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    Expertos tachan de ‘políticos' acuerdos petroleros entre Caracas y Minsk

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    Los recientes acuerdos petroleros entre Caracas y Minsk tienen un carácter exclusivamente político y nunca serán rentables a menos que las partes decidan usar esquemas de trueque.

    Moscú, 17 de marzo, RIA Novosti. Los recientes acuerdos petroleros entre Caracas y Minsk tienen un carácter exclusivamente político y nunca serán rentables a menos que las partes decidan usar esquemas de trueque, opinan los expertos consultados hoy por el diario ruso Vremya Novostei.

    Venezuela planea enviar a Bielorrusia 80.000 barriles diarios del crudo que, una vez procesado en refinerías locales, se venderá en el mercado europeo, según el anuncio hecho durante la visita del presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, a Caracas. Asimismo, las partes van a incrementar de 15 a 29 mil barriles diarios la producción de su empresa conjunta, Petrolera BeloVenezolana.

    La prensa resalta que Lukashenko se desplazó a Venezuela cuando el primer ministro ruso, Vladímir Putin, llegó a Minsk para asistir a una reunión del Consejo de Ministros del Estado de Unión conformado por Bielorrusia y Rusia.

    Vladímir Feiguin, director del Instituto ruso de Energía y Finanzas, atribuye los acuerdos petroleros entre Caracas y Minsk a las "cuestiones de autonomía y diversificación del suministro, cualquier cosa menos la conveniencia económica".

    La importación del crudo venezolano a Bielorrusia será ineficaz en plano logístico, habida cuenta de que Bielorrusia no tiene puertos marítimos dónde descargarlo ni depósitos suficientes para almacenarlo. Si el producto se descarga en un puerto polaco o lituano y se transporta a Bielorrusia por ferrocarril, las pérdidas financieras pueden ascender a un 30%, advierte Dmitri Alexándrov, analista de la gestora Univer. Otro problema consiste en que, tecnológicamente, las refinerías bielorrusas no están adaptadas para procesar el crudo pesado y con alto contenido de azufre, como es el caso del venezolano.

    La posible solución, a juicio de Feiguin, es realizar transacciones de trueque y trabajar con "flujos contratados", tal y como hicieron en su día la Unión Soviética y Cuba. Minsk seguiría comprando el petróleo a sus proveedores tradicionales pero tendría derecho a comercializar ciertas cantidades del crudo venezolano en los mercados de venta que son habituales para este producto. Semejante esquema, desde luego, reduciría a cero el sentido político de la diversificación.

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