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    China castigó a la industria de defensa rusa. Nezavisimaya Gazeta

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    Rusia permanece en el segundo lugar, después de EEUU, en la lista de los principales exportadores de armamento convencional pero sus posiciones en esta materia se vieron notablemente afectadas en 2006-2007,  período en que China redujo en el 62% la importación del material bélico, escribe el jueves Nezavisimaya Gazeta citando un informe elaborado por el Instituto de Investigaciones para la Paz con sede en Estocolmo (SIPRI).

     

    El tráfico internacional de armas convencionales disminuyó en el 8% en 2006-2007 pero el recorte refleja un cambio coyuntural de poca importancia, dado que el mercado había experimentado un continuo crecimiento a lo largo de los seis años anteriores, señaló Mark Bromley, uno de los expertos del SIPRI.

     La cifra más espectacular en este informe, que se dará a conocer oficialmente el próximo lunes, es la bajada del 62% en las ventas del armamento a China, en 2006-2007. En 2006, este país adquirió en Rusia una cantidad récord de armas - entre ellas, helicópteros, radares, motores de aviones, misiles y submarinos de la clase Kilo - de manera que al año siguiente se registró un descenso, explicó el Dr. Paul Holtom, otro representante del SIPRI. También influyó en ello un recorte considerable del número de aviones ensamblados en China bajo licencia rusa.

    China lanzó un programa del rearme en la década del 90, recordó Holtom. Rusia se convirtió en la proveedora casi exclusiva para el Ejército chino debido al embargo impuesto por la Unión Europea, EEUU y otros exportadores de armamento. Ahora bien, el futuro de esta cooperación preocupa actualmente tanto a Moscú como a Pekín. La parte china está descontenta con las dilaciones que se producen en el suministro del material bélico, por ejemplo, los aviones de transporte, mientras que Rusia teme que los chinos acaben copiando sus tecnologías militares. El avión chino J11B, por ejemplo, es muy similar al modelo Su-27 que Rusia vendió en su momento al país vecino.

    "El mercado chino se va contrayendo", constató Holtom a la pregunta de si Rusia pierde las ventas en este país. "Subsiste la demanda en algunos sectores pero ciertos sistemas pueden producirse localmente. La gran interrogante es si será levantado el embargo, porque ello afectará al acceso de Rusia al mercado chino. Francia ha insistido en más de una ocasión en el levantamiento del embargo", dijo Holtom.

    Representantes de Rosoboronexport, entidad pública que controla las ventas del armamento ruso en el mercado internacional, afirman tener una cartera de pedidos por valor de 25 mil millones de dólares. La exportación incrementó de tres mil millones de dólares en 2000 a 6,2 mil millones en 2007. Las cifras podrían ser mayores, si la industria rusa de defensa fuese capaz de cumplir todos los pedidos a pesar de que muchas empresas tienen capacidades ociosas. Las causas son obvias: muchas máquinas están obsoletas, faltan inversiones y personal cualificado, hay necesidad de buscar a nuevos proveedores. Todas estas circunstancias sí pueden bajar o desacelerar la exportación de armas desde Rusia.

    "No dudo de que la exportación irá disminuyendo", dijo Alexander Jramchigin, experto del Instituto ruso de análisis político y militar. "La base de ventas se está agotando. Aún vendemos las armas del período soviético. Ya podemos dar por perdida a China. India avanza en la misma dirección. El volumen de ventas sigue creciendo gracias a Venezuela e Irán que simplemente no pueden comprar armamento en otras partes. Pronto acabaremos vendiendo nuestros equipos bélicos a los países del África tropical".

    Los pronósticos de este tipo se escuchan por lo menos desde hace diez años pero Rusia exporta cada vez más armas a un número creciente de países, entre ellos, Venezuela, Indonesia, Malasia, Argelia y Vietnam. Y hay demanda estable en el segmento de precios medianos, o sea, de armas de tercera y cuarta generación que seguirán en dotación de todos los países del mundo hasta mediados del siglo XXI por lo menos.

    Lo anterior no significa la ausencia de problemas en esta materia. Tradicionalmente, Rusia queda a la zaga de otros proveedores en lo concerniente a los equipos electrónicos de a bordo, medios de transmisión y componentes óptico-electrónicos. Esta situación explica que a veces se instalen equipos de producción francesa o israelí en aviones, buques y carros de combate hechos en Rusia. Entretanto, se trata de renglones que van cobrando creciente peso en la estructura del coste total.

    Otro punto flojo son los servicios de posventa, reparación, suministro de repuestos y modernización. Es un mercado que maneja sumas considerables porque los clientes prefieren hoy adquirir el ciclo completo, incluido el reciclaje.

    El factor más relevante que incide en las ventas es la política. Junto con las armas, se proporcionan ciertas garantías de seguridad y se redistribuyen algunas zonas de influencia. También son importantes diversos esquemas de compensación y pago, trueque incluido, o reinversión en la economía del país comprador. Cuanto más fuerte es un Estado, más candidatos hay para adquirir sus armamentos junto con la amistad. Y Rusia ha ganado mucho peso últimamente.

     

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