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    CHINA HABRÍA TENIDO AHORA 400 MILLONES DE HABITANTES MÁS, SI NO FUERA POR PLANIFICACIÓN FAMILIAR

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    Pekín, 14 de agosto, RIA Novosti. La población de China habría crecido en 400 millones más en estas últimas dos décadas, si no fuera por la política de planificación familiar.

     

    ‘China viene implementando las medidas de planificación familiar desde finales de los años 70, y si no fuera por ellas, habría tenido hoy 1.700 millones de habitantes en lugar de 1.300 millones, ni habría conseguido los actuales niveles del desarrollo económico y social' - afirma Hao Linna, responsable de relaciones internacionales en el Comité chino para asuntos demográficos.

    Hacia finales de la década del 70, China registraba un promedio de 5,8 nacimientos por cada mujer; en la cualidad, son 1,8.

    A diferencia de lo que se cree, las autoridades no aplican un rasero único con respecto a todas las provincias del país que presentan condiciones muy dispares, y la famosa consigna de ‘una familia, un hijo' es válida solamente en relación con las grandes ciudades y las zonas relativamente desarrolladas.

    Las familias que tengan niña primogénita pueden permitirse un segundo hijo en 19 provincias chinas pero en las zonas periféricas o económicamente atrasadas se autoriza a las familias campesinas a tener dos hijos independientemente del sexo del primogénito. En el caso de las minorías étnicas, esa exención también es válida para las zonas urbanas; las familias campesinas en la Región Autónoma Uigur de Xinjiang pueden tener hasta tres hijos, y en las aldeas de Tibet no hay restricciones algunas.

    La política de planificación familiar ha generado en China varios problemas derivados, ante todo, el envejecimiento de la sociedad. Las personas mayores de 60 años representan actualmente la décima parte de la población; y la gente con más de 65 años, un 7%. En algunas regiones, como Shanghai, los ancianos llegan a representar entre un 17 y un 20 por 100, reconoce Hao Linna. De aquí, la necesidad de asignar colosales recursos económicos en materia de pensiones y sistema de previsión social cuyos frutos se extienden hoy a un 20% de la población como máximo.

    El segundo problema demográfico, que no está relacionado directamente con la política de planificación familiar, es el desequilibrio entre las hembras y los varones en la estructura de la población china. En China nacen 119 niños por cada 100 niñas, mientras que en los demás países esa relación es de 103-107 por cada 100. Según las estimaciones no oficiales, casi 25 millones de varones chinos tendrán dificultades a la hora de encontrarse una esposa en 2020.La ausencia de hijos varones en China se percibe tradicionalmente como una frustración, sobre todo, en las zonas rurales donde se requiere la mano de obra masculina. Son bastante frecuentes en el país los abortos selectivos, a pesar de que las autoridades han establecido multas severas y sanciones administrativas para frenar esa práctica.

    A los médicos se les prohíbe revelar a los futuros padres el sexo del feto pero se las arreglan para comunicarlo con gestos o señales secretas, por ejemplo, tosiendo en el caso de un varón o exhibiendo una sonrisa, si es una niña, cuenta Hao Linna. Resulta muy difícil por tanto comprobar una infracción.

    Y encima, la actitud hacia las niñas en una familia china es muy diferente a la que los padres tienen hacia un hijo varón. Tanto es así que la tasa de mortandad infantil en China registra niveles superiores entre las niñas. Una de las explicaciones es el trato negligente hacia la salud de las pobres criaturas: cuando una niña se pone enferma, los padres no se preocupan mucho por curarla pensando que, si muere, podrán concebir a otro niño. Es más complicado para una mujer encontrar empleo en China y ganarse la vida. Desde 2001, las autoridades van realizando una campaña de concienciación pública para transmitirle a la gente un mensaje sencillo: ‘Está bien tener una niña'.

    Paralelamente a la labor propagandística, se ofrecen algunos incentivos económicos, por ejemplo, un subsidio mensual de US$75 por persona a las familias campesinas formadas por hijos únicos y que tengan dos niñas.

    Otro desafío psicológico y social es la abundancia de personas que no tienen hermanos. En estas últimas tres décadas han nacido en China casi 100 millones de hijos únicos. Esa generación de solitarios ya se acerca al momento de contraer matrimonio y tener hijos propios, pero las relaciones dentro de una familia así con bien diferentes al modelo tradicional chino.

    Hao Linna muestra bastante escepticismo con respeto a la posibilidad de que China legalice en el futuro los matrimonios gays o lesbianos. La actitud de los chinos hacia la homosexualidad es muy conservadora y la sociedad no está lista para legalizar la unión formada por dos personas de un mismo sexo, dice ella.  

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