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    CUMBRE INTERCONFESIONAL: LLEGÓ EL MOMENTO DE ACTUAR DE MANCOMÚN

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    MOSCÚ. Marianna Béleñkaya, RIA Novosti. Ya va siendo hora de llamar las cosas por su nombre y decir en voz alta aquello, lo que antes se pasaba en silencio.

    MOSCÚ. Marianna Béleñkaya, RIA Novosti. Ya va siendo hora de llamar las cosas por su nombre y decir en voz alta aquello, lo que antes se pasaba en silencio.

    De lo contrario, será difícil resolver los nuevos problemas que el terrorismo trajo al mundo. Posiblemente, esta idea resultó la más descollante de las adelantadas en la Cumbre Mundial de Líderes Religiosos que se celebra en Moscú, siendo un acontecimiento sin parangón.  La invitación del Consejo Interconfesional de Rusia, promotor del evento, fue aceptada por unos 200 líderes religiosos representantes de diversas confesiones. Al decir de los organizadores de la Cumbre, sus asistentes no van a resolver cuestiones teológicas, sino que intentarán elaborar una postura común respecto a los problemas que hoy preocupan más que nada a la humanidad, a las personalidades tanto religiosas como laicas. Ya se ha dicho que los más acalorados debates se libraron en torno a la búsqueda de respuesta a la interrogante de qué podrán  (si pueden) hacer las personalidades religiosas para combatir el terrorismo.

    "Hemos de dar a entender que ningún líder religioso apoya el terrorismo. No existen extremistas religiosos: o eres religioso, o extremista", dijo el principal rabino de Rusia, Berl Lazar, a RIA Novosti en la rueda de prensa momentos antes de la apertura de la Cumbre. Estima necesario hacer llegar esa idea a los medios sociales. La mayoría de personalidades religiosas, indistintamente de la confesión, comparte la opinión del rabino.

    Hace mucho que es apoyada por representantes del cristianismo, del Islam y de otras confesiones. Todos coinciden en que el terrorismo no tiene justificaciones, y, con tanta más razón, las religiosas.  Pero ¿acaso se han celebrado pocos encuentros interconfesionales estos últimos años, cuyos participantes decían que la religión y el terrorismo son dos conceptos incompatibles? ¿Habrá ayudado esto a la lucha contra el terrorismo?

    El presidente del Departamento de Relaciones Exteriores Eclesiásticas del Patriarcado de Moscú, metropolita de Smolensk y Kaliningrado, Cirilo, considera que su efecto fue nulo. En sus entrevistas con la prensa en vísperas de la Cumbre el prelado recalcó que todos los intentos anteriores de dar respuesta interconfesional a los actos de terrorismo se reducían a las perogrulladas del tipo "vivamos en amistad" o "la religión no motiva el terrorismo". Sin embargo, a su juicio, todo esto no es más que palabras. "Los terroristas que se apoderaron de los aviones en EE UU el 11 de septiembre de 2001 utilizaron la religión como motivo de sus actos y que ellos sacrificaron su vida en aras de la misma", recordó el metropolita.

    Es decir, todas las declaraciones oficiales de los líderes religiosos no surten efecto. Ninguna religión mundial es fuente del terrorismo, pero esto no impide a los terroristas actuar al amparo del nombre de Dios y alegando

    el  justo juicio del Todopoderoso.

    El metropolita Cirilo subrayó que "de discutir estos temas en el contexto

    de  corrección política jamás podremos conseguir nuestro objetivo". Sin embargo, el no ser correctamente político no significa renunciar al respeto mutuo. Es más bien el llamamiento a dejar de pronunciar frases hueras, sean bellas, apelar a la realidad y comenzar a decir la verdad aunque esta sea amarga.

    Cuando se trata del terrorismo, no sólo personalidades religiosas, sino también representantes del poder laico se atienen a los buenos modales políticos. Este hecho se debe a que nadie quiere establecer la enemistad entre los institutos religiosos y el Estado, ni alterar el frágil equilibrio etno-confesional en tal o cual país.

    En efecto, no es fácil discutir la ligazón existente entre el terrorismo y la religión, ni la naturaleza del terrorismo en general. Teniendo en cuenta la capacidad de los mass-media actuales, sería suficiente una imprudente frase o la descuajada del contexto para provocar colisiones etno-confesionales. Baste recordar los pogroms en respuesta a la publicación de las caricaturas sobre el profeta Mahomá en la prensa europea y enfrentamientos entre policías y migrantes en ciudades francesas. A la vista de ello, todos prefieren ocultarse tras perogrulladas harto conocidas.

    Pero en muchas ocasiones todos esos modales políticos sirven de cobertura para los dobles estándares. Para nadie es un secreto que teniendo en cuenta la reprobación del terrorismo por la mayoría de personas civilizadas, la actitud hacia ese fenómeno depende de la situación política en cada país concreto. Lo que para unos es terrorismo, para otros, acto de resistencia, etc. Ya no es posible eludir la discusión de este problema.

    "Es necesario declarar unánimemente que los dobles estándares son inadmisibles en las actitudes políticas hacia el problema del terrorismo", dice Berl Lazar. Pero ¿será posible conseguirlo en el mundo contemporáneo especialmente sobre el telón de fondo de los conflictos regionales pendientes de arreglo? Los líderes religiosos consideran que, tomando por base el sistema de valores morales, será posible dar solución a muchos problemas.

    "La democracia es el sistema que armoniza los intereses, cuando la sociedad es capaz de armonizar los intereses de la gente. Sin embargo, de apoyarnos solamente en el sistema de derechos y libertades y de ser excluida la responsabilidad moral, surgirá inevitablemente la interrogante siguiente: ¿por qué pasamos por alto los intereses de los terroristas y fascistas?- pregunta el metropolita Cirilo.

    El solo sistema moral de coordenadas no permite "concatenar los intereses entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte", manifestó el prelado. También expresó la opinión de que el sistema de valores, ante todo los morales, habrá de ser incorporado a la legislación de todos los países y contar con el apoyo absoluto de la sociedad. Precisamente en esta dirección podrá desarrollarse la cooperación entre la religión y el poder.

    Es inverosímil que a la hora de tomar decisiones, las autoridades laicas renuncien a los dobles estándares y a la coyuntura política, y se rijan por "las leyes de la moral", dijo el metropolita parafraseando la máxima de Kant. Es dudoso que la situación política en cada país concreto y a escala mundial contribuya a los líderes religiosos a elaborar posturas comunes. En todo caso la base moral común resulta insuficiente cuando se inmiscuye la política.

    El metropolita Cirilo duda de que la Cumbre de Moscú pueda interrumpir las tradiciones que presiden los encuentros interconfesionales y políticos presididos por los modales políticamente correctos. "Va a ser muy difícil elaborar un documento que no esté en consonancia con la corrección política en tal grupo de participantes. Sin embargo, de ser aprobado, a pesar de todo, el documento común, como colofón a la cita, surgirá la posibilidad de profundizar el diálogo interconfesional que permitirá librar una discusión más abierta y acerba", resumió el prelado.

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