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    Tiburón peregrino es feroz, pero no carnicero

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    La Habana, PL, para RIA Novosti. Por Roberto Correa Wilson*.- Es una de las criaturas más impresionantes del planeta, y sin embargo, se sabe poco de él: el tiburón peregrino -Cetorhinus maximus-, el segundo pez mayor del mundo, detrás del tiburón ballena, pesa tanto como dos elefantes, aproximadamente cuatro mil kilogramos, y mide hasta 13 metros de largo.

    Pese a su extraordinaria talla, se alimenta de algo tan diminuto como el plancton; para conseguirlo, abre su enorme boca y, como si fuera un aspirador, absorbe todo el que puede. Esto es así porque a pesar de su aspecto feroz no es carnicero, aunque puede ser peligroso si se le ataca, sobre todo con un arpón.

     

    Por eso, porque no necesita morder, sus dientes son pequeños -de cinco a seis milímetros de largo- y numerosos. Mientras nada bajo la superficie, su boca es capaz de filtrar el contenido de una piscina olímpica en una hora y en el estómago puede albergar hasta media tonelada de alimento.

     

    De las 376 especies conocidas de tiburones, sólo entre 12 y 13 son muy peligrosas. El tiburón peregrino es un pez esquivo; durante años se le ha pescado en las aguas litorales donde abunda: Irlanda, Noruega, Senegal, Suráfrica, Florida y California (Estados Unidos), Japón, Ecuador, China, Perú, Australia y Nueva Zelanda.

     

    Con el fin de conseguir aceite de su hígado, aletas para la sopa -muy famosa en Asia- e, incluso carne, desde el siglo XVI se le ha explotado comercialmente y llevado al borde de la extinción.

     

    Para evitar su desaparición de los océanos, desde 1990 está clasificada como especie protegida, incluida en CITES (Convenio Internacional sobre Comercio de Especies Protegidas), para resguardarle mejor.

     

    Según estimados, cada año se apresan unos cinco mil ejemplares. Atrapados en las redes, algunos peregrinos igualmente mueren por accidente: son víctimas de las artes de pesca.

     

    MODO DE VIDA

     

    También existen instituciones internacionales cuya principal misión es la de evitar su extinción. Para los especialistas, biólogos y otros científicos, resulta difícil conocer el modo de vida del peregrino.

     

    Mediante unas identificaciones de color naranja, con las cuales marcan a los escualos, esos expertos han demostrado que los peregrinos regresan a la isla de Man, al norte de Irlanda, cada año en la misma fecha para alimentarse.

     

    Otro de los contratiempos es que sólo se consigue observarle durante el verano y constituye un misterio dónde pasa el resto del año.

     

    Si bien en verano se les ve con facilidad, aún no se sabe adónde se dirigen en invierno. Cuando la aleta aparece en el horizonte, denuncia el fin de la emigración, que dura toda la etapa invernal.

     

    "Seguimos sin conocer qué camino toma en invierno", afirman los expertos de la Basking Shark Society, una entidad irlandesa creada para estudiar el tiburón peregrino. Hay varias propuestas: que permanece en aguas profundas en el norte de África, que se mueve fuera de la costa, o ¿quién sabe?

     

    Este pez esquivo se sumerge en aguas profundas y no hay técnicas que logren saber dónde ha ido. Los instrumentos usados para perseguirlo -transmisores incrustados en su cuerpo, los cuales registran y transmiten los datos de su posición cada vez que asciende a la superficie- son insuficientes en cuanto se sumergen en las profundidades pues las ondas de radio empleadas cuando nada en la superficie no viajan bajo el agua.

     

    Sólo se puede seguir su rastro utilizando los satélites y las técnicas subacuáticas. Una de estas consiste en poner al tiburón una tarjera acuática que emite un pitido. Con ello se consigue escuchar la posición, la profundidad y la velocidad alcanzada por el animal.

     

    Los investigadores se empeñan en desentrañar todos los hábitos de vida de esta especie que continúan como una incógnita, tales como el apareamiento, el nacimiento de la prole, y, aún más, los misteriosos derroteros invernales.

     

    *Colaborador de Prensa Latina.

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