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    Putin tendrá fuertes herramientas para influir sobre el Kremlin. Vedomosti

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    El hecho de que Vladímir Putin ha aceptado el cargo de presidente del partido Rusia Unida equivale a la decisión de quedarse a pesar de que se va. La fuerza de la vertical presidencial se sustenta en los acuerdos tácitos entre los jugadores clave pero Putin, como primer ministro y líder del partido gobernante, podrá exigir que al Gobierno se le devuelvan sus poderes legítimos.

     

    Es obvio que el primer ministro Putin tendrá mayor peso en el tándem que va a formar con el presidente Medvédev. Rusia Unida podrá bloquear la adopción de proyectos presidenciales en el Parlamento federal e impedir, a través de las asambleas regionales que controla, que los funcionarios del equipo de Medvédev  sean nombrados gobernadores. Con 315 escaños en la Cámara baja, Rusia Unida será capaz de superar el veto del presidente y aprobar cualquier ley redactada por el partido y el Gobierno de Putin.

    Serán mucho más escasas las herramientas en poder de Medvédev para influir en el Gobierno y en el primer ministro. Si el presidente resolviera de repente sustituir al jefe del Gabinete, la Duma actual rechazaría cualquier candidatura alternativa.

    Con todo, el presidente entrante está preparado para el creciente protagonismo del primer ministro y del Parlamento. "Podemos dar un paso práctico para revelar en mayor grado el potencial político que tienen, de acuerdo con la Constitución de Rusia,  el Gobierno y la Asamblea Federal (Parlamento)", señaló Medvédev en el reciente congreso de Rusia Unida.

    Lo anterior podría significar la gradual transición de Rusia del modelo de república presidencialista al de república presidencial-parlamentaria. Será necesario precisar las atribuciones del Gabinete, así como definir las prerrogativas de la Administración Presidencial que no se especifican hoy en normativas legales y pueden extenderse hasta el infinito.

    Por ahora, la redistribución de poderes en Rusia se lleva a cabo al estilo bizantino, al margen del campo legal y de la luz pública. El grado en que se vayan debilitando las atribuciones presidenciales, así como su devolución a Dmitri Medvédev tras un período de transición, dependerán de los acuerdos informales. Éstos definirán (o han definido ya) hasta qué punto el Kremlin mantendrá en materia política y de personal las prerrogativas equiparables a las de la antigua cúpula comunista de la URSS, y si el nuevo presidente podrá poner en los puestos clave de su Administración a la gente que le es leal. En función de que sean elaboradas en Rusia la Ley sobre el Presidente y la Ley sobre la Administración Presidencial, veremos si el régimen está dispuesto a convertir la redistribución de poderes en un procedimiento transparente y claro para la sociedad.

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