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    Fidel Castro, líder histórico de la Revolución cubana

    Puros explosivos y trajes envenenados: los fallidos intentos de asesinar a Fidel

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    Un puro explosivo, un traje envenenado y un caracol-bomba. La profunda enemistad que sentían los líderes estadounidenses hacia el revolucionario cubano tomó múltiples formas en cientos de planes para asesinarlo.

    Según Fabián Escalante, oficial cubano a cargo de la seguridad de Fidel Castro durante la mayor parte de su mandato, el líder revolucionario sobrevivió a más de 600 intentos de asesinato. Aunque hoy día es difícil probar la existencia de cada uno de estos planes de "eliminación física" atribuidos a sus enemigos, muchos de ellos sí que han sido revelados y ampliamente detallados por antiguos conspiradores, agentes o políticos estadounidenses.

    Mujer Fatal

    Marita Lorenz es una de las tantas mujeres a las que se les atribuye una relación romántica con el Comandante de la Revolución. Numerosos documentos publicados, incluyendo las propias memorias de la dama, revelan cómo a principios de los años 60 fue reclutada por la CIA y enviada a La Habana con la misión de envenenar al nuevo líder de la república isleña. Pero, las píldoras de veneno que llevaba escondidas en un tarro de crema facial se disolvieron en el cosmético. Según Lorenz, Castro de alguna manera descubrió su plan y le ofreció su propia pistola para que terminara con su misión. "No puedo hacerlo, Fidel", le respondió ella. Hasta hoy, Marita Lorenz dice sentir profundos sentimientos por Fidel.

    Marita Lorenz se dirige a Fidel Castro a bordo del crucero MS Berlin, 1959
    © AP Photo /
    Marita Lorenz se dirige a Fidel Castro a bordo del crucero MS Berlin, 1959

    Batido envenenado

    Cuenta Fabián Escalante que el intento de asesinar a Castro que más cerca estuvo de su meta tuvo lugar en 1963. Uno de los meseros del hotel Hilton de la Habana —actual Habana Libre, lugar que entonces servía de sede temporal del gobierno revolucionario— debía envenenar el batido favorito del líder revolucionario. El plan fracasó cuando la píldora que contenía el veneno quedó pegada a las paredes del congelador. Cuando el 'camarero-asesino' trató de despegarla, la cápsula se rompió derramando su veneno.

    Traje envenenado

    En 1975, el comité de Inteligencia del Senado afirmó tener "pruebas concretas" de un plan para obsequiarle a Fidel un traje de inmersión infectado con esporas y bacterias que deberían causarle una infección en la piel (o tal vez algo peor). El plan involucraba al abogado James B. Donovan, quien negociaba con el líder revolucionario la liberación de los prisioneros estadounidenses capturados por las fuerzas isleñas durante el desembarco en Bahía de Cochinos, conocido también como invasión mercenaria de Playa Girón. El plan no se concretó, ya que en el último momento Donovan, por iniciativa propia, le regaló a Castro un traje diferente.

    Concha explosiva

    Sabiendo la pasión de Fidel Castro por el buceo, la CIA hizo planes para plantar de antemano un artefacto explosivo dentro de una preciosa concha de caracol colocada en el lecho marino en uno de los lugares donde Castro solía bucear. El artefacto debería explotar tan pronto el líder revolucionario se acercase. La Agencia de Inteligencia descartó el plan porque no encontraron viable colocar el explosivo en el lugar indicado.

    Cigarro explosivo

    No se trata de un barato truco de cine. Este puro habría sido embalado con suficiente material explosivo para volar la cabeza de cualquier persona. En 1967, el Saturday Evening Post informaba que un oficial de policía de la ciudad de Nueva York había hecho la propuesta de colocar este tipo de explosivo en el estuche de cigarros del comandante, durante su visita a la sede de las Naciones Unidas en septiembre de 1960.

    Cigarro envenenado

    Al parecer, la idea del puro explosivo fue abandonada por lo evidente que se hacía. Pero la oportunidad que daba la visita de Fidel a Nueva York no podía desperdiciarse. En los laboratorios de la CIA se preparó una caja entera de 50 puros con toxina botulínica, un veneno tan fuerte que le produciría la muerte tan solo con ponerlos en la boca. El funcionario encargado de la operación guardó uno de estos y la investigación del Senado años después encontró que el veneno aún conservaba el 94% de su efectividad original.

    Bolígrafo con aguja hipodérmica

    En la década de 1960, la CIA contactó a un alto funcionario cubano cercano a Fidel para que le regalara un bolígrafo en el que habían insertado una aguja hipodérmica tan fina que Fidel no podría siquiera darse cuenta del pinchazo. El mecanismo se accionaría en el momento en que el Comandante fuera a utilizar la pluma. Al parecer, el funcionario cubano también desistió.

     

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