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    HA MUERTO EX JEFE DEL SERVICIO DE INTELIGENCIA DE LA RDA

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    Borís Kaimakov, RIA Novosti.

    Borís Kaimakov, RIA Novosti. Su padre habría tenido que llegar a ser rabino en una pequeña ciudad alemana pero se hizo famoso dramaturgo antifascista. "Profesor Mamlok" es la mejor obra de Friedrich Wolf que fue escenificada en muchos teatros europeos y llevada a la pantalla en la Unión Soviética.

     

    El hijo menor de Friedrich, Mischa, quien había crecido en la Unión Soviética,  pudo haber llegado a lo que justamente era, a saber: jefe de uno de los servicios de inteligencia más exitosos del mundo, servicio de un país que no existe y que se llamaba RDA.

    Mischa Wolf murió en la madrugada del 9 de noviembre a la edad de 83 años. La prensa alemana comentó de forma muy respetuosa el fallecimiento de este hombre extraordinario. Los profesionales siempre merecen respeto aun cuando estos profesionales toda su vida eran enemigos. Por otra parte, depende. Es que Mischa Wolf no era enemigo del pueblo alemán, siendo enemigo del nazismo y de la revancha alemana. Esta ha sido la historia europea que dividió a Alemania en dos partes, cada una de las cuales tenía sus ideales y objetivos. Además, era uno de los amigos más fieles de Rusia, país que no sólo salvó la vida de toda la familia Wolf sino que salvó a Europa a costa de millones de vidas de sus ciudadanos.

    La historia alemana del siglo XX abunda en ejemplos de dramáticos destinos de su élite intelectual. El Premio Nobel Günther Grass se incorporó con entusiasmo a las tropas SS. La destacada directora de cine Leni Riefenstahl elogió el nazismo de tal manera que sus películas se consideran obras maestras del arte cinematográfico. Friedrich Wolf y su hijo Mischa se fueron a la otra acera, al campo de los antifascistas. De modo que ¿quién es ahora más apreciado por la historia europea? ¿O basta ya de de tirar piedras si ha llegado la hora de recogerlas...?

    La generación alemana de la posguerra ha rechazado a sus padres. Era justamente Günther Grass quien en sus obras ha hecho más que nadie para que se tome conciencia de una nueva identidad alemana. Pero Mischa Wolf no tuvo que pasar por este camino doloroso porque nunca se ha embarcado en este camino. Caminaban por vías distintas, pero al final de sus vidas sus caminos se cruzaron.

    La historia de Europa ha vuelto un capítulo, y ya no sólo los alemanes sino que todos los pueblos del Viejo Mundo necesitaban volver a obtener su identidad y sus valores. La proeza cívica del jefe del servicio de inteligencia de la RDA radica en ser el primero de entre los dirigentes del partido y del Estado de la línea avanzada del socialismo en la RDA en darse cuenta de que el atolladero era inevitable y a diferencia de los dirigentes ortodoxos de su país se puso a buscar salida a esta situación. Esta salida era única, y Mischa Wolf la encontró. El general Wolf dimitió del cargo de director del servicio nacional de inteligencia lo que hace parecer que este acto no tenía precedentes. Todo el país comprendió que la crisis afecta todo el sistema, que no se trata de divergencias personales con el jefe de Estado Erich Honecker o con el jefe de la Stasi, Erich Milke. Como militar verdadero, Wolf no pudo rebajarse al punto de dejarse llevar por sentimientos personales pero dio a conocer claramente que las reformas que Gorbachov había iniciado en la URSS debían servir de impulso para reformar la RDA. Cuando vio la luz pública su libro "Trío" donde el autor se mostró como excelente analista y enemigo evidente del régimen, Mischa Wolf se vio entre aquellos a quienes en la RDA sólo endilgan el sambenito de enemigo. La libertad espiritual siempre cuesta caro, especialmente si se la permite un ex dirigente...

    Luego llegó la reunificación de Alemania, y Mischa Wolf, igual que todos los funcionarios de la Stasi, comenzó a ser buscado como delincuente de Estado. Rusia otra vez le dio refugio. Pero al ex general le desesperaba el pensar que lo buscaban como criminal, y regresó a Alemania para defender su honor y dignidad. Este también fue un acto extraordinario. A Mischa Wolf, al hombre que era leyenda del servicio de inteligencia del adversario, lo procesaron, sentenciándolo a seis años de prisión. Quizás, la sentencia habría sido distinta pero Mischa Wolf defendía no sólo a sí mismo sino que la dignidad de la élite de su gremio. Todo parece indicar que era justamente el hecho de que en su discurso dijera que no se podía aplicar la fórmula de "alta traición" en las sentencias dictadas contra ex ciudadanos de la RDA que servían a su Patria, la que desempeñó un papel importante. El Tribunal Constitucional la estimó jurídicamente no correcta. Cientos de sus compañeros evitaron ser encarcelados.

    Uno de los últimos libros de Mischa Wolf se titula "Los amigos no mueren". Tiene razón en decirlo.   

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