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    MERCOSUR, UE Y RUSIA: LIBERTAD DE MANIOBRA

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    Dmitri Bobkov, RIA Novosti.

    Dmitri Bobkov, RIA Novosti. Estos últimos años, cada vez más frecuentemente, los países de América Latina dirigen sus miradas a los mercados europeos y asiáticos.

    Sin embargo, no es fácil diversificar el comercio exterior, teniendo en cuenta que el grueso de las mercancías de exportación corresponde a EE UU, cuyas posiciones en el subcontinente han sido y siguen siendo muy sólidas. El comentarista de RIA Novosti, Dmitri Bobkov, discutió con Vadím Teperman, subdirector para labor científica del Instituto de América Latina (Academia de Ciencias de Rusia),  las perspectivas de creación de una zona de libre comercio de la UE: MERCOSUR,  los problemas de los países del Grupo Andino y la cooperación económica entre Rusia y las naciones latinoamericanas.

     -  ¿Cómo se desarrolla la cooperación UE-MERCOSUR?

     -  Cabe señalar que ya en 1995 fue planteado el objetivo de crear la zona interregional de libre comercio entre Europa y el Mercado Común del Sur de América (MERCOSUR).  Al principio, se pretendía crearla en 1999, luego, en 2004. Sin embargo, hoy está claro que no se logrará realizarlo en años próximos debido al alto grado de proteccionismo en los países industrializados de Europa que se extiende a la agricultura y la industria textilera subsidiadas por la UE. Por esta razón precisamente, Europa no está interesada en abrir su mercado a las mercancías latinoamericanas objetivamente más baratas. Aunque América Latina es uno de los principales productores de derivados de carne y gramíneas, cuya calidad es notablemente más alta que la de muchos otros productores mundiales.

    A mi juicio, la Cumbre UE-América Latina celebrada en mayo pasado en Viena, marcó un hito importante en la creación de semejante zona económica. Pese a que era más bien un foro político que examinó la posibilidad de dejar de subsidiar la agricultura en el marco de la OMC. Y la UE se comprometió a suprimir hacia el año 2013 los subsidios que concede al sector agropecuario. Pero sea como fuere, solamente después de este acontecimiento se podrá hablar de la zona de libre comercio UE-MERCOSUR.

    -   ¿Cuál es la actitud de Washington hacia esa perspectiva?

    -   Naturalmente, EE UU se siente preocupado porque los países de MERCOSUR podrán obtener mayor independencia económica. Pues, hasta cierto punto, esa idea contradice los planes de Washington de crear la Zona Panamericana de Libre Comercio (ALCA) a escala de todo el continente. En 1994 en el encuentro especial celebrado en Miami,

    EE UU, el Canadá, los países latinoamericanos y caribeños, a excepción de Cuba, acordaron crear semejante zona ya hacia 2005.  Sin embargo, sigue siendo idea, no más. Aunque para EE UU la importación de productos agropecuarios latinoamericanos es menos peligrosa que para la UE, puesto que EE UU produce también cultivos agrícolas, por ejemplo, soja, y en grandes cantidades. A su vez, América Latina está interesada en el mercado norteamericano. En reitaradas ocasiones, muchas repúblicas latinoamericanas expresaron el deseo de adherirse a la Zona Norteamericana de Libre Comercio (NAFTA), de la que forman parte

    EE UU, el Canadá y México. Además, este último sigue siendo principal consocio comercial de EE UU. Procede señalar que México y Europa tienen la zona de libre comercio; no obstante, el volumen del intercambio de mercancías con EE UU no puede ser confrontado con él de otros Estados. En algunos años, hasta el 90% de exportaciones mexicanas correspondían a EE UU.

    Para los países latinoamericanos este índice se mantiene al nivel del 50%. De hecho, en el término de 20 años, gracias a EE UU los países centroamericanos han remodelado su estructura económica. Por algo se  llamaran "repúblicas bananeras". Hoy su rubro principal es la producción de artículos textiles. De esta manera, los países del Norte de América Latina se hallan firmemente "atados" a EE UU. No obstante, el MERCOSUR posee más libertad de maniobra.

    - Hace poco Venezuela anunció su salida del Grupo Andino. ¿Asestará esa medida sensible golpe a la alianza?

    -   A ciencia cierta, el Grupo Andino atraviesa un período nada favorable. En realidad, Venezuela anunció su salida de la comunidad, para la cual era partner comercial extremamente importante, en lo fundamental, gracias a la exportación de petróleo. Indudablemente, es un rudo golpe para el Grupo Andino. Sin embargo, se logra conservar la unidad. Por ejemplo, el presidente de Bolivia, Evo Morales, no siguió el ejemplo de Hugo Chávez, aunque era y es su aliado ideológico. El Grupo Andino no pierde la esperanza de crear la zona de libre comercio con la UE, pero la salida de Venezuela retardó hasta cierto punto el proceso negociador. Al mismo tiempo, la UE está dispuesta a prestar ayuda a aquellos países del Grupo Andino que no tienen mercancías de exportación capaces de afectar los intereses de los productores europeos. Ahora todo depende del formato de las conversaciones: 25 - 5 ó 25 - 4, ya sin Venezuela.

    -   Este año, por más de una vez, el líder venezolano, Hugo Chávez, se refirió a su posible negativa a suministrar petróleo a EE UU. ¿Hasta qué grado son ponderables semejantes declaraciones?

    -  Pese a sus ánimos antinorteamericanos, por el momento no son más que amenazas por nada apoyadas. Es imposible cambiar de golpe la geografía de exportación de hidrocarburos. Hace dos años, en efecto, Venezuela comenzó a fomentar activamente cooperación en materia de la energía con China. En diciembre de 2004 Hugo Chávez firmó varios acuerdos en el ámbito del comercio con el líder de China, Hu Jintao, y en 2005 Venezuela comenzó a exportar petróleo a ese país. En principio, Caracas está muy interesado en llegar a ser suministrador principal y permanente de petróleo a la RPCh. Pero no es de esperar que en años próximos Venezuela pueda aumentar notablemente sus suministros a este país asiático y dejar de exportarlo a EE UU. Para esto se precisa una infraestructura adecuada que no existe.

    - ¿Cuáles son las perspectivas económicas de Rusia en la región latinoamericana?

    -  A mi modo de ver, Rusia viene convirtiéndose paso a paso en apéndice de materias primas agrarias de la economía latinoamericana. El 75% de exportaciones rusas al área corresponde a los abonos minerales, mientras que la parte de maquinaria suministrada, por ejemplo, a Brasil y Argentina oscila entre el 2-4%, respectivamente, habiendo sido muy superior en la época soviética.

    No obstante, las perspectivas existen; el intercambio de mercancías crece en general. Brasil sigue siendo nuestro principal partner económico, el comercio con el cual sobrepasa ya el 3 mil millones de dólares US.  Estos 3 ó 4 últimos años Rusia se convirtió en importantísima importadora de carne de cerdo brasileña.

    En lo que atañe a las inversiones, desde los tiempos soviéticos se mantiene cooperación en materia de la energía. A la compañía "Silovie Mashini", antes "Energomashexport", se le adjudicó la licitación de suministrar equipos para plantas eléctricas de Brasil, México y Chile. Se examina la posibilidad de Rusia de construir la infraestructura petrogasífera para varias repúblicas latinoamericanas. Hace poco la compañía rusa de aluminio "RusAl" firmó el acuerdo sobre la inversión de 20 millones de dólares en el yacimiento de bauxitas situado en el este de Guyana. El acuerdo fue suscrito por un plazo de 10 años; anualmente a Rusia se suministrarán hasta 2 millones de toneladas de bauxitas.

    En cuanto a la cooperación Rusia-MERCOSUR, por supuesto, nos quedamos muy atrás. Si China y Corea del Sur postulan la necesidad de crear zona de libre comercio con el Sur de América, pues Rusia no practica una política firme a este respecto.

    Además, Rusia no es miembro del Banco Interamericano de Desarrollo, sin parangón en el mundo, que agrupa a 47 Estados incluidos 26 países de América Latina. Esto es extraño también por la razón de que la estrategia económica actual del Gobierno de Rusia presupone realizar inversiones en el extranjero. Esto sería provechoso, ya que el Banco Interamericano de Desarrollo organiza para sus miembros licitaciones anuales de suministro de maquinaria, artículos tecnológicos y servicios. Lamentablemente, Rusia se mantiene al margen de ese proceso.

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