islámicos. Eran los modernos mamelucos, siguiendo la tradición de aquellos valerosos combatientes selectos de la época de las cruza-das. Se les impregnaba del Yijad (Guerra Santa) y del espíritu de sacrificio. La muerte debía ser bien recibida, porque así lo quería Alá. Era una hermandad, los combatientes eran hermanos, sin diferencias de ningún tipo, igualados ante los ojos de su dios. Allí, no existían las clases ni los privilegios. Se compartía tanto la alegría como el dolor. Este espíritu soldaba a la gente, la pasión por redimirse ante los ojos del creador era todo. Creer y morir para vivir en el más allá con muchas doncellas y gozar de todo. Por algo la gran mayoría, por no decir casi todos, era gente que, o pertenecían a la clase trabajadora o a la clase media intelectual. Osama bin Laden era una excepción. Por eso la gran admiración y el respeto que sentían por él sus hermanos.
    Al-Kaeda nunca tuvo la estructura típica de las organizaciones y partidos revolucionarios como fue el bolchevique, el chino, el cubano, o cualquier otro, sea marxista o no. Algunos, los que sobresalían por sus condiciones, por su valentía y por otras razones pasaron a integrar una especie de consejo alrededor de bin Laden. La mayoría cumplía un período de entrenamiento y lucha, para irse a su país de origen o a otro país a llevar la idea, para agitar la Yijad. Se transformarían en los Yijadistas. Algún tipo de contacto tendrían que dejar por si alguna vez se les necesitaba y por si ellos necesitaban ayuda financiera. Eran como las aves: vivían con sus progenitores hasta que pudiesen volar, después su tarea era reproducir la idea e iniciar la lucha en otras tierras, en otros montes o en otras ciudades. Eran libres en todo caso. El compromiso no era con bin Laden, era con su propio yo, con su espíritu. Eso convertía a Al-Kaeda en una organización dispersa, fluida, ubicua (esta allí, pero no está), cada parte independiente, que puede funcionar por sí sola, sin importar que más allá, un grupo hermano sea abatido, muchos tendrían que morir, pero vendrían otros. Esta es la filosofía de la organización. Inútilmente se buscará la estructura. Es como un árbol con cientos de ramas que nacen de un tronco y que de sus frutos nacerán otros árboles y otras ramas y otros frutos, y así hacia el futuro. Al-Kaeda es una red con múltiples nudos donde se establecen contactos cuando se requieren.
    Por esa razón no es bin Laden el que establece un atentado o una acción determinada. No esta dentro de sus atribuciones ni de sus posibilidades. Como decían los talibanes al requerimiento de USA para que le entregasen a bin Laden: "No tiene fax, no tiene teléfono, ni radio, no puede contactarse con esos grupos lejanos". No mentían, decían algo que a los norteamericanos les sonaba a una burda mentira. Los talibanes sabían que detrás de los atentados contra los yanquis habían organizaciones hermanas, pero no bajo la orden directa de bin Laden.
    El cerebro del atentado del Trade Center en 1993, durante el gobierno de Bill Clinton, fue Ramsi Yousef, un desconocido para Osa-ma bin Laden. No hay prueba alguna de que hayan tenido alguna forma de contacto. Por esa razón, a los presos en Guantánamo no se les han formulado cargos que se relacionen con ese atentado. De manera que Al-Kaeda no estaba involucrada. Recién después de 1998 le tratan de achacar a Al-Kaeda los atentados contra embajadas norteamericanas en Kenia y Tanzania. Como si Al-Kaeda fuese la única organización terrorista islámica que busca vengar al mundo musulmán de los abusos cometidos por USA y sus acólitos contra los intereses musulmanes y contra el pueblo palestino en particular.
    El atentado contra el World Center de New York el 11 de septiembre fue realizado por un grupo pequeño de árabes Yijadistas que se habían preparado desde mucho tiempo para ese terrible atentado. Eran individuos inteligentes, con conocimientos suficientes para volar unos aviones modernos y dispuestos desde el comienzo a ofrecer sus vidas. ¿Dirigía este grupo bin Laden? Osama bin Laden nunca ha reconocido que él hubiera organizado el atentado. No es necesario que bin Laden esté manejando los hilos de todo lo que acontece en el mundo como parte de la yijad. Es difícil de entender para quienes han participado en organizaciones rígidas, con jefaturas inamovibles y con estructuras intermedias que recuerda la estructura estatal de cual-quier país. Además, es muy difícil para los occidentales, se declaren ateos o creyentes, entender la filosofía que existe en el yijadista. Tanto es así que, una serie de escritores y articulistas de toda clase, lanzan teorías absurdas sobre estos atentados, teorías basadas en la incapacidad de meterse en la ideología de esos modernos mamelucos. Creen que los miembros de la CIA serían capaces de ofrendar sus vidas en aras del capitalismo, como lo hacen los yijadistas en aras de su religión. En esa diferencia reside la fuerza de Al-Kaeda.
    Es muy interesante entender las palabras emitidas por uno de los hombres más cercanos a bin Laden, Aiman Al-Zawahri. Este hombre entre otras cosas, con respecto al 11 de septiembre dijo:
    "Los Estados Unidos de Norteamérica han sido atacados por Alá Todopoderoso en uno de sus órganos vitales, y sus edificios más grandes han sido destruidos. ¡Por la gracia y gratitud de Alá! El horror se ha vertido sobre los Estados Unidos desde el norte hasta el sur, desde el este hasta el oeste, y gracias a Alá están ahora padeciendo los Estados Unidos sólo una muestra de lo que nosotros hemos pade-cido. Nuestra nación islámica ha estado sufriendo lo mismo durante más de 80 años (una alusión a Palestina), de humillación y desgracia: sus hijos han sido asesinados, su sangre ha sido derramada, y sus lugares santos han sido profanados (otra alusión a Palestina, a la mezquita de Jerusalén)." Las palabras de Al-Zawahri se pueden inter-pretar de varias formas, pero no son ninguna prueba de que bin La-den haya planificado u ordenado ese ataque.
    Para terminar, quisiera formular lo siguiente sobre bin Laden: el camino que tomó, que no fue fácil recorrerlo, sobre todo para un hombre de su posición económica y social, se debió, más que nada, a Palestina.

    http://www.argenpress.info/2008/11/qu-es-al-kaeda-mito-y-realidad.html
    LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDIRÁ OBLIGATORIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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