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    EN LAS NEGOCIACIONES DIFÍCILES CON OCCIDENTE EL KREMLIN CUENTA CON PEKÍN Y NUEVA DELHI

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    Según destacan expertos, la cumbre del G-8 de San Petersburgo evidencia la transformación de este club de potencias más industrializadas en una alternativa informal al Consejo de Seguridad de la ONU. El Kremlin, mientras tanto, está pensando seriamente en crear un centro de influencia alternativo integrado por Rusia, China e India que mantenga una postura consolidada en las negociaciones con el G-7.

     

    En una situación en que Moscú no ha conseguido el reconocimiento de su posición tanto en los temas de seguridad energética como en los del papel que le corresponde en el espacio postsoviético (en el curso de las negociaciones entre Putin y Bush), el Kremlin, según datos que obran en poder de "Kommersant", planea comenzar a poner en práctica la idea del "triángulo estratégico".

    La necesidad de jugar en varios campos, sin deformar el G-8, según opina Mijaíl Marguelov, presidente del comité para asuntos internacionales en el Consejo de la Federación, se debe asimismo al estatus de Rusia como potencia mundial. El senador no descarta que en una perspectiva, a este club eurasiático puedan adherirse Turquía, Kazajstán y Pakistán. Al propio tiempo, Dmitri Trenin, colaborador de la Fundación Carnegie, opina que el encuentro tripartito con Manmohan Singh y Hu Jintao es un gesto más bien simbólico que práctico.

    Una alternativa a este proyecto podría ser el ingreso en el G-8 de China, India y Brasil y, posiblemente, también de la RSA y de México. Esta idea, adelantada en público por el primer ministro británico Tony Blair, según afirma el periódico, también se está estudiando en el Kremlin. Respondiendo a la pregunta directa formulada en una de las ruedas de prensa, Vladimir Putin secundó con cautela la idea de la ampliación, mencionando precisamente los primeros tres países.

    La cumbre ha mostrado, según afirma un funcionario quien participó en los preparativos de su celebración, que la agenda positiva del diálogo Rusia-Occidente de hecho es la misma que la de la época de distensión y su tema central de nuevo deviene la no proliferación nuclear. En su composición actual, el G-8 va dejando de ser un club de personas que profesan las mismas ideas y se va transformando en una especie de "Consejo informal de Seguridad de la ONU", señala el señor Trenin, es decir, funcionaría no como mecanismo llamado a consolidar los esfuerzos de Occidente sino como mesa redonda de los principales jugadores mundiales.

     

     

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