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    Tres argentinos recorren las plazas de Suramérica con el teatro en la maleta

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    TeleSUR 26/03/08

    La gira, que partió de Argentina, ha ido bordeando el océano Pacífico visitando poblaciones de Chile y Perú. El grupo está próximo a cruzar la frontera con Ecuador.

    "El 7 de enero comenzó nuestro viaje. Un viaje por Latinoamérica, por su teatro, sus expresiones callejeras, y desde allí por su gente, sus conflictos, sus dichas, sus trances, sus revoluciones. América Latina se mueve, ruge, tiembla, respira, intenta otra vez liberarse, y allí vamos nosotros, para estar, para ser".

    Así comienza la bitácora digital que lleva el actor argentino Damián Tagarelli, un "teatrero" quien junto a otros dos colegas, un carro y no más respaldo que su determinación, decidió emprender una gira por Suramérica para llevar a las plazas y espacios público de los pueblos pequeños -"mientras más chicos mejor"- su arte.

    La gira, que partió de Argentina, ha ido bordeando el océano Pacífico visitando poblaciones de Chile y Perú. El trío de actores se encuentra próximo a cruzar la frontera con Ecuador y luego visitará Colombia y Venezuela. En este último país espera pasar al menos tres meses "para recorrer la revolución y hacer nuestro pequeño aporte", sostuvo Tagarelli.

    Estos tres argentinos, nacidos en Mendoza, aún no han previsto la forma de retornar al Cono Sur una vez culmine el periplo.

    "No hace mucho que hacemos esto. En nuestra breve experiencia vimos que el teatro callejero de payasos tiene una vinculación más profunda y genuina con los pueblos pequeños, que lo valoriza mas allá del sentido mercantilista y evasivo que se le da en casi todas las grandes ciudades donde se concentra este tipo de expresiones. Quizás sea porque en los pueblos aun hay resabios de identidad", comentó Tagarelli vía electrónica desde Perú, respecto al espíritu de su gira.

    A juicio de este actor, América Latina está dando pasos importantes para su liberación y contra el imperialismo, y en parte el recorrido tiene como objetivo ver los cambios en vivo y directo.

    "No podíamos estar la margen. Queríamos recorrer ese despertar de punta a punta, aportando un sonido más al grito de libertad. Por eso estamos girando", apuntó.

    Tagarelli está escribiendo sus experiencias de este viaje en un diario electrónico que está disponible para los internautas en  la revista digital "La vorágine (http://www.revistavoragine.com.ar/). Además, el trío de actores está registrando en video todas sus vivencias durante la gira.

    Sin financistas ni promotores, el viaje se sustenta con los aportes que el público hace a los artistas "a la gorra". "Con el dinero con que el pueblo ha valorizado a los payasos pagamos la comida y la gasolina".

    "Somos una especie en extinción: además de ser payasos, somos un grupo independiente, dos cosas que ya no se ven pero que de a poco están volviendo a resurgir. Nuestro andar es popular, no pedimos plata a nadie y no deseamos hacerlo, no viajamos en avión, no viajamos por circuitos festivaleros, no nos interesa viajar como lo hacen la mayoría de los elencos de teatro callejero que se concentran en las ciudades o se van a Europa a hacer dinero. Nuestro viaje se puede decir que lo va solventando la gente", explicó.

    "Preferimos hacer esto pues nos da más libertad y permite conectarnos aún con más fuerza y significado con los pueblos, también marginales, sufridos, poderosos", dijo el actor.

    En ese sentido, Tagarelli calificó a su arte callejero como "eminentemente marginal", en primer lugar porque no apela al marketing típico de los productos artísticos y también porque, contrario a los grandes grupos de teatro, sus presentaciones son en las plazas públicas y en los espacios abiertos de las ciudades.

    "Esta marginalidad posee el enorme valor de ser un elemento de resistencia cultural, y al llevarla por las pequeñas comunidades de nuestra gran patria latinoamericana, significa poder contribuir a la lucha por la libertad, identidad y expresión de nuestros pueblos, también marginales, y por ello contraculturales", aseveró.

    En cuanto a las experiencias más trascendentales que le ha dejado la gira, Tagarelli comentó: "Nos han marcado mucho las múltiples situaciones de valorización que la gente ha hecho del teatro. El cariño, el saludar y felicitar con sinceridad a un payaso te estremece".

    También dijo que le ha impresionado el control que en algunos lugares hay sobre los sitios públicos, impidiendo la presentación de actos culturales "bajo leyes sin fundamento y poco claras".

    "La gente hace frente a tal absurdo, poniendo de manifiesto tres cosas: que la plaza es del pueblo, que no va a tolerar ese tipo de represión y que valoran el teatro callejero, a tal punto de ponerse en contra de la 'autoridad'", aseveró.

    Esta actor no está seguro de que el pueblo cambie luego de la visita del trío de payasos, sin embargo, asegura que en al menos en el momento de la función todo cambia.

    "La gente se ha encontrado, la plaza se ha transformado, la risa ha reavivado los corazones, la gente se ha identificado, la marginalidad se ha hecho carne, se ha demostrado que puede pasar otra cosa en las plazas, que la televisión no lo es todo, que los cánones aculturizadores no son la única opción", señaló.

    "En algunos lugares no pasa nada y en otros algo queda. Creo que ese algo plantea una necesidad, descubre un conflicto, reaviva algo. Y luego sí creo que el payaso desaparece, pero todo se encadena", destacó, opinando que si más actores se dedicaran a hacer cosas como esta, la llama permanecería más tiempo encendida en el corazón de los espectadores.

    "A pesar de ello, nos queda la satisfacción de ser un grano de arena frente a la decadencia y el enemigo, y no aceite de su maquinaria destructiva", concluyó.

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