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    Muere en circunstancias poco claras un periodista que investigaba la venta de armas rusas al Medio Oriente. Kommersant

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    La Justicia rusa abrió una investigación penal, por supuesto delito de instigación al suicidio, en relación con la muerte misteriosa del periodista Iván Safronov, un coronel en retiro, de 51 años, quien escribía sobre temas militares para el diario Kommersant.

     

    Según los datos oficiales, Safronov había caído desde la ventana del quinto piso de su edificio. Los familiares, colegas y vecinos del fallecido aseguran que él no tenía motivos algunos para suicidarse.

    Últimamente, Safronov pretendía comprobar cierta información sobre futuras entregas de armamento ruso a los países del Medio Oriente. Según él mismo participó a varios colegas, se trataba de la posible venta de cazas Sukhoi-30 a Siria y misiles de defensa antiaérea S-300V a Irán. La venta, supuestamente, iba a realizarse a través de Bielorrusia para que Occidente no pudiera acusar a Moscú de que está armando a los regímenes marginales. A mediados de febrero, Safronov llamó a la Redacción desde Abu Dhabi, donde en aquellas fechas se celebraba la feria militar IDEX 2007 con amplia presencia de ejecutivos del sector de defensa, y dijo haber recibido las confirmaciones necesarias.

    De vuelta en Moscú, el periodista participó a sus compañeros de trabajo que Rusia y Siria habían firmado también otros contratos, para la venta de cazas MiG-29, misiles tácticos Iskander-E y sistemas de misiles antiaéreos Pantsir-S1. Aquel día, Safronov avisó a la Redacción que pronto volvería a llamar para dictarles un artículo sobre la venta de armas vía Bielorrusia. Algo que nunca hizo ya.

    Algún tiempo atrás, Safronov había afirmado a sus colegas que por ahora se abstendría de escribir sobre la eventual venta de misiles Iskander a Siria. Si el asunto trascendía a la prensa, según él, habría un escándalo internacional de gran envergadura, y el servicio de seguridad ruso, FSB, terminaría por llevarle al juicio por revelar un secreto de Estado. Es algo que se había intentado en varias ocasiones sin que la cosa llegara a la presentación de cargos formales contra el periodista. En aquella conversación, Safronov dijo haber recibido senda advertencia aunque rehusó especificar, sin embargo, quién le había avisado sobre posibles problemas.

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